El ProHuerta acompaña a las familias campesinas en emprendimientos productivos

Desde la llegada del programa al este santiagueño han sido muchas las familias que abrazaron la propuesta y aprovecharon la recepción de insumos y conocimientos para apropiarse del mismo y generar de ese modo una mejor calidad de vida para sus miembros.

Martes, 1 Agosto, 2017
Promotora ProHuerta

Desde principio de la década de 1990, cuando el país atravesaba una crisis hiperinflacionaria que agudizo los problemas de abastecimiento alimentario de los sectores más vulnerables, así surgió el Programa ProHuerta con el objetivo de promover la autoproducción de alimentos frescos y saludables entre la población en situación de pobreza, a través de la creación de espacios de aprendizaje y la provisión de insumos.          

Desde la llegada del programa al este santiagueño han sido muchas las familias que abrazaron la propuesta y aprovecharon la recepción de insumos y conocimientos para apropiarse del mismo y generar de ese modo una mejor calidad de vida para sus miembros.

La oferta del ProHuerta sirvió como impulsora de desarrollo para numerosas familias que trascendieron los límites de la autoproducción de alimentos frescos y saludables para despertar a nuevas alternativas productivas, que les permitieron no solo superar la crisis de entonces sino también encontrar una actividad rentable generadora de desarrollo de una mejor calidad de vida de esos hogares.

Silvia Chávez fue una de las primeras promotoras voluntarias que tuvo el programa en la zona de Canal Melero. “Nos enseñaban a través de capacitaciones como armar las huertas, como preparar los canteros, como consumir en alimentos lo producido y un sinnúmero de conocimientos. Y esto se trasladaba a cada familia de la zona. En mi caso todo lo aprendido me sirvió para generarme un emprendimiento familiar como la producción de mermeladas y dulces con lo que produzco en mi huerta como zapallos y tomates. También hago licores y artesanías en madera. Yo puedo afirmar que con esto que produzco y vendo ayudó a mis cuatro hijos para que sigan estudiando en Añatuya”.

Espacios como ferias, emprendimientos familiares, la organización comunitaria y otros son frutos de la relación establecida entre las familias de ciudades como Los Juries, Añatuya, Malbran y otras con el programa impulsado por el INTA en el territorio.

Dionicio Hernández, productor de alcaparras del Lote 29, también es parte de esa historia de superación lograda desde el aprendizaje obtenido como promotor del ProHuerta. “Desde el 2006 empecé a producir alcaparras con 1500 plantas con importantes volúmenes de producción.   Actualmente vende su producción en Añatuya y La Banda a buen precio y esto le genera un ingreso genuino para su hogar.

Son familias que buscaron pelearle a la crisis económica desde lo que les ofrecía el ProHuerta y que con el paso del tiempo, asimilando la propuesta ofrecida por el programa, generaron emprendimientos como producción de alcaparras, criadero de pollos, emprendimientos en base a la miel, organización comunitaria y entre productores para la comercialización periódica de productos,  entre otras alternativas. Así, otra ventaja es el trabajo familia: “Con este emprendimiento aprendí yo pero actualmente yo, mi esposo y nuestros hijos trabajamos todos juntos”, contó Silvia Chávez.

Gladis Herrera de Contreras, miembro de la cooperativa Aspha Mishky y una asociación de fomento comunal en Miel de Palo desde las que produce miel y artesanías en cuero. Ella inicio en el programa desde antes que naciera el mismo. Ella comparte su función como enfermera del lugar con la de promotora de ProHuerta asistiendo a unas 27 familias.  “Todas las capacitaciones me sirvieron al igual que los viajes que hacíamos. Así yo me capacite en curtido de cuero y apicultura y me dedicó a eso. En el caso de la miel estoy produciendo pequeñas cantidades que comercializo en Buenos Aires, Santa Fe y Santiago del estero. Es como un aguinaldo para nosotros teniendo en cuenta el tiempo de la cosecha de la miel y somos toda una familia trabajando juntos”, contó.

Actualmente, a través de las Agencias de Extensión Rural de Añatuya, Malbran y Bandera, el ProHuerta llega a más de 3500 personas con la participación voluntaria de unos 80 promotores que entregan los insumos, principalmente la semilla de huerta, y conocimientos. 

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Juan Marcelo Lagos: lagosjmp@gmail.com

Comunicaciones EEA Quimilí

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