Se realizó el taller internacional “Biorefinerías de Pequeña Escala”

En el marco del proyecto ERANET-LAC “SMIBIO”, el INTA junto al Mincyt y apoyo del MINAGRO organizaron esta workshop que contó la presencia de destacados expositores de Argentina y el exterior.

Miércoles, 30 Noviembre, 2016

En el Centro Cultural de la Ciencia del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (Mincyt) de la Nación, tuvo lugar el taller internacional de “Biorefinerías de Pequeña Escala”.  Fue organizado en el marco del proyecto ERANET-LAC “SMIBIO” en cooperación con el INTA, y el Mincyt y el apoyo del MINAGRO. El objetivo fue contribuir al desarrollo de biorefinerías de pequeña escala, capaces de procesar diferentes tipos de biomasa producida en reducidas zonas rurales y urbanas, tanto en Europa como en los países pertenecientes a CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y el Caribe).

La apertura estuvo a cargo de Alejandro Mentaberry - Coordinador ejecutivo del Gabinete Científico Tecnológico del Mincyt-, Mariano Lechardoy -subsecretario de BioIndustria del Ministerio de Agroindustria-, Francisco Girio -Laboratorio Nacional de Energía y Geología de Portugal- y Jorge Carrillo -director del Centro de Agroindustria del INTA.

Mentaberry expresó “el Mincyt ha venido trabajando en el proyecto de Bioeconomía”. En este sentido “el concepto de biorefinería más el concepto de biomasa constituyen una mirada novedosa”. Mentaberry llamó a avanzar en el concepto de biorefinería y en la formación de recursos humanos.  Además, agregó que uno de los puntos de discusión es el tema de la escala. “Las biorefinerías ofrecen la ventaja que se puede pensar en diferentes escalas”. Por otra parte, señaló que Argentina tiene mucho potencial para este tipo de emprendimientos. 

Carrillo, por su parte, brindó unas palabras en representación de las autoridades nacionales del INTA y destacó el apoyo de la institución a la temática. “La alimentación y la energía, focalizadas en el desarrollo local sustentable, son temáticas relevantes para la institución”. Continuó Girio quién agradeció el apoyo del Gobierno de Argentina, el Ministerio de Agroindustria y el Mincyt. Por último, Lechardoy indicó que hay puntos concretos desde Nación que se están llevando a la práctica, tanto desde el desarrollo biotecnológico como desde el desarrollo de la bioenergía. “La ventaja no está en la escala, sino en la localización” y subrayó la importancia del trabajo con las autoridades municipales.

Inició el taller Eduardo Trigo, del Ministerio de Agroindustria, quién ponderó el potencial de la bioeconomía y las biorefinerías en la región. “La bioeconomía es acerca de la biomasa y el conocimiento. Es una visión para el desarrollo sustentable de la región”.  Trigo considera que Latinoamérica es un actor central en la seguridad alimentaria gracias a la magnitud de sus recursos estratégicos. “El concepto de biorefinería es un componente central de la emergente bioeconomía latinoamericana”, afirmó Trigo, y agregó “hay que volver a poner sobre la mesa la discusión de energía y desarrollo”. 

Las demás exposiciones giraron en torno a las biorefinerías en Europa; las perspectivas tecnológicas; la definición de biorefinerías de pequeña y gran escala basada en análisis de sensibilidad; diseño de procesos e impactos ambientales de las mismas; conceptos modernos de fraccionamiento de biomasa en biorefinerías; y escherichia coli como fábrica celular microbiana fueron desarrollados por investigadores de Mejico. También se presentaron estudios y conceptos para proyectos que serán ubicados en Argentina, Chile, México, Colombia, Portugal, España y Alemania. El Workshop debatió sobre oportunidades y desafíos de este tipo de emprendimientos en el desarrollo rural en América Latina y Europa.

Se presentaron casos concretos de desarrollo como el del Prta Hnos en la provincia de Cordiba conjugando un importante desarrollo tecnológico con un cuidadoso análisis de oportunidad de negocio. Estas biorefinerías transforman al maíz y están acopladas a esquemas de producción animal intensiva que pueden seguir creciendo e integrando con el aseguramiento del aporte energético. 

Al finalizar el evento Pablo Nardone y Jorge Hilbert -como responsables de la organización- realizaron una síntesis de los principales temas tratados condensados en 10 puntos relevantes, entre ellos, señalaron que la rentabilidad de una biorefinería está constituida por la suma de los valores de sus productos y los volúmenes de colocación en el mercado. 

Por otra parte, analizaron que los biocombustibles en las biorefinerías constituyen el lubricante de la economía circular dándole destino a un importante volumen de producto. Además, se consideró a la biomasa como un negocio de logística y transporte por lo tanto la escala juega a favor de la colocación de las biorefinerías cercanas al lugar de origen de la biomasa y de destino del producto de mayor volumen. 

Para los expertos, la percepción pública de los diferentes productos tiene una fuerte incidencia en los cambios de política atentando contra la sustentabilidad del negocio a largo plazo, y las herramientas de modelización son importantes para asistir en la definición de la escala de los proyectos. 

En línea con lo anterior, se llegó la conclusión que la estrategia de implementación de las biorefinerías debe estar integrada a la cadena de valor y no a suma de individualidades, y que la creación de redes temáticas que coordinen las acciones de investigación y desarrollo son muy importantes para optimizar recursos y definir prioridades y estrategias.

Por último, consideraron que las biorefinerías son una vía para darle mayor rentabilidad y estabilidad a los sistemas agropecuarios escalando en valor agregado en forma distribuida. Actualmente están en diferentes fases de desarrollo técnicas y procesos para la obtención de una importante serie de productos a partir del carbono orgánico renovable producido por los sectores agropecuario y forestal. En este sentido, las inversiones son considerables en estos campos y los países con alta disponibilidad de biomasa deben fortalecer sus capacidades coordinando acciones.

Las biorefinerías ya son una realidad local e internacional y tienen mucho para crecer pero demandan una intensificación en investigación y desarrollo para seguir incrementando el valor agregado a partir de la molécula reciclable de carbono, concluyeron.