Cultivo de batata

En Villa Paranacito se llevó a cabo una capacitación sobre el cultivo de batata, de la que participaron productores locales interesados en desarrollar la producción. La actividad se realizó en el marco del proyecto “Contribución al fortalecimiento del desarrollo del Delta entrerriano” y el Pro Huerta.

En la oportunidad la disertación estuvo a cargo del Ing. Agr. Hector Ruben MARTI, de la Estación Experimental Agropecuaria INTA San Pedro y Coordinador del Proyecto Nacional de INTA "Obtención de clones de batata (Ipomoea batatas L. (Lam.)) de doble propósito con propiedades funcionales y adaptados a diversas zonas ecológicas argentinas". El citado profesional brindó pautas relacionadas al cultivo de batata, tanto para realizarlo a escala comercial, como en una huerta familiar. Es así que brindó conceptos relacionados a:

  • Características generales de la batata: la batata es un alimento muy importante por sus excelentes características agronómicas, nutricionales y culinarias. Esta hortaliza figura entre las más nutritivas y saludables. Médicos y nutricionistas recomiendan su consumo no sólo por su contenido de energía, vitaminas, minerales y fibra, sino también por sus propiedades de prevención de enfermedades. Puede cultivarse con éxito económico a pequeña y mediana escala; se adapta muy bien a condiciones marginales de suelo y clima, y es un cultivo considerado ‘amistoso´ para el medio ambiente, por lo que se adecua muy bien a sistemas orgánicos o de bajos insumos.
  • Cultivares:
  1. Morada INTA: Cultivar tradicional y ha sido el más utilizado en la Argentina. Fue creado hace más de veinte años y su vigencia se debe a su muy buen rendimiento, excelente sabor y muy buena conservación en condiciones de campo. Es de textura seca, color de piel morado y color de pulpa amarillo con inclusiones naranja El ciclo es de 150 días.
  2. Arapey: Es un material del INIA de Uruguay, de características de piel y pulpa similares a Morada INTA. Tiene excelente rendimiento, es precoz, 110 días, aunque de menor sabor y más susceptible a la “Peste Negra” que Morada INTA.
  3. Okinawa 100: de origen japonés, tiene piel crema y pulpa De ciclo similar a Morada INTA, 150 días, aunque menos dulce; es de muy buen rendimiento. Beauregard: es el cultivar más utilizado en EE.UU. En ensayos en el INTA San Pedro se ha destacado por su precocidad, 110 días, y rendimiento. Es de textura húmeda, color de piel cobrizo y pulpa anaranjada, debido a la alta concentración en beta-caroteno, que es el precursor de la vitamina A y un poderoso antioxidante.
  4. Colorado INTA: liberada en 2010 por INTA San Pedro. Fue seleccionada por sus sobresalientes cualidades como producto saludable. Es de ciclo corto como Arapey y Beauregard, y tiene rendimiento similar a esos dos cultivares. Las supera en capacidad antioxidante, y en contenido de fenoles totales y antocianinas. Es de textura semi-húmeda, con pulpa de color naranja con inclusiones moradas y piel morada.
  • Obtención de plantines: esta operación representa el 25% del costo de producción, por lo que es importante realizarlo bien, ya que de lo contrario una falla en esa etapa compromete toda la producción. Todos los años, el productor debe retener el 8% de su producción como “semilla” si desea plantar la misma superficie en la próxima campaña. Este material será guardado para multiplicación para la preparación del almácigo. Los almácigos para la producción de plantines deben ser de unos 10 cm de profundidad y 1 m de ancho, por el largo necesario. Las batatas se colocan una al lado de la otra, sin tocarse y luego se cubren con tierra. Es conveniente cubrir con plástico cristal (25 micrones de espesor) para acelerar la brotación. Se deben utilizar batatas sin síntomas de enfermedad y para evitar que el brotado sea desuniforme, deben ser de tamaño similar. El tamaño ideal es el mediano, entre 150 a 300 gramos, similar las batatas usadas para consumo. El almácigo se siembra unos 60 días antes de la fecha prevista de trasplante, que es una vez que ha pasado el peligro de heladas. Al mes de sembrado el almácigo las batatas empiezan a brotar, y al cabo de 2 meses ya se pueden cosechar los plantines.
  • Plantación y manejo del cultivo: el suelo se prepara de manera que quede lo suficientemente refinado, limpio de restos de malezas y residuos. Si bien los trabajos a realizar dependerán del estado del lote (cultivo antecesor, presencia de malezas, entre otros factores), se recomienda realizar dos aradas con sus correspondientes rastreadas. La primera se da para destruir el rastrojo del cultivo anterior y la segunda, aproximadamente un mes antes de plantar. Las aradas no conviene hacerlas muy profundas, debido a que en ese caso las batatas tenderán a formarse muy abajo, y luego al cosechar muchas de ellas pueden resultar cortadas. Refinado el suelo se forman los caballones o bordos con pasadas de aporcador, que permite acumular agua en el fondo del surco, y tener un caballón firme y asentado al momento de plantar. La distancia más común es 80 cm entre caballones, aunque se utilizan también distancias de 90 cm y 1 m. Dentro del surco se ubican a razón de 3 plantas por metro lineal, pudiendo llegar a 4. En relación al riego, si bien la batata es considerada una especia tolerante a la sequía, el cultivo puede rendir más si se utiliza el riego complementario cuando las lluvias son menores a las normales para la zona. La batata debe rotarse con otros cultivos fundamentalmente por razones sanitarias, no siendo aconsejable cultivar batata por más de dos años en el mismo terreno, para evitar la acumulación de hongos y plagas. Esto es válido tanto para los almácigos como para la plantación definitiva.
  • Cosecha y pos cosecha (Conservación): la cosecha se realiza dando vuelta los surcos con un arado de reja, de manera de exponer las batatas a la superficie y enterrar la parte aérea. La recolección se realiza en los surcos en canastos y de allí a bolsas de alrededor de 50 kg. Las condiciones para la conservación de batata son de 12 a 15 °C de temperatura y 90 a 95 % de humedad relativa, en un ambiente ventilado. Temperaturas más bajas pueden ocasionar daño por frío, mientras que temperaturas más altas (más de 18 °C) producen pérdida de peso por aumento de la respiración, brotado, y pérdida de calidad. 

Durante la exposición los asistentes realizaron numerosas consultas relacionadas al tema, las que fueron respondidas por el profesional produciendo un importante intercambio de conocimientos, dado que el territorio posee potencialidades para el cultivo de esta hortaliza.

Lic. Marta Iselli Agosto de 2017 - Equipo comunicaciones Proyecto Delta.

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Publicado en:
Sitio web INTA Concepción del Uruguay