Desarrollo de tecnologías para la producción sostenible de los cultivos protegidos

Proyecto Integrado Cartera 2009 - 2012
Resumen Ejecutivo

Unos 5100 establecimientos agropecuarios (3685 ha, CNA2002) distribuidos en todo el país han adoptado a la producción protegida para extender la estacionalidad natural de los cultivos y asegurar un abastecimiento continuo de los mercados con un producto de alta calidad. El 80% se destinan a la horticultura, 11% a la floricultura, 9% a viveros y el 0,01% a aromáticas. Los estudios recientes indican que nuevas áreas y especies son incorporadas a este sistema por lo que la expansión del área bajo cubierta no se ha detenido. Es frecuente, además, que flores y hortalizas convivan en un mismo establecimiento. En general son explotaciones de tipo familiar o PYMES ubicadas en áreas periurbanas (AMBA fundamentalmente), pero con un nivel tecnológico elevado y demandantes de gran cantidad de mano de obra (unos 1350 jornales/ha/año) por lo que el impacto social y económico es realmente importante.

Los invernaderos en la Argentina se han desarrollado aprovechando estructuras locales existentes o adaptando modelos de otras zonas de producción sin que exista una base científica para el mejor aprovechamiento climático de cada zona en particular. Bajo estas condiciones no se maximiza el potencial del cultivo, el cual está expuesto a grandes oscilaciones térmicas y el manejo de los factores ambientales es totalmente empírico en base prueba y error de cada productor en particular. Esto determina también que se utilicen programas empíricos de irrigación y fertilización que tienden a la salinizacion interna y pérdida de estructura de los suelos. El importante desarrollo vegetativo bajo estas condiciones sumado a las altas densidades de plantación y al extenso periodo de cultivo crea condiciones ideales para la aparición y dispersión de plagas y enfermedades muy difíciles de controlar en un sistema de cosecha casi continuo, determinando una excesiva dependencia de agroquímicos que además de afectar a la fauna benéfica aumenta el riesgo para los operarios y consumidores. El manejo de la postcosecha de un producto de calidad superior, tal como el producido bajo condiciones protegidas, es parte de un sistema de producción altamente intensivo y de mayores costos y debe garantizar un producto de calidad diferenciada.

Dada la complejidad e intensividad de este sistema de producción y dentro del objetivo general de desarrollar tecnologías de menor impacto ambiental, se propone un desarrollo tecnológico integral que responda a esta problemática tendiendo no solamente a maximizar la respuesta productiva, sino también la calidad y la aceptación por parte de los consumidores. A través de los dos PE que componen esta propuesta y con la colaboración del Comité Técnico se propone una estrategia orientada a consolidar un grupo trabajo que responda a las demandas actuales y futuras y liderando el proceso de innovación tecnológica mediante el desarrollo de las bases tecnológicas de manejo del cultivo y de las plagas y enfermedades dentro de un enfoque integrador cultivo-suelo-ambiente-producto que permitan mejorar la productividad, la calidad del producto y disminuir el impacto ambiental en las distintas regiones productivas del territorio nacional.