El INTA profundiza los conocimientos en Manejo Integrado de Plagas

La producción de cereales y oleaginosas en la República Argentina es una de las principales actividades y su impacto en la economía es ineludible. La provincia de Santiago del Estero, y más específicamente su región Este, está enmarcada dentro de esta realidad

Viernes, 4 Agosto, 2017
La protección vegetal es esencial para una agricultura exitosa.

  La provincia de Santiago del Estero está ubicada en la zona de transición entre las regiones fitogeografías del Chaco semiárido y Chaco subhúmedo, abarcando una superficie 7.000.000 ha aproximadamente. Los principales cultivos son soja, maíz, algodón y sorgo, ocupando los mismos 1.500.000 ha. El modelo agrícola está basado en sistemas de producción simples e insumo dependientes. Dicho modelo se sustenta en el uso de cultivos transgénicos, siembra directa y el uso casi exclusivo de insecticidas, herbicidas y fungicidas como herramientas de manejo. Como consecuencia de la simplificación productiva con una fuerte dependencia de fitosanitarios, los sistemas han comenzado a mostrar síntomas de desequilibrio, como la aparición de resistencia en numerosas especies, problemas de erosión hídrica/eólica y pérdida de fertilidad, por mencionar algunos. Esto condujo al desequilibrio de los factores bióticos y se contrapone a la sostenibilidad de la agricultura.

Desde INTA se tiene la certeza de que para contribuir a revertir esta conducta de alto riesgo ambiental, se deben profundizar y ampliar los conocimientos en Manejo Integrado de Plagas. El mismo implica un manejo criterioso del sistema agrícola, entendiendo al mismo como un proceso complejo en el que intervienen numerosas variables interrelacionadas. En correspondencia con la visión institucional, el Grupo de Protección Vegetal de la EEA Quimilí del INTA Centro Regional Tucumán - Santiago del Estero trabaja en la generación de información local que aporte a la comprensión de la epidemiologia y dinámica poblacional de las principales plagas (insectos, malezas y enfermedades) que afectan a los cultivos agrícolas de la región. El manejo de las malezas representa uno de los principales costos de las empresas agrícolas, dada la inversión en herbicidas que efectúan las mismas para su control (entre el 65 y 75% del costo total en insumos). El estudio de la biología de las mismas, su interacción con los cultivos y cambios en la flora espontánea asociados a diferentes agroecosistemas, es conocimiento que la EEA Quimilí genera para proponer y ajustar manejos a nivel de explotación, con el objetivo de reducir costos y principalmente el uso de herbicidas y por ende, su impacto ambiental. 

Entre las herramientas que integran la paleta disponible para diseñar estrategias de manejo de plagas insectiles, los cultivos Bt de soja y maíz ocupan más del 80% de la superficie destinada a estos cultivos en la región. Previo a este escenario, y al igual que lo sucedido con malezas, el control químico ha sido la práctica de manejo generalizada de insectos perjudiciales. Es conocido que los cultivos Bt ejercen alta presión de selección sobre los organismos blancos, especialmente si su uso no es el adecuado. Por lo tanto, existe una alta probabilidad de generación de resistencia (como ha sucedido con el maíz). Desde la EEA Quimilí se trabaja en el seguimiento del comportamiento de esta tecnología a nivel local, a la vez que se genera información para ajustar umbrales de daño.

Al igual que la tecnología Bt, las aplicaciones reiteradas de insecticidas conllevan a desequilibrios ambientales y a problemas de resurgencia y resistencia en el corto y mediano plazo. Algunas especies de artrópodos de interés agrícola presentan crecimientos diferentes de sus poblaciones según los años, generando riesgos de naturaleza incierta y surge la necesidad de disponer de criterios de pronóstico y manejo de las mismas. La demanda del uso responsable de fitosanitarios y la reducción de sus aplicaciones llevan a desarrollar criterios que deben estar dentro de un marco de adaptabilidad local, así como aportar a la sustentabilidad general de la producción regional.

Las enfermedades de las plantas generan mermas de producción. La utilización indiscriminada de fungicidas produce perturbaciones no sólo en la microflora perjudicial, sino también en la benéfica encargada del control biológico. Asimismo, grandes superficies con una especie vegetal, o de pocos cultivares resistentes a patógenos o razas prevalentes, inducen cambios genéticos hacia formas más virulentas, generando en ocasiones epifitias devastadoras. La escasa literatura disponible, sugiere que el cambio climático global aumentaría las pérdidas por organismos perjudiciales, la distribución geográfica e influiría sobre la eficacia del control. Bajo este contexto es que adquiere relevancia el estudio de la presencia, incidencia y prevalencia de las enfermedades en la región Este de Santiago del Estero. Mediante vinculación con otras experimentales, centros de investigación, asociaciones de productores y empresas relacionadas al sector, la EEA Quimilí trabaja generando esta información básica y fundamental para definir alternativas de manejo.

La protección vegetal es esencial para una agricultura exitosa, tanto para lograr altos rendimientos como la calidad del producto. Esto requiere estrategias de largo plazo para manejar riesgos por el uso de cultivos resistentes a plagas y enfermedades, rotaciones de cultivos, interrupción de enfermedades para variedades susceptibles y el uso mínimo de agroquímicos para controlar plagas siguiendo los principios del Manejo Integrado de Plagas.

Para más información...:

Ing. Agr. Ignacio Luna: luna.ignacio@inta.gob.ar

EEA Quimili

Comunicación Regional CRTUSGO: crtucsgo.comunica@inta.gob.ar

Equipo de Comunicación Regional CRTUSGO

INTA Centro Regional Tucumán - Santiago del Estero