Después de la inundación

Recomendaciones del INTA Rafaela para tratar de mitigar el impacto de la emergencia hídrica

La inundación ocurrida entre diciembre y enero tiene cuestiones similares y algunas muy diferentes a la de abril. Sus particularidades más destacadas pueden resumirse en:

Por la época del año -y también como consecuencia de la inundación anterior- la mayoría de los tambos no posee casi reservas.

El momento para poder sembrar pasturas o forrajes es bien diferente.

Las condiciones ambientales –por el momento del año en que ocurrieron las precipitaciones− son más propensas a generar estrés en los animales (principalmente calórico)

Milímetros de lluvia instantáneos o en cortos períodos de tiempo, ubicación del lote o campo en cuanto a altura y pendientes, posibilidades de escurrimiento natural o artificial, profundidad de la napa freática previo al fenómeno, son algunos de los componentes que juegan en la magnitud y también en las posibilidades de acción ante el fenómeno. Por lo tanto, las siguientes recomendaciones representan sólo una guía general, y serán las conversaciones entre productores y asesores, las que determinen la estrategia global a seguir en cada caso particular.

 

Atenuar la falta de reservas

Hecha la salvedad anterior, la falta de reservas o alimentos voluminosos se repite en la mayoría de los tambos y debe ser cubierta de la mejor manera posible. El fenómeno tomó a los cultivos para reserva (maíces de primera para silaje, algunas mohas para heno y sorgos) casi listos, pero sin haberse podido realizar. Por eso, en el caso de que ya no se tengan pasturas y una vez que los pisos lo permitan, puede aprovecharse una parte de estos cultivos para pastoreo directo (haciendo un uso muy intensivo, con franjas pequeñas) o para corte tipo pre-oreo y/o corte y entrega a corral. Luego, cuando las condiciones de suelo y del cultivo mejoren, hay que tratar de hacer las reservas de la mejor calidad posible. Otro cultivo de época que puede aprovecharse para pastoreo es la soja. Es posible consumir hasta un 35% de la planta si se pretende que pueda volver a brotar y recuperar su crecimiento, ya sea para pastorearla nuevamente o hacer una cosecha o ensilado.

 

Recuperar la cadena forrajera

A medida que el agua se retira, y dependiendo el momento en que se pueda trabajar, habrá que decidir qué hacer con cada lote del campo. Hasta mediados de febrero se pudo sembrar algún maíz o sorgo para pastoreo directo. Y según cómo se desarrollen las condiciones climáticas y la evolución de la disponibilidad de forraje, podrían considerarse estos cultivos para realizar alguna reserva de tipo silaje en el futuro, o incluso pastoreo diferido. En los lotes que se puedan liberar o estar en condiciones más tarde, se puede ir pensando en avenas de rápido crecimiento o rye grass. Para la implantación de pasturas es importante conocer la altura de las napas (ver recuadro aparte) y las áreas con peligros de anegamiento, lo que permitirá definir el ambiente de producción y adecuar la estrategia del otoño-invierno, tratando de evitar las pasturas base alfalfa en lotes riesgosos y con la napa a un metro de profundidad. A finales de marzo, si las condiciones todavía son de exceso de humedad, pueden intentarse siembras a vuelo o aéreas de mezclas para pasturas polifíticas, trébol blanco y rojo, melilotus, rye grass, cebadilla y festuca, entre otras.

 

Y el bienestar animal

Todavía quedan muchos días de altas temperaturas y humedad, que implican estrés calórico para los animales con sus consecuencias sobre la salud y la producción. En este sentido, hay dos recomendaciones básicas que viene bien recordar:

Que los lugares que se destinen para la permanencia de los rodeos tengan sombra (que los animales no permanezcan durante largos períodos al sol y en lugares con agua en superficie)

Cuidar los ombligos de los terneros y las lesiones para evitar bicheras por la proliferación de moscas.

¿Cómo medir laprofundidad del nivel freático?

Una alternativa de bajo costo para medirlo consiste en la hacerlo en molinos en desuso o esperar a que hayan pasado 12 horas de inactividad antes de la medición, si están en funcionamiento. Los materiales deben ser acordes a la disponibilidad de cada productor y pueden ser una cinta métrica, un caño de PP, una soga con un peso en la parte inferior, etc. El implemento a utilizar debe ser pequeño ya que se lo debe introducir entre el caño camisa (que mide generalmente entre 100 y 110 mm) y el caño central (varía entre 25 y 50 mm). Esta metodología es válida para obtener un dato rápido de la profundidad de la napa en una situación crítica. La instalación de freatímetros en lugares estratégicos de cada establecimiento es una acción a tener en cuenta en el futuro cercano.


El maíz y el agua

Las lluvias y las napas altas afectaron al maíz de una importante proporción de los lotes ¿Qué podemos esperar de ellos?

Aunque se trata de un cultivo relativamente tolerante a la inundación, los anegamientos lo dañan y su magnitud está determinada por factores como el estado de desarrollo al momento de la inundación, la duración del anegamiento y las temperaturas del aire y del suelo. La tolerancia se relaciona con su habilidad para producir raíces adventicias tempranas (con lo que compensa la muerte de las otras raíces) y aumentar el espacio del aire en los tejidos radicales (que prolonga la supervivencia de la raíz bajo condiciones de falta de oxígeno) El maíz apenas germinado o nacido sólo puede sobrevivir unos pocos días de anegamiento. Esto mejora cuando el ápice de crecimiento supera la superficie del agua. El maíz germinando o apenas emergiendo puede sobrevivir de dos a cuatro días de anegamiento sin una pérdida de plantas apreciable. Las temperaturas más cálidas son contraproducentes para su supervivencia cuando se encuentra inundado. Muchos lotes deberán resembrarse, en otros podrán reiniciar su crecimiento con sólo reducciones del stand de plantas. Para plantas más altas, la sobrevida puede ser de algunos días a varias semanas aunque esto no implica que no se registrarán mermas en los rendimientos, tanto por efectos directos (muerte de células radicales, descomposición) como indirectos (incidencia de enfermedades, problemas de nutrición por lavado de nitrógeno y como consecuencia del estrés de las plantas, con limitado desarrollo de las raíces)

 

Algunos datos experimentales

En un ensayo realizado para determinar las pérdidas de rendimiento asociadas a una inundación en maíces de 15 cm de altura, la reducción varió entre el 15 y el 19% con 24 a 72 horas de anegamiento. Estas reducciones fueron menores al 5% en ambientes sin limitantes de fertilidad nitrogenada. La investigación indica que hasta la mitad del nitrógeno aplicado puede perderse cuando los lotes se encuentran saturados entre seis y ocho días. Estas pérdidas deben ser corregidas cuando las plantas tienen seis o siete hojas y empiezan a crecer rápidamente, aumentando la demanda de nitrógeno. En un maíz de 76 cm, con anegamiento de 24 y 96 horas, los rendimientos fueron afectados en un 14 y 30%. Con elevados niveles de nitrógeno en el suelo esa reducción fue exigua, aún con la inundación de 96 horas. Cuando la inundación fue cercana a la floración femenina (R1), no se registraron pérdidas de rendimiento con alta fertilidad nitrogenada, pero llegaron al 16% con deficiencias de nitrógeno.


Contactos para más información:

Cultivos: villarezcurra.jorge@inta.gob.ar

Desarrollo Rural/Extensión:  callaci.carlos@inta.gob.ar / almada.gustavo@inta.gob.ar

Agua/Napas: tosolini.ruben@inta.gob.ar

 

Publicado en:
Revista Infortambo (Marzo 2017)