Cría porcina a campo para pequeños productores familiares de Tucumán

El libro rescata conocimientos técnicos sobre alimentación, instalaciones, manejo, sanidad, genética y comercialización para los actores de la cadena porcina, considerados “productores de alimentos”. La finalidad es obtener productos saludables y seguros para los consumidores y cuidar el medioambiente.

Las producciones agropecuarias familiares en Argentina siguen asumiendo un rol preponderante como proveedoras de alimentos en la economía nacional. En este sentido, se destaca la producción porcina que, según datos del SENASA (2016), el 96% de los productores porcinos tiene menos de 50 madres a nivel nacional. Esta situación se ve reflejada en Tucumán, aunque es muy difícil cuantificarla, ya que existe un alto porcentaje de productores no registrados y, por lo tanto, no cuantificados en las estadísticas oficiales. Sin embargo, están distribuidos en toda la provincia produciendo, principalmente, para el autoconsumo en el circuito comercial informal.

Estos sistemas se caracterizan por desarrollarse al aire libre, a campo, utilizando principalmente la mano de obra familiar. Tienen recursos limitados (animales, alimentación, instalaciones, entre otros) y, por lo general, el cerdo es parte de un sistema diversificado donde el mismo productor y su familia deben repartir su tiempo entre las tareas destinadas a los cultivos, el manejo de los otros animales de granja y los quehaceres diarios del hogar. Estas condiciones hacen que la cría porcina sea ineficiente en lo productivo y la problemática a abordar sea compleja.

Atendiendo esta situación, gratuitamente, el INTA brinda asistencia técnica, capacitación y apoyo a los procesos organizativos para revertir y lograr mejoras en la producción porcina familiar. Por eso, esta publicación busca ser una guía, no con recetas rígidas, sino con recomendaciones sencillas, apropiadas al pequeño productor local, para poder concientizar sobre la importancia de aspectos fundamentales dentro de la producción animal como alimentación, instalaciones, manejo, sanidad, genética y comercialización.

Todos los actores de la cadena porcina (técnicos, productores, intermediarios, feriantes, entre otros) deben ser considerados como “productores de alimentos”. Por ello, es necesario asumir el desafío de estar capacitados y trabajar conscientemente para obtener productos saludables y seguros (inocuos), es decir, que no causen daño a los consumidores. Además de cuidar el medioambiente, sin generar olores ni contaminación, y tener en cuenta el bienestar animal.