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El valor terapéutico de las plantas aromáticas y medicinales

Debido a que existe, por parte de los consumidores, una tendencia mundial en la alimentación de los últimos años hacia ciertos alimentos que además del valor nutritivo aporten beneficios para la salud, hoy en día podemos ver cómo las plantas aromáticas comestibles aparecen como un ingrediente que además de aportar sabores, contribuyen con el valor nutracéutico de un alimento elaborado

Introducción

Las plantas aromáticas, también denominadas hierbas, son especies cuyas hojas, tallos, flores, semillas y raíces se utilizan para aromatizar comidas o con fines medicinales. Algunas pueden ser encontradas en forma silvestre, pero, actualmente la mayoría son cultivadas. Se las puede consumir frescas o secas.

Debido a que existe, por parte de los consumidores, una tendencia mundial en la alimentación de los últimos años hacia ciertos alimentos que además del valor nutritivo aporten beneficios para la salud, hoy en día podemos ver cómo las plantas aromáticas comestibles aparecen como un ingrediente que además de aportar sabores, contribuyen con el valor nutracéutico de un alimento elaborado.

Historia y tradición de las plantas aromáticas

Desde muy temprano, la humanidad determinó los potenciales usos de las plantas que nos rodean. A través de la prueba y error, se encontraron plantas de sabores agradables, apetitosas y que podían curar y, otras de sabores desagradables y hasta incluso venenosas. Las plantas (hierbas y especias) con aromas y sabores fuertes fueron aprovechadas para aliviar enfermedades y/o resaltar el sabor de las comidas.

Las antiguas culturas alcanzaron admirables conocimientos en el uso de las hierbas, y con extraordinaria maestría se sirvieron de ellas para sazonar las comidas, elaborar remedios y perfumes. Es así como, documentos procedentes de Egipto, China, Arabia, Persia y Grecia demuestran los conocimientos que se poseían en el cultivo y uso de las especias. Ya se conocían las propiedades medicinales del laurel y la adormidera y muchas de las especias eran valoradas a nivel del oro influyendo, en gran medida, en la historia de una comunidad. Las mismas se utilizaban para conservar alimentos y facilitar la digestión, y para elaborar bebidas como la cerveza, el vino e hidromiel. Con ellas también se preparaban remedios caseros, cosméticos e insecticidas (Loewenfeld y Back, 1980).

Hace algún tiempo atrás, la poderosa competencia de los productos artificiales, ha hecho perder el interés por aquellas sustancias naturales, hasta casi olvidarlas (Schnitzer, 1990). A pesar de ello, en los últimos años han resurgido debido a la evidencia científica que demuestra que las mismas poseen ciertas propiedades beneficiosas para la salud. Por tal motivo, muchas de las plantas medicinales y aromáticas de entonces se siguen utilizando hoy en día, conociéndose, en la mayoría de los casos, los principios activos responsables de sus actividades biológicas.

Especies aromáticas y la salud

Es importante que los alimentos que comemos contengan las propiedades nutritivas y profilácticas necesarias. En las plantas aromáticas y medicinales podemos encontrar una serie de compuestos químicos que pueden favorecer la salud (fitoquímicos). Muchos de estos compuestos actúan como antioxidantes protegiendo a las biomoléculas (ácidos nucleicos, proteínas, lípidos) del daño oxidativo, el cual afecta o mata las células del organismo. Diversos factores ambientales causan estrés oxidativo: la contaminación atmosférica, la acción de los herbicidas, las temperaturas extremas, la luz ultravioleta, además de las infecciones causadas por patógenos y el humo del tabaco. Aproximadamente el 40% de los factores que afectan a la esperanza de vida se controlan, esto sugiere que no sólo se pueda prolongar la vida, sino también que se puede mejorar su calidad a través de una buena salud (de Felipe, 2005).

Numerosos trabajos han demostrado que los antioxidantes naturales de plantas medicinales y aromáticas están relacionados con la reducción de enfermedades crónicas. Por tal motivo, los antioxidantes naturales aparecen como una alternativa interesante, en especial los aceites esenciales o los extractos obtenidos de plantas comestibles que pueden utilizarse como aditivos de los alimentos (Hui y col., 2006). Podemos citar, a modo de ejemplo, la obtención de extractos de romero (Rosmarinus officinalis L.), una planta que tradicionalmente se ha empleado en alimentación, para ser utilizados como un antioxidante natural. Por otro lado, estudios realizados por toxicólogos y nutricionistas indican que los antioxidantes sintéticos agregados para estabilizar y prolongar la vida de los alimentos almacenados, poseen efectos colaterales adversos (carcinogénicos) (Tepe, 2005).

Los aceites esenciales son productos olorosos, obtenidos por arrastre con vapor de agua de plantas aromáticas o partes de ellas, que ocupan un papel importante en los mercados de las farmacias, perfumería, cosmetología y la agro-industria (Bruneton., 1991). Los mismos son conocidos por poseer propiedades multifuncionales (antibacterianos, antifúngicos, y anti-inflamatorios) además de sus clásicos roles, anteriormente mencionados.

Un grupo de compuestos derivados de las plantas que pueden actuar como antioxidantes naturales son los compuestos fenólicos. Estos se encuentran, generalmente, presentes en los extractos acuosos y alcohólicos obtenidos de plantas medicinales y aromáticas. Entre sus funciones biológicas podemos mencionar las actividades anti-inflamatoria, antialérgica, hepato-protectora, antihipertensiva, antiviral, antibacteriana, entre otras (Sóbrattee, 2005). Una de las principales razones del uso del romero (Rosmarinus officinalis L.) como antioxidante natural es la presencia de compuestos fenólicos en sus hojas. Estas junto a las flores desecadas poseen propiedades estimulantes, tónicas y antisépticas.

El perejil, Petroselinum crispum, una especie nativa de Europa y el oeste de Asia, cultivada por sus atractivas y aromáticas hojas posee como uno de los principales aceites esenciales constituyentes del aroma, a la myristicina considerado un efectivo agente quimiopreventivo del cáncer (Zheng y col., 1992).

El coriandro (Coriandrum sativum), es otra especie aromática ampliamente difundida, cuyo nombre deriva del griego ¨koris¨ (chinche) aludiendo al fuerte aroma penetrante y desagradable de las partes verdes de la planta. Sus granos enteros se comercializan como condimento, que al ser consumidos despiertan el apetito, elevan la actividad secretora y motora del estómago, refuerzan la secreción biliar y mejorar la actividad pulmonar. Por otro lado, sus aceites esenciales refuerzan la secreción del tracto digestivo y poseen propiedades antisépticas (Curioni y Arizio, 1997). Los aceites esenciales obtenidos de hojas frescas presentaron actividad inhibidora del crecimiento de bacterias Gram-positivas y Gram-negativas tanto en medios de cultivo como en sistemas de alimentos modelo (Wong y Kitts, 2006).

La mostaza (Sinapis alba L.) un cultivo alternativo de invierno, posee semillas de sabor acre de las cuales se obtiene la harina para la fabricación del condimento o aderezo, conocido por el mismo nombre (Arizio y col., 2005). Las semillas poseen entre un 28-32% de aceite con un contenido relativamente alto de proteínas (28-36%). La composición de aminoácidos de sus proteínas se encuentra bien balanceada. Su composición química ventajosa posibilita su uso, por ejemplo como un aditivo en alimentos para humanos. Por otro lado, el aceite de mostaza es rico en tocoferol, un potente antioxidante, que actúa evitando la rancidez, siendo una ventaja cuando se preparan alimentos a base de harinas de esta especie. Las semillas también poseen compuestos fenólicos (Schuster-Gajzágó y col., 2006).

El hinojo (Foenilicum vulgare) fue apreciado desde la antigüedad como planta medicinal y condimento. Los romanos lo llamaron foeniculum por su olor a heno seco. Se emplea en la cocina, en pastelería, en perfumería y en medicina. También se come crudo en ensaladas. Por destilación al vapor de sus frutos secos se obtienen aceites esenciales utilizados como saborizantes. El análisis químico de la composición de sus frutos determinó la presencia de una importante cantidad de ácidos grasos (ácidos linoleico, palmítico y oleico). Los aceites esenciales como así también los extractos mostraron una elevada actividad antioxidante (Gurdip Singh y col., 2006)

En cada uno de los ejemplos dados anteriormente, así como para cualquier otra especie considerada aromática o medicinal, la preparación e ingesta de infusiones debe realizarse con sumo cuidado. No debemos olvidar que las plantas contienen principios activos que en concentraciones elevadas podrían tener un efecto adverso en lugar de una beneficioso. Es importante destacar entonces, que la composición química y la proporción de cada uno de los compuestos presentes en una planta pueden variar según el origen geográfico, las condiciones edafoclimáticas, edad y partes de la planta analizada. Por tal motivo, las condiciones fitosanitarias y de manejo del cultivo, son de primordial importancia para obtener un producto con elevada calidad nutracéutica.

Bibliografía consultada


Arizio, O., Alfonso, W., Curioni, A. (2005). Mostaza blanca (Sinapis alba L. syn. Brassica hirsa). Agrotecnología, Calidad y Mercados. En: 6tas. Jornadas de Actualización en Cultivos Aromáticos y Medicinales. Universidad Nacional de Luján. Buenos Aires. Argentina

Bruneton, J. (1991). Elementos de Fitoquímica y de Farmacognosia. Technique et Documentation – Lavoisier: .  Zaragoza. España.Acribia. p.157-172

Curioni, A y Arizio, O. (1997). El cultivo de coriandro (Coriandrum sativum Linn.) En: Plantas Aromáticas y Medicinales. Umbelíferas.  Buenos Aires, Argentina.Hemisfério Sur. p. 1-32

de Felipe, M.R., Pozuelo, J.M. Envejecimiento y estrés ambiental. [en línea].  <Disponible: www.fcs.es/fcs/esp/eidon/Introesp/eidon13/plataforma/plataforma_2.jsp> <acceso:13 de septiembre de 2005.>

Gurdip Singh, Sumitra Maurya, Lampasona, M. P., Catalan, C. (2006). Chemical constituents, antifungal and antioxidative potential of Foeniculum vulgare volatile oil and its acetone extract. En: Food Control, 17:745-752.

Hui, Z., Chen, F., Wang, X, Yao, H.Y. (2006). Evaluation of antioxidant activity of parsley (Petroselinum crispum) essential oil and identification of its antioxidants constituents. En: Food Research International, 39:833-839.

Loewenfeld, C y Back, P. (1980). Guía de las Hierbas y Especias. Barcelona.Omega. S.A. 364 p.

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Schuster-Gajzágó, I., Kiszter, A. K., Tóth-Márkus, M., Baráth, A., Márkus-Bednarik., Z., Czukor, B. (2006). The effect of radio frequency heat treatment on nutritional and colloid-chemical properties of different white mustard (Sinapis alba L.) varieties. En: Innovative Food Science and Emerging Technologies, 7:74-79

Soobrattee, M.A., Neergheen, V.S., Luximon-Ramma., A., Aruoma, O.I., Bahorun. (2005). Phenolics as potential antioxidants therapeutic agents: Mechanism and actions. Fundamental and Molecular Mechanism of Mutagenesis. Disponible en www.sciencedirect.com

Tepe, B., Daferera, D., Sokmen, A., Sokmen, M., Polissiou, M. (2005). Antimicrobial and antioxidant activities of the essential oil and various extracts of Salvia tomentosa Miller (Lamiaceae). En: Food Chemistry, 90: 333-340.

Wong, P. Y.Y., Kitts, D. D. (2006). Studies on the dual antioxidant and antibacterial properties of parsley (Petroselinum crispum) and cilantro (Coriandrum sativum) extracts. En: Food Chemistry, 97:505-515.

Zheng, G. Q., Kenney, P. M., Zhang, J., Lam, L. K. T. (1992). Inhibition of benzo[a] pyrene-induced tumorigenesis by myristicina, a volatile aroma constituent of parsley leaf oil. En: Carcinogenesis, 13(10):1921-1923..

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Ficha del contenido
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Publicado en el sitio
18 de Abril de 2009
Publicado originalmente
Seminario – taller sobre usos y multiplicación de plantas aromáticas. INTA EEA San Pedro. 2009
2009
Palabras clave
Alimentos funcionales, Plantas medicinales, Aromáticas, Agricultura intensiva