Forrajes en la Cuenca, ¿Verano bueno, invierno malo?

Desde mediados de diciembre en gran parte del noreste de la Cuenca del Salado (Chascomús, Magdalena, Punta Indio, Lezama, Belgrano) se viene presentando una situación poco habitual, las lluvias son frecuentes y en algunos casos abundantes, y se han combinado con altas temperaturas. A consecuencia de esto la oferta forrajera estival se incrementó, superando en la mayoría de los establecimientos los requerimientos del ganado, situación muy beneficiosa en cuanto al estado de las vacas y el peso de los terneros próximos a destetarse, pero que nos obliga a prestar atención, poner luz larga e intentar ver que puede llegar a pasar más adelante.

En esta región, a diferencia de gran parte de la Cuenca que sufrió la sequía estival, la situación es de potreros empastados con predominancia de gramíneas estivales, observándose en los potreros altos abundante pasto miel, gramilla, pasto cuaresma, setaria, etc; y en ambientes bajos, las típicas gramíneas de agua, arrocillo, canutillos, etc. El forraje de estos potreros difícilmente pueda llegar a ser consumido con la carga actual de los establecimientos, más aun teniendo en cuenta que estamos próximos a destetar los terneros, y por ende bajar los requerimientos a poco más de la mitad. Esto quiere decir, que asumiendo tasas de crecimientos altas para el comienzo del otoño, podemos seguir acumulando forraje.  Este forraje en exceso, puede perjudicar la normal transición entre especies estivales e invernales que se da principalmente en ambientes altos.

Es sabido que los estímulos para nacer o macollar de algunas de las especies invernales es la calidad de luz que reciben,  cuanto más corto el tapiz más fácilmente nazcan y/o macollen; y cuanto antes nazcan y se establezcan (en condiciones de otoño temprano) mejor producirán y llegaran con buenos ritmos al invierno.  Es aquí donde se encuentra el problema, el retraso de la aparición de especies que nos sostendrán en el invierno a consecuencia del buen fin de verano, y el déficit invernal puede llegar a ser en cantidad de forraje, pero por sobre todo en calidad, ya que las especies estivales se helarán y perderán rápidamente calidad.  El problema está presentado, pero con las pocas veces que se ha dado esta situación particular nos pone en un compromiso de que acciones tomar para darle solución.

            Dentro de las recomendaciones que podemos llegar a difundir, una de las más importantes es ser criterioso en el pastoreo, priorizando las situaciones en donde sabemos que los potreros responden más en invierno (ambientes altos), y dejando el resto (ambientes bajos encharcables) como diferido. En relación a esta recomendación, en los potreros que decidimos remover el forraje y permitir luego el nacimiento de especies invernales, no tenerle miedo a concentrar animales, es decir altas cargas en pequeñas superficies, y/o desmalezadas y/o aplicaciones de herbicidas en el caso que planifiquemos promociones químicas de raigrás anual por estar el potrero invadido de gramilla. 

También podemos destinar potreros a realización de reservas como heno, que aunque no sean de excelente calidad y cueste lograr un secado rápido para la confección por la época, pueden hacer que el sistema sea más estable a largo plazo y nos ayuda e a remover el forraje en exceso.  Otra acción a tener en cuenta para realizar es la fertilización nitrogenada, que potencie el ritmo de crecimiento de las invernales, perjudicadas por el retraso en su nacimiento (al nacer más tarde posiblemente tengan menores ritmos de crecimiento por menores temperaturas) y el menor contenido de nitrógeno en suelo, consumido por el mayor crecimiento de las especies de verano.  Para este último punto hay que tener en cuenta que las relaciones kilogramo de ternero/kilogramo de Urea siguen siendo muy beneficiosas.

El retraso de la fecha de destete puede ser una acción que logre aumentar el ritmo de consumo, pero no es recomendable si está en juego el estado y descanso de la vaca previo a una nueva parición meses más adelante.  Podríamos jugar en este sentido con destetes con destetador, o tradicionales manteniendo el ternero en el establecimiento para que gane en un par de meses algunos kilos más.  Para esto último debemos asignarles forrajes de alta calidad y poco aguachentos, y tener en cuenta que inmediatamente después del destete perdemos algunos kilos, que se recuperan semanas después.  Esto tendría sentido si puedo mantener los terneros como mínimo por dos meses, para lograr ventas con 15 o 20 kilos más por animal. 

En el mismo sentido para mantener cargas altas que permitan acomodar esta situación de exceso, otra acción puede ser el conservar vacas de refugo (vacías, viejas) y de esta manera incrementarles el valor al cambiarlas de categoría por aumento de peso y engrasamiento, no pasando por alto que son categorías riesgosas que pueden tener porcentajes de mortandad alto.

Resumen de acciones a realizar para incrementar el forraje invernal:

  • Pastoreos fuertes, o pastoreos seguidos por desmalezadas en potreros con más especies invernales.
  • Confección de reservas, para bajar rápidamente cobertura y permitir desarrollo de especies invernales.
  • Fertilizar con nitrógeno en macollaje a las gramíneas invernales.
  • Mantener altas cargas conservando los destetes en el campo o cambiando de categoría vacas de descarte.