Cebada para silo o grano. Alternativa para sistemas mixtos

Producir silo de calidad o granos para suplementación en el invierno es posible sin competir con los cultivos agrícolas. En Entre Ríos estamos acostumbrados a que el silo básicamente sea de maíz o de sorgo, sin embargo el abanico de opciones forrajeras para conservar es mucho más amplio.

Viernes, 9 Junio, 2017

El cultivo de cebada es una alternativa perfectamente ensilable que además permite producir reservas de buena calidad en el invierno, donde usualmente la ocupación de los lotes es escasa.

Puede incluirse sin mayores inconvenientes en sistemas con rotación agrícola o mixta, ya que libera el lote temprano y permite posteriormente hacer sin problemas una siembra de soja o sorgo en fechas óptimas, o maíz en siembra tardía.

Según el Ing. Agr. Walter Kuttel, profesional del INTA Paraná “existen diferentes tipos de “cebadas” que lo podríamos resumir en forrajeras para pastoreo, sileras y graníferas. Entre estas últimas se encuentran las tan difundidas en la provincia de Buenos Aires, las cebadas cerveceras.

Las variedades de cebada de cada uno de estos grupos presentan características destacables en función del uso que se pretenda darles. Así es que las forrajeras se caracterizan por su ciclo largo, alta tasa de crecimiento y capacidad de rebrote. Pueden ser ensiladas pero corren riesgo de vuelco, si es que se siembran temprano y no se les hace pastoreo. Por hacer una analogía podríamos decir que su manejo es muy similar al de un cultivo de avena.

Las sileras, seleccionadas especialmente para la confección de silo, reducen el riesgo de vuelco, en general con ciclos no tan largos como las anteriores, alta producción de biomasa y un poco más de producción de granos. Pueden ser pastoreadas pero su rebrote no es tan bueno.

En tercer lugar las graníferas, ciclos más cortos, menor altura y gran producción de granos. Son excelentes pensando en cultivos destinados a la confección de silo de calidad o en su defecto dejarlo madurar y cosecharlo para posteriormente utilizarlo como grano de suplementación o confección de ración”.

  

 

El Ing. Kuttel señala que “en la Estación Experimental Agropecuaria Paraná del INTA hemos realizado algunas evaluaciones al respecto y los resultados son muy positivos, coincidentes con los publicados por otros profesionales, en diferentes regiones del país, como el Ing. Agr. Federico Sánchez (Manfredi), el Méd. Vet. Leandro Royo y la Ing. Agr. Ana María Brach (Reconquista), el Ing. Agr. Francisco García Nero (oeste de la Prov. de Bs. As) por citar algunos.

Esto también demuestra la gran capacidad de adaptación del cultivo a diferentes ambientes. Las producciones obtenidas rondan los 10.000 kg/ha de MS, haciendo el ensilado al momento de grano pastoso. Diversos estudios han demostrado que para este cultivo, al igual que para los cereales en general, “grano pastoso” es el momento más adecuado, ya que es donde se puede realizar corte y ensilado directo porque el cultivo presenta alrededor de 40% de materia seca y un gran aporte de almidón proveniente de los granos”.

La calidad de este tipo de silos en general es bastante buena. El hecho de contar con un importante aporte de grano permite: 

  • una excelente conservación

  • lograr valores de digestibilidad de 60% o más,

  • energía metabolizable igual o superior a 2 Mcal/kgMS

  • proteína de alrededor de 10%

En caso de optar por la cosecha y utilización de sus granos, estos pueden perfectamente remplazar al maíz en una dieta o suplementación. Su contenido energético es algo menor (3,2 vs 3,4) y su contenido proteico es superior (10 – 12 vs 8 – 9).

 

  

Finalmente Kuttel explica que “en nuestra provincia el cultivo de cebada se adapta muy bien. El manejo es el mismo del trigo, en lo que respecta a herbicidas, siembra, fechas, densidades, fertilización, lo que hace sea muy fácil adaptarse al manejo del mismo. Es particularmente muy tolerante a sequía, pero sensible a excesos hídricos. La sanidad es un aspecto a no descuidar ya que como en general pasa con los cultivos invernales, cuando se dan condiciones ambientales predisponentes, las enfermedades fúngicas pueden afectar de manera importante al cultivo”.

 

 

 

Para más información...:

Ing.  Agr. Walter Kuttel

kuttel.walter@inta.gob.ar