Hacia la tecnificación del heno de alta calidad
El proceso de intensificación que vive la ganadería argentina sumado a los precios que acompañan la producción, tanto de carne como de leche, posicionan al productor argentino en una situación donde debe elevar el grado de mecanización, aumentando de esta forma la eficiencia en la elaboración de forrajes conservados. Con el nuevo paradigma del encarecimiento del recurso tierra, donde en promedio se paga 300 U$S/ha de alquiler o 15.000 U$S/ha para adquirir un campo, para ser rentable se debe aumentar la eficiencia de uso de este recurso tierra, que en el caso de producciones de carne y leche obligan a lograr un 90% de eficiencia de aprovechamiento de las pasturas. Este aumento de la eficiencia es posible de alcanzar solo con la mecanización de la cosecha, ya sea para silo o heno, dado que con el pastoreo rotativo no se logra superar valores del 55-60 % de eficiencia de cosecha.




