28 de Marzo de 2018
Informe

Acuerdo UE-Mercosur: su historia, alcance y avances

El interés de la Unión Europea hacia América Latina no es nuevo. Frente al estancamiento de las negociaciones multilaterales en el marco de la OMC, Europa decide reforzar sus acuerdos de tipo bilateral con diferentes países. Actualmente, la UE posee una serie de presiones internas y externas - con el Brexit a la cabeza - que,sumado al efecto Trump, determinó que mirara al sur con mayor determinación y apuros.

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El interés de la UE hacia América Latina no es nuevo. Frente al estancamiento de las negociaciones multilaterales en el marco de la OMC, Europa decide reforzar sus acuerdos de tipo bilateral con diferentes países.

En 2002 firmó con México el Acuerdo Global que sirviera como ejemplo para llegar al Acuerdo Preferencial con Chile en 2003. Si bien los mismos tardaron en entrar en práctica y sufrieron sendas modificaciones y modernizaciones, se podrían tomar ambos ejemplos como el inicio de una larga serie de Tratados de Libre Comercio entre América Latina y la Unión Europea.

Asimismo, la UE comienza en 2006 las negociaciones con la Comunidad Andina de Naciones (CAN), en búsqueda de acuerdos de integración regionales. Ante la negativa de Bolivia, Ecuador, y Venezuela, la UE convence y acuerda con Colombia y Perú, firmándose los acuerdos parciales en el año 2003. Posteriormente, en un inentendible vuelco político y argumental, Ecuador solicita ser incluido en el año 2004, incorporándose en 2006.

Actualmente la UE posee una serie de presiones internas y externas, con el Brexit a la cabeza, que sumado al efecto Trump determinó que mirara al sur con mayor determinación y apuros.

Las tratativas y negociaciones entre el Mercosur y la UE se remontan al año 1995, cuando fue firmado el Acuerdo Marco Interregional de Cooperación, en vigencia desde 1999.

Las negociaciones con el Mercosur se extendieron hasta 2004, cuando fueron suspendidas por el rechazo de la UE a rever su política agrícola y ampliar cuotas de acceso de algunos productos.

En el año 2010 se relanzan las negociaciones en el marco de la cumbre UE-América Latina de Madrid, paralizándose nuevamente en 2012 por la falta de voluntad de la UE de ampliar cuotas de productos fundamentalmente agrícolas. En 2016 se reanudan las negociaciones por el impulso de los gobiernos de Argentina y Brasil principalmente. Ambos gobiernos apuestan a lograr el acuerdo de libre comercio en el corto plazo, aspiración también compartida por los negociadores de la UE, para marcar así un contraste a la política proteccionista de los Estados Unidos.

En nuestro país, uno de los ejes políticos del gobierno argentino es avanzar en la integración al mundo, y con ello ampliar los volúmenes de alimentos.  Por ello, un avance en el TCL con la UE sería además mirado como un éxito político, destrabando las negociaciones paralizadas hace muchos años. A su vez, sería una forma de recuperar la imagen nacional en materia de política internacional luego del revés comercial que tuvo con los EE.UU en la exportación de biodiesel que recibió arancel antidúmping de 72%, y el demorado ingreso de carnes y limones.

 

UE – MERCOSUR, ¿qué se está negociando?

‘’Hay una ventana de oportunidades que no debemos dejar pasar’’ se ha escuchado varias veces expresar a Cecilia Malmstron, comisaria de la UE, en relación a las intenciones de Europa”. “Se trata de un acuerdo de libre comercio, pero incluye diálogo político y cooperación en varias áreas, para ir hacia una asociación estratégica’’ ha afirmado el embajador Daniel Raimundi, Subsecretario de Integración Económica Americana y Mercosur de nuestra Cancillería.

Por lo pronto, aun existiendo muchas incógnitas y tensiones sectoriales, el gobierno argentino en tándem con Brasil y aprobación de Paraguay y Uruguay, ha demostrado sumo interés en avanzar rápidamente. Para nuestro gobierno, cerrar este acuerdo forma parte central de su política y estrategia externa, expresada en varias oportunidades por el Presidente.

Es bueno reconocer que la negociación MERCOSUR – UE tiene enorme importancia estratégica, se trata de vínculos de economías con enormes potencialidades de cooperación y complementación.

Cabe destacarse que las negociaciones y avances han sido llevados a cabo en forma reservada por las áreas de negociación. “Las negociaciones tienen muchos aspectos técnicos por resolver, pero todo se resuelve en la medida que exista voluntad política¨ decía Raimundi en los últimos días.

De todas formas, el propósito de avanzar en esta línea por voluntad política supone el riesgo de aceptar una negociación como hecho consumado, para luego recién volcarla a consideración pública y parlamentaria.

Este proceso estuvo atravesado por una serie de dificultades desde el inicio. Las diferencias en el desarrollo relativo y en las estructuras productivas de ambos bloques determinaron que los objetivos y resultados buscados por cada una de las partes difieran considerablemente. Mientras el núcleo de los intereses de la UE se centra en mayor medida en torno a la ampliación de preferencias del tipo "OMC plus" en diversas disciplinas (refiriéndose a acuerdos comerciales de cuarta generación, diversos elementos de regulación comercial, aspectos extra-arancelarios, normas fitosanitarias, derecho y vías e instancias para establecer reclamaciones, comercio electrónico, Ventanilla Única de Comercio Exterior -la llamada VUCE-, reglas y denominaciones  de origen, compras gubernamentales, inversiones, derechos de propiedad intelectual, regulaciones del mercado laboral, controles medioambientales)y en la apertura del mercado para los bienes industriales, el interés central del MERCOSUR apunta a conseguir un mayor acceso al mercado europeo para el comercio de productos agropecuarios.

Como ya señalara, a partir de 2016 las negociaciones con la UE adquirieron un renovado vigor. En mayo de ese año representantes de ambos bloques realizaron un intercambio de ofertas de acceso a sus respectivos mercados de bienes y servicios.

La importancia de la UE para el MERCOSUR no puede soslayarse: se trata del primer socio comercial del bloque y el origen de aproximadamente la mitad de los flujos de IED (Inversión Extranjera Directa) recibidos en 2014 (aunque una porción significativa proviene de Países Bajos y Luxemburgo, donde se triangulan inversiones desde terceros países).Un acuerdo TCL significaría, además, el acceso para el sector de los alimentos a un mercado de 500 millones de habitantes de alto o medio poder adquisitivo.

 Resulta evidente que las dificultades que ambos bloques enfrentan para concluir el acuerdo son consecuencia de los niveles de desarrollo económico y estructuras productivas divergentes. Así, el conflicto entre los intereses y objetivos que ambas partes pretenden materializar a partir de la concreción de un tratado de libre comercio, resulta ser una constante a lo largo de estos años.

Por un lado, el MERCOSUR comenzó a ejercer mayor presión para que la UE efectivamente reconociera las asimetrías económicas vigentes entre ambos bloques, y garantizara la incorporación al acuerdo de cláusulas de “trato especial y diferenciado” (TED) que favorezcan al bloque latinoamericano a través de un menor nivel de cobertura, cronogramas de desgravación más lentos y períodos de gracia que antecedan a las reducciones arancelarias.

Por otro lado, la UE, bajo el argumento de que en los últimos años los países del MERCOSUR se habrían beneficiado de un proceso de crecimiento acelerado y mejora generalizada de las condiciones de vida de sus poblaciones, sostuvo que el reclamado TED ya no se justificaba, por lo que sus representantes se mostraron a favor de un ritmo y plazos de desgravación simétricos y con reciprocidad sectorial para ambas partes, a la vez que reclamaban un mayor acceso a los mercados de servicios y compras públicas y mejores condiciones para el establecimiento de empresas europeas en el MERCOSUR.

Si bien no se conoce el contenido de las ofertas presentadas en materia de bienes, servicios, inversiones y compras públicas, diversos analistas estiman que la oferta presentada por el MERCOSUR en materia de bienes tendría una cobertura aproximada del 87%, mientras que la de la UE rondaría el 90%, aunque se habrían ofertado cuotas demasiado limitadas en el caso de los productos agrícolas “sensibles” para la UE, como carne y biocombustibles, que son productos sumamente competitivos dentro de los países del MERCOSUR e integrantes fundamentales de la canasta exportadora del bloque.

 

UE – MERCOSUR Propuesta de carne

Entre los países de la UE el consumo total estimado de carnes rojas es de 7,5  millones de toneladas. El MERCOSUR solo abastece actualmente 250 mil ton. totales -entre cuota y extra cuota-; es decir, solo el 3% del consumo actual de Europa.

En un comienzo,  el MERCOSUR exigía un cupo adicional de 400 mil toneladas de carne equivalente res con hueso. En aquel momento Bruselas ofreció 70.000 toneladas, o sea duplicar la cuota actual.

A medida que fueron avanzando las negociaciones, las pretensiones de nuestro bloque han ido bajando considerablemente, negociándose sobre las 100.000 ton

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  adicionales; de las cuales a la Argentina podrían corresponderle entre 25 y 30 mil, es decir, solo el doble de lo que actualmente se despacha como cuota Hilton.

Francia, junto a Irlanda y Polonia, son los países más reticentes a la ampliación de cuota a nuestro bloque, fundamentalmente por creer que la competencia de carnes de mejor calidad y sistemas de producción más eficientes podría perjudicar a sus ganaderías.

En los últimos años, Brasil, seguido de Paraguay y Uruguay, se han convertido en grandes exportadores de carne. Junto a nuestro país, la región posee aún mayor potencial lo que temen los europeos.

En lo que fue un gesto de realismo, Emmanuel Macron comunicó recientemente a nuestro Presidente, que colaborará para avanzar en el acuerdo, pero que la carne vacuna era uno de los obstáculos para lograrlo.

Por último, la salida de Gran Bretaña de la UE ha hecho que la misma intentara una reducción mayor en la cuota de negociación, planteando solo 75 mil ton. en las últimas conversaciones.

 

UE – MERCOSUR. ¿Quienes ganan, quienes pierden?

Algunos analistas consideran que el acuerdo podría firmarse durante el transcurso de este primer semestre del año.

La inminencia del mismo nos obliga a reflexionar sobre cuáles sectores podrían verse favorecidos o cuales quizás se verían perjudicados.

Entre los ganadores estarían claramente los sectores de la cadena agroalimentaria, las carnes, químicos y minerales; mientras que en el segundo grupo quedarían relegados bienes de capital, insumos (como por ejemplo el plástico), metales, metalmecánica, calzados y textiles.

Dentro de los alimentos, los sectores más avanzados y favorecidos en el acuerdo serían: pellets de soja, golosinas, miel, vinos, pescado en conserva, jugos de fruta, además del comentado sector de las carnes. Otros sectores como los lácteos, aceite de oliva, arroz, pollos y cerdos están también avanzando en las últimas negociaciones. Entre ambos bloques hay un gran intercambio de químicos, por lo cual favorecer el intercambio, potenciaría a aquellos vinculados con la industria de los combustibles como lo es el biodiesel.

Respecto a los sectores que tendrían algún riesgo, es importante que la quita de aranceles para el ingreso de productos de la UE no se dé de un día para otro, entendiendo que se toman los recaudos suficientes para permitir la reconversión de dichos sectores.

¨Para aquellos sectores que se vean afectados negativamente, el gobierno deberá implementar medidas necesarias para que ganen competitividad y se mantengan los puestos de trabajo nacional¨- alertó María Laura Bermúdez, jefa del departamento de Comercio y Negociaciones Internacionales de la UIA.

Otro sector que debe ser mirado con cuidado en el acuerdo son las Pymes, que corresponden a más del 90% del mapa empresarial argentino. Ellas podrían ser las más afectadas de forma inmediata ante la inminencia de mayor apertura. Según especialistas, las mismas deberían asociarse, agruparse, buscar socio europeo, o aliarse a otra empresa de mayor envergadura para sobrevivir ante un supuesto impacto de su sector.

 

Referencias