Inundación extraordinaria. Estemos preparados para que el ganado no sufra penurias alimenticias

Las inundaciones extraordinarias constituían un fenómeno climático que recurrentemente afectaba cada 4-5 años la región mesopotámica. Dado que esta contingencia depende tanto de las precipitaciones y capacidad de amortiguación de las mismas en el lugar de ocurrencia, pero también aguas arriba, toda actividad negativa sobre el ambiente en otros puntos de la cuenca magnificará los efectos locales. (Boletín Delta entrerriano N° Año V Nº 119)

Es así que la significativa desforestación en la cuenca superior del Plata ocasiona un escurrimiento superior del agua que antes era utilizada “in situ” por la vegetación que ya no está. Por lo tanto, las inundaciones de magnitud, constituyen un hecho con el que se debe convivir una o más veces al año.

El exceso hídrico que afronta actualmente el Litoral se encuadra en las situaciones climáticas extremas descriptas en párrafo anterior, por lo que se hace necesario considerar algunas recomendaciones para el manejo del ganado vacuno presente en las cuencas de los ríos Uruguay y Paraná, como así también sus afluentes.

En algunas áreas anegadas de la provincia de Entre Ríos, donde ya se ha registrado alrededor del 75% de las precipitaciones anuales, el productor debe extremar las medidas de manejo del rodeo, principalmente las referidas a LA ALIMENTACIÓN de las distintas categorías de animales. También, y aunque escape al alcance de esta comunicación, deben extremarse las medidas sanitarias ya que los animales serán más susceptibles en esta situación de estrés. Debe tenerse en cuenta que el alimento, tanto el forraje en pie como las reservas, serán escasas ante esta situación excepcional, y que esa característica se repetirá en las explotaciones circundantes afectadas también por la inundación.

Por lo tanto, el que disponga de alimento local excedente intentará venderlo a un precio elevado, lo mismo que ocurrirá si se trae de lugares alejados donde el costo del flete tendrá un impacto elevado. En cualquier caso, se debe comprar el mínimo de alimento que permita sobrellevar la situación de emergencia cubriendo los requerimientos de mantenimiento del ganado sin esperar altos niveles productivos. Antes de implementar una suplementación debe evaluarse, si existiera, el valor nutricional de aquella superficie de pastura no alcanzada por el agua. Al mismo tiempo, debe bajarse la carga animal del establecimiento lo máximo posible. Se cuenta con dos herramientas primarias en tal sentido, la primera referida a la venta de aquellas categorías que lo permitan sin comprometer el futuro de la explotación y generando un ingreso de dinero muy necesario en esta situación. Así pueden comercializarse animales gordos o que requieran poco alimento adicional para engrasarse, como así también animales improductivos como vacas viejas, enfermas o vacías.

La segunda posibilidad pasa por reducir al mínimo los requerimientos de los animales que permanecerán en el campo, como el destete de los terneros (siempre y cuando se disponga de alimento de calidad para esa categoría en crecimiento) lo cual disminuye drásticamente la necesidad nutricional de los vientres al dejar de lactar. Los terneros destetados podrán permanecer en el establecimiento, ser trasladados o vendidos. Se aconseja dividir el rodeo en categorías de requerimientos nutricionales similares, lo cual permitirá cubrir las demandas diferenciales de cada una evitando al mismo tiempo el suministro de alimento de mayor o menor calidad de la necesaria en cada caso.

Esta práctica debe priorizar aquellos animales más sensibles, como serían las vaquillonas en relación a las vacas o las vacas con preñez avanzada sobre las vacas en estadios iniciales de gestación. A modo ilustrativo, en el Cuadro siguiente se presenta un ejemplo de los requerimientos energéticos (en megacalorías de energía metabólica) de distintas categorías animales y pesos que podrían integrar un rodeo hipotético. Simultáneamente se estiman las cantidades de forraje total (materia húmeda) necesarias de algunos de los alimentos más comunes a que se podría acceder para cubrir los requerimientos de mantenimiento de los animales seleccionados. A tal efecto se incluyen los granos de maíz y de sorgo, heno y una pastura adaptada a esos ambientes. Si bien el Cuadro incluye animales y alimentos frecuentes en el mercado, no agota la posibilidad de otras alternativas que modifiquen los datos presentados, como pesos y estados fisiológicos distintos de la hacienda, y otras calidades de las dietas.

Es importante resaltar que los valores de alimento requerido están expresados en kilogramos de forraje total (con la humedad presente). Sin embargo, el productor debe considerar el costo por kilogramo aprovechable (materia seca digerible) en el caso de tener que comprar el suplemento.

Cuadro: cantidad de alimento (kg) para cubrir los requerimientos de distintas categorías de animales (Megacalorías).

El grano debe suministrarse con un acostumbramiento de 15 días hasta alcanzar la cantidad definitiva. 1kg de grano maíz cubre 3,3 Mcal. 1kg heno de 85% de materia seca cubre entre 1 y 2,5 Mcal (se tomó promedio de 1,5). 1kg sorgo cubre 2,6 Mcal (20% menos que maíz). 1kg pastura con 25% de materia seca cubre entre 1,5 y 2,5 Mcal. 1kg silaje con 35% de materia seca cubre 2-2,5 Mcal. Si bien se está tratando de buscar solución a una situación que antes era coyuntural, a futuro debe incorporase como un fenómeno de repetición más frecuente al que conviene tenerlo en cuenta, y por lo tanto, tener articuladas medidas para atacarlo sin que nos sorprenda y ocasione gastos excepcionales. Cualquier aclaración o consulta adicional referida a la información presentada, será gustosamente atendida por los autores.

Más información: pasinato.andrea@inta.gob.ar, sevilla.gabriel@inta.gob.ar

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Sitio web INTA Concepción del Uruguay