Transformación genética de plantas: del girasol a la lechuga

La importancia estratégica de trabajar en transformación genética del girasol es la de desarrollar y contar con una herramienta para evaluar los genes candidatos que selecciona el grupo de genómica funcional de girasol.

Miércoles, 18 Enero, 2017

 

El objetivo del trabajo es poder evaluar si el gen de girasol bajo estudio confiere la característica deseada en plantas, y en caso afirmativo, informar a los programas de mejoramiento de girasol la importancia que introgresen este gen en el cultivo, tal como se hizo siempre en la agricultura por cruzamiento entre diferentes variedades de la misma especie. En estos casos hablamos entonces de mejoramiento tradicional, asistido por técnicas de genómica funcional y marcadores moleculares.

Marisa López Bilbao, lidera el grupo de trabajo en cultivo de tejidos y transformación genética de plantas en el Instituto de Biotecnología e inició sus investigaciones en girasol. Contó que “trabajando con girasol, que es una especie que presenta muchas dificultades técnicas para su transformación genética, es que llegué a la lechuga para utilizarla como modelo de trabajo ya que ambas especies están filogenéticamente relacionadas, son de la familia Asteraceae”.

“Como la lechuga en cambio es un cultivo que responde muy bien al cultivo in vitro, y es muy fácil de transformar genéticamente, lo tomamos como modelo y estamos introduciendo genes de girasol para realizar esta evaluación”, afirma Bilbao. Y continúa, “además, una vez adquirida la experiencia en la transformación genética de lechuga, en el grupo que integramos con Nilda López, Laura Radonic y Flavia Darqui, comenzamos a trabajar en la obtención de plantas que resistan enfermedades, especialmente las causadas por hongos”.

Ya realizaron varias pruebas en invernáculo de desafío con hongos y pudieron seleccionar líneas de muy buena respuesta, por lo que “estamos pasando a la etapa de solicitar los permisos para realizar ensayos a campo”, explica la investigadora. Parte de este trabajo constituye la tesis doctoral de Flavia Darqui que se defenderá en marzo 2017.

Como consecuencia de esta labor en lechuga, Marisa López Bilbao se fue integrando en el programa de Horticultura y desde el año 2010 coordina las actividades en lechuga que se realizan en el INTA.

Debido a que su producción está muy extendida en todo el país, desde la Quebrada de Humahuaca hasta la región patagónica donde se realiza bajo cubierta, articulan con numerosas unidades del país. Aclara la investigadora “Las actividades que desarrollamos son evaluación de variedades, capacitaciones que incluyen la adopción de buenas prácticas agrícolas (BPA), encuentros con productores y técnicos así como diferentes trabajos de investigación como por ejemplo la calidad a postcosecha, además de la investigación en transgénesis que desarrollamos en el Instituto de Biotecnología”.

De las lechugas se consumen las hojas frescas por lo que es una hortaliza perecedera de baja competitividad, con una comercialización regional y de cercanías. Se encuentran en todos los cinturones hortícolas que rodean las ciudades de todo el país, siendo las regiones más importantes tanto por su extensión como por el  nivel de producción las Mar del Plata y Florencio Varela/La Plata.

“Sin embargo, es un cultivo estratégico ya que cumple una importante función social, porque con su sistema de producción descentralizado, ocupa a muchos productores familiares establecidos en las franjas periurbanas, donde suelen existir importantes bolsones de pobreza y desocupación”, advierte López Bilbao.

Asimismo, esta producción se realiza todo el año gracias al cultivo bajo cubierta, y como el tiempo de cultivo es de unos 3 meses, permite que se realicen varias cosechas al año facilitando la rápida recuperación de la inversión. Por todas estas razones es uno de los cultivos más usado en la Agricultura Familiar. Además, su demanda es constante ya que actualmente es un componente fundamental y básico de la dieta moderna, no solo en nuestro país sino a nivel mundial, debido a que aporta muy pocas calorías, es rica en antioxidantes y una buena fuente de fibra.

“Nuestro trabajo en el Instituto de Biotecnología, busca mediante la transformación genética llegar a la obtención de plantas resistentes a hongos, que constituye uno de los principales problemas para los productores, lo que permitirá reducir el uso de agroquímicos con los consecuentes beneficios al medio ambiente, beneficiando a los productores tanto en el aspecto sanitario como económico.”, concluyó Marisa López Bilbao