Jose Roberto GUTIERREZ
Gerente
- Centro Regional Chaco - Formosa
Proyectos I+D en los que participa
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La continuidad de la situación de sequía provocada por la escasez de precipitaciones, ha disparado en el Chaco, siguiendo las normativas provinciales para situaciones de emergencia por fenómenos climáticos, la instancia en que los municipios intervienen en la declaración de emergencia y/o desastre, según sea el grado del fenómeno. En Formosa, la situación también resulta complicada en algunas áreas. La sequía ha golpeado en el corazón de la sustentabilidad económica de la región; hasta ahora el efecto más manifiesto se nota en el sector primario, se lo ve en la degradación del estado vegetativo de cultivos y forrajeras que se expresara luego en la disminución de la cantidad y calidad de la producción; afectando los ingresos de los productores, de los prestadores de servicios y por ende en la recaudación del Estado. Es claro que cuando se dan estas situaciones no corrientes, hay un efecto no deseado que impacta negativamente. La realidad hoy muestra señales alentadoras desde lo climático; los pronosticadores comienzan a hablar de una retirada anticipada de la niña y un ingreso esperado del niño; si esto se concreta, tendremos hechos esperanzadores, a los que seguramente habrá que complementar con medidas económicas que ayuden a mitigar la situación de crisis. Pasado marzo comienzan a producirse precipitaciones generalizadas que mejoran las perspectivas hacia adelante. El gobierno nacional y provincial analiza medidas de ayuda en el territorio con la intención de superar este mal trance. La apuesta futura se sustenta en la indiscutible nobleza del algodón, en el buen momento del girasol, pero básicamente en buen rédito que genera hoy por hoy la soja. Si analizamos las proteínas rojas, ellas tienen un espacio preferencial en el ingreso de las empresas y esto deberá plantearse como un negocio alternativo para equilibrar el presente hegemónico de la soja en la ocupación territorial. Si pensamos como mejorar el negocio agropecuario deberíamos considerar formas de integración intrapredial y/o extrapredial, intraempresarial o extraempresarial. La salida tiene que ver con la articulación productiva grano-carne dentro de una estrategia de agregado de valor local, que elimine falsas opciones de exclusión entre ellas, avanzando con procesos de integración para lograr sustentabilidad en los del sistema.
La realidad que la región vive no es la situación más cómoda a la que se ven expuestos los habitantes en general y los productores en particular. Esta situación, que tiene recurrencia histórica, golpea con dureza al núcleo social en lo que tiene que ver con la seguridad y/o disponibilidad de alimentos básicos para la supervivencia propia o de sus animales; Pero, fundamentalmente, desarticula el proceso productivo cuyos responsables ven con preocupación que las actividades prevista en el futuro se dificultarán superlativamente ante el embate de la adversidad climática. Se obliga entonces a atender la coyuntura con medidas de excepción para superar la crisis. Y éstas, deberán tener en su implementación una participación tanto pública como privada. Desde el ámbito público, aportar asesoramiento específico, medidas para paliar la emergencia y asegurar políticas para la continuidad una vez pasada la emergencia. En el ámbito productivo, articular espacios de integración privada-privada en acuerdo de producción/subsistencia, que permitan salvaguardar los activos productivos y con ello asegurar una renta minima a las partes, renta que seguramente no tendrá el nivel que en condiciones de normalidad se espera, pero seguramente posibilitará la superación de del difícil trance.



