11 de Julio de 2012
Artículo de divulgación

Agricultura familiar, agregado de valor a través de herramientas de gestión de la calidad

En el contexto actual de un proceso acelerado de urbanización, aumento en el precio de los alimentos, con una expansión urbana que lleva a pérdida de áreas de producción de alimentos en las periferias de las ciudades, cada vez más gobiernos locales, regionales y nacionales implementan programas de agricultura urbana y periurbana. Estos programas apuntan a combatir la pobreza, mejorar la seguridad alimentaria y la nutricional, el ambiente y los ingresos (FAO, 2011).

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En este contexto INTA ha impulsado el desarrollo de la agricultura urbana y periurbana (AUPU) con fines de seguridad alimentaria, el cual trabaja en varios territorios con el programa Pro-Huerta formulado y financiado conjuntamente por el Ministerio de Desarrollo Social y el INTA desde 1989. A consecuencia de estas y otras acciones la agricultura va cobrando cada vez mayor presencia en las ciudades y zonas aledañas, por ejemplo, huertas comunitarias en comedores populares y espacios vacantes, huertas en espacios institucionales (escuelas, hospitales, empresas) las miles de huertas familiares en patios traseros y terrazas.

Si bien la AUPU es ya una realidad, asumida y reconocida es posible hacer más efectivas sus contribuciones. Trabajando sobre sus problemas y oportunidades, Masondo y col. (2010) describen que uno de los problemas de AUPU, en relación a la producción y comercialización, es la falta de capacitación en normas de manejo sanitario y fundamentalmente en buenas prácticas agrícolas (BPA) de producción y buenas prácticas de manufactura en elaboración de alimentos. Sumado a esto, una de las principales preocupaciones de la mayor parte de los consumidores del mundo, en lo que se refiere a alimentos, tiene que ver con la presencia de contaminantes naturales, residuos de plaguicidas y de fertilizantes (Pacheco, 2003).

Teniendo en cuenta que una oportunidad en la producción hortícola es la potencialidad de agregado de valor y que en Argentina no hay reglamentación vigente de obligatoriedad de BPA, resulta entonces que la gestión de la calidad a través de la gestión de la inocuidad en la producción hortícola es un desafío y una oportunidad, considerándola como estrategia de valorización de los productos constituyéndose en un componente de competitividad.

Considerando, el bajo grado de adopción de las BPA basadas en la normativa privada voluntaria que existe en nuestro país, propia del sector exportador, desde el año 2006 desde el Área Estratégica Tecnología de Alimentos (AETA) del INTA se ha comenzado con la capacitación de todos aquellos actores involucrados en las diferentes etapas del proceso. Teniendo en cuenta que uno de los principales problemas que dificultan la aplicación de BPA es el desconocimiento por parte de los actores, es clave el acompañamiento y educación en estas temáticas.

Resulta estratégica la complementación con capacitaciones, en relación a ello en el marco del AETA, en coordinación con otros organismos (SENASA y el MINAGRI), se han dictado 42 capacitaciones en todo el país, llegando a más de 1500 actores de la cadena en forma directa en temas de gestión de calidad (BPA, trazabilidad, manejo integrado de plagas, uso seguro de agroquímicos, entre otros) (Negri, 2011).

Paralelamente, planteando otra posibilidad de difusión/educación de estas prácticas, se han formado Centros Demostrativos INTA-FAO para demostración y capacitación en las BPA. Los procesos de capacitación se complementan en la temática de BPA y gestión de inocuidad con el desarrollo de dos herramientas:

  • Guía on-line para implementar las BPA en establecimientos fruti-hortícolas
  • Guía para la gestión de la inocuidad en hortalizas (GIPH)

La primera toma los principales lineamientos de los protocolos GLOBAL GAP y norma IRAM 14111-1 e indica como elaborar el diagnóstico del establecimiento y cumplir cada requisito facilitando toda la documentación para ser completada a través de las páginas web del INTA. La segunda, Guía GIPH, se basa en los fundamentos de las BPA y el enfoque hazard; tiene como finalidad que el productor comprenda, aprenda y emplee en el proceso productivo conceptos complejos como severidad de peligros y magnitud del riesgo.

Estas herramientas constituyen un componente dentro de una estrategia integral de la gestión de la calidad para la valorización de los productos hortícolas bajo la definición de las buenas prácticas: “hacer las cosas bien” y “dar garantías de ello".

Estas actividades están enmarcadas en el proyecto "herramientas y sistemas de gestión de la calidad para la valorización de productos agroalimentarios" del Área Estratégica de Alimentos (AETA).

Bibliografía

  • FAO. 2011. Brochure: Agricultura Urbana y Periurbana en América Latina y el Caribe: Una realidad. Oficina Regional para América latina y el Caribe. Consulta on-line
  • Masondo S., Motta L., Malatesta F., Ottaviano A., Berardo C., Maggio A. 2010. Caracterización participativa del periurbano oeste del área metropolitana de buenos aires a partir del enfoque de desarrollo territorial. II Congreso internacional de desarrollo Local. San Justo, BsAs. 15pp.
  • Negri L. 2011. Informe de avance. Proyecto específico “Herramientas y sistemas de gestión de la calidad para la valorización de productos agroalimentarios”. INTA, 87pp
  • Pacheco R. 2003. Productos frescos: frutas y verduras. OPS – OMS. RIMSA13/6, Rev. 1. 21pp

Referencias