Novena Conferencia Internacional de la Comunidad de Investigadores del Maní

Se realizó por primera vez en la Argentina, más precisamente en Córdoba, y donde participaron especialistas de EEUU, China, Brasil, India, Australia, Senegal, entre otros, técnicos cordobeses del INTA y de empresas que trabajan de forma articulada con la institución, expusieron algunos de los trabajos que se llevan a cabo en la actualidad en la provincia, en relación a la problemática del carbón del maní y a los avances en la búsqueda de materiales resistentes a la sequía.

Lunes, 20 Marzo, 2017

 

Carbón del Maní

Desde el Instituto de Patología Vegetal (IPAVE), se transmitió al mundo manisero la investigación sobre diferentes estrategias de manejo focalizadas en lo que a control químico del carbón del maní se refiere.

“Durante el tiempo que venimos trabajando vamos cuantificando la enfermedad, su incidencia, como va evolucionando a través del tiempo en los distintos lugares de la provincia, cuantificando las perdidas reales que provoca la enfermedad y tratando de dilucidar cuales son los momentos de infección y tanto las estrategias químicas como los productos las mejores dosis para controlar la enfermedad.

Luego de todo el trabajo hemos logrado una eficiencia superior  al 50% con altas dosis y con mezclas de fungiciada que son triasoles”, expresó Juan Paredes, investigador del Ipave.

Desde el Instituto proponen distintas estrategias de manejo para distintas zonas con riesgo epidémico de ocurrencia de la enfermedad. Las zona núcleo manisera como los   departamentos Tercero Arriba y Juárez Celman son los lugares donde mayor cantidad  de inóculos presenta el suelo y donde la severidad de la enfermedad es mucho mayor, más al sur de la provincia también se encuentra presente la enfermedad pero en menor escala, por lo que las estrategias usadas por los técnicos del Ipave se desarrollan en las zonas donde hay mayor presión de la enfermedad.

“El carbón del maní es un patosistema complejo, una de las características de este sistema es que las esporas persisten en el tiempo en los lotes, no pierden la capacidad de infección por al menos 4 años, característica que hace dificultoso el control de la enfermedad”, concluyó Paredes.

Por otra parte, desde el criadero el Carmen y otros organismos, también están trabajando sobre esta enfermedad, pero enfocados en lo que es la resistencia genética  con cruzamientos entre materiales que presentan la características de la resistencia al hongo.

 “Hoy tenemos materiales (no son variedades todavía) que son resistente al carbón del maní. Contamos con 18 materiales que tienen muy buenas características agronómicas, de los  que se están haciendo los ensayos de rendimiento; uno de ellos es un material similar al granoleico, que es nuestro testigo, en cuanto a su rendimiento  y del que estamos empezando el proceso de multiplicación”, indicó Sara Soave, mejoradora de Criadero el Carmen de General Cabrera.

Inclusive, desde el criadero presentaron una nueva variedad inscripta, EC-98 (AO) que  presenta una incidencia de carbón significativamente menor a Granoleico inclusive dieron a conocer  que en la actualidad cuentan con materiales, algunos de los cuales presentan buenas características agronómicas y han sido cruzados porgenotipos de alto potencial de rendimiento, señalando la posibilidad de obtener una variedad comercial de elevado rendimiento, alto oleico y resistente a carbón en el mediano plazo.

Además, la obtención de estos materiales resistentes permitió generar poblaciones que se están caracterizando genéticamente para la obtención de marcadores moleculares relacionados a la resistencia a la enfermedad.

Hace dos años los investigadores del Ipave descubrieron una material que solo se infecta el 5% de sus vainas y que mejoramiento vegetal de la estación experimental de Manfredi está usando para otro tipo de investigación relacionada con generar cruzamientos para crear una población de materiales para marcadores moleculares.

Desde el INTA Manfredi, también se abrió a la comunidad científica presente, un trabajo que se lleva adelante en conjunto con la Facultad de Astronomía, Matemática y Física de Universidad Nacional de Córdoba (FAMAF) hecho en base a la colección de maní con la que cuenta esa unidad, donde se busca la resistencia al carbón. “Puntualmente  de todos los materiales con lo que cuenta el grupo maní de la estación experimental, hemos seleccionado  un núcleo más pequeño que estamos evaluando a campo para ver si tiene resistencia y otra parte del trabajo ha sido tratar de facilitar la evaluación de ese material que se cultiva a campo porque para evaluar carbón hay que abrir vaina por vaina a mano y eso es tremendamente lento, laborioso y requiere mucha gente, entonces con la gente de la Famaf hemos desarrollado un método utilizando rayos X para que una computadora a través de una imagen tomada con esos rayos sea capaz de decirnos cuál es la incidencia o la cantidad de carbón que hay en una muestra.

Las evaluaciones que tenemos hechas con Famaf, fueron hechas con un aparato que ellos ya vienen usando en la industria médica como la metalmecánica; nosotros lo evaluamos como una prueba de concepto, como para probar que los rayos x sirven para el trabajo que nos proponemos. Ahora la idea es fabricar otra máquina  que sea capaz de evaluar muestras más grandes, más rápido y más barato y que sirva para que lo use la industria manisera y que cuando reciba la muestra diga que el maní que va del campo sirve para confitería o hay que descartarlo”, contó Jorge Baldessari, mejorador del INTA Manfredi.

De la resistencia al carbón del maní a la resistencia a la sequía

En el trabajo articulado dentro de convenios de vinculación tecnológica, el Instituto de Recursos Genéticos y Fisiología Vegetal (IFRGV) del INTA presentó la investigación relacionada con una caracterización fisiológica y bioquímica de materiales provistos por Criadero El Carmen, donde se buscan rasgos fisiológicos de las plantas de maní que estén asociados con una mayor tolerancia a la sequía.

“Estamos mostrando variabilidad en la respuesta a algunos parámetros, principalmente la acumulación en el contenido de prolina que es un metabolismo que da tolerancia a partir de un mecanismo de ajuste osmótico, lo que le permite a la planta incorporar mejor el agua en condiciones en donde falta. Además medimos parámetros de niveles antioxidantes  y daños oxidativos de membranas en los que también encontramos variabilidad en las respuestas y fundamentalmente estamos viendo asociación entre los niveles de prolina y materiales más tolerantes, entre los cuales se va perfilando uno que va tomando características de tolerancia” aseguró Mariela Monteoliva, bióloga del IFRGV.

Con El Carmen se está evaluando su cultivar elite que es el Granoleico, que es suceptible a la sequía  y el Pronto, variedad comercial, que está dentro de los más tolerantes.

Los estudios se realizan en condiciones de sequía controlada; el sistema con el que se realiza está finalizando su puesta a punto  para que sea reproducible y para que las plantas crezcan bien en esas condiciones, algo que es bastante difícil de obtener y para encontrar que parámetros se asocian a la tolerancia en maní y como tercera instancia evaluando los materiales. “A los materiales los testeamos en una condición controlada, pero en una sequía que se incrementa, o sea cada vez va teniendo menor disponibilidad de agua y vamos testeándolo a lo largo de ese proceso para saber cuáles son los puntos críticos, siempre evaluando en crecimiento vegetativo. Nosotros no analizamos rendimiento, pero sí, la idea de trabajar en colaboración con el criadero es lograr hacer la validación del sistema en condiciones controladas  con crecimiento a campo y finalmente con valores de rendimiento que es lo que en última instancia le interesa al productor”, concluyó Monteoliva.

El manisero es el sector productivo en el que la Argentina es el principal exportador mundial y Córdoba particularmente, como el primer productor nacional de esta oleaginosa.