“Fabricamos cerdos”, testimonio de un productor de la Cuenca del Salado

Sin prisa pero sin pausa la producción de cerdos en la Cuenca del Salado va ganando espacio en base a las nuevas tecnologías disponibles para su explotación como el sistema de cama profunda y técnicas reproductivas, entre otras, que se presentaran en la 3ra Jornada de Producción Porcina de la Cuenca del salado este viernes 28 en la Colonia Ortiz Basualdo, Las Armas.

“La cama profunda es un sistema que puede utilizarse en establecimientos con hasta 150 madres y aplicarse desde el momento de destete hasta la venta”, indicó Oscar Bravo, del INTA Cuenca del Salado, y destacó el potencial de la técnica para mejorar los porcentajes de preñez en el período estival.

En este tipo de sistemas, el suelo de las instalaciones se recubre con una capa de entre 50 y 60 cm. de profundidad que puede estar constituida por heno, cascarilla de arroz, hojas de maíz, bagazo de caña de azúcar, paja de trigo o de soja o una mezcla de estos materiales. “Hay productores a los que les esta dando muy buen resultado la cama profunda”, dijo Bravo. 

 

“Desde que hice el curso de cerdos del INTA hace 3 años no paramos más” dijo  Sergio Morales, Ingeniero Electrónico y productor de cerdos de la Cuenca del Salado que tiene su explotación en Cacharí, partido de Azul y que sueña con llegar a las 80 madres “por el momento estamos en 30, pero no paramos de crecer a pasos lentos y firmes”. 

En 6 hectáreas, él y 2 de sus hijos tienen el negocio montado de tal manera que hasta se encargan de producir el alimento con el que engordan los animales “compramos la materia prima y producimos nosotros porque abaratamos costos y manejamos las raciones” –y agrega- “en lo productivo nos va muy bien y en lo económico de a poco también, aunque de momento reinvertimos todas las ganancias porque sabemos que fabricamos cerdos. 

Leo Morales es uno de los hijos de Sergio que a los 26 años ya tiene su primer trabajo como Ingeniero Agrónomo recibido de la Universidad Nacional del Centro (Azul) y asegura que “es una gran apuesta familiar y sabemos que no tenemos techo para crecer, por suerte contamos con toda la colaboración del INTA a través de Oscar Bravo”.  

Para Santiago Morales, que tiene 21 años y estudia Producción Agropecuaria en la Universidad de Belgrano la explotación familiar “rinde sus frutos porque nos llevamos muy bien y las decisiones que tomamos son siempre consensuadas”.