01 de Diciembre de 2011
Informe

Alfalfa (Medicago sativa)

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Autores

Maria Veronica CASADO

La alfalfa es una de las forrajeras más implantadas en el sudoeste chaqueño. Su principal uso es para corte, destinándose su producción a la confección de rollos y fardos como reserva forrajera para el invierno. Con un buen manejo del cultivo, la vida útil de un alfalfar es de 4 años.

Implantación:

La semilla a utilizar tiene que ser de buena calidad y debe inocularse con Rhizobium melilotti para que tenga una mejor captación natural del nitrógeno ambiental. La densidad de siembra recomendada es de 10 a 12 kg de semilla por hectárea, la que deberá ser depositada a una profundidad no mayor a 2 cm.

La semilla a utilizar tiene que ser de buena calidad y debe inocularse con Rhizobium melilotti para que tenga una mejor captación natural del nitrógeno ambiental. La densidad de siembra recomendada es de 10 a 12 kg de semilla por hectárea, la que deberá ser depositada a una profundidad no mayor a 2 cm.
La alfalfa suele sembrarse pura, lo más probable es que la siembra se haga sobre terreno preparado con anticipación, pero también puede realizarse en siembra directa.

Epoca de siembra:

Desde el mes de marzo hasta mediados de mayo. Una segunda época de siembra puede desarrollarse en la primavera, luego de las primeras lluvias.

Manejo durante el primer año:

El primer corte luego de la siembra es en septiembre/octubre, si la siembra se realizó en marzo/mayo; sino el corte deberá realizarse cuando la pastura alcance el 10% de la floración o cuando los rebrotes basales alcancen una altura de aproximadamente 5 cm, logrando en este momento un buen equilibrio entre producción y calidad de la pastura. Luego de este primer corte, los siguientes serán casi mensuales (entre 25 a 40 días dependiendo las condiciones climáticas), y dejando reposar en época invernal, ya que el crecimiento de la pastura disminuye debido a las bajas temperaturas. La altura de corte es de 5 cm aproximadamente, siempre hay que tener la precaución de dejar hojas verdes en la planta para una recuperación más rápidamente.
Se recomiendan para la zona cultivares sin reposo invernal, con grados de reposo mayores a 8. Al utilizar estos cultivares, lo que se logra es que en la época invernal la pastura no entra en latencia, y por ello sigue produciendo forraje en esa época, aunque a un menor ritmo que en épocas de mayor temperatura e irradiación solar.
Como cualquier otro cultivo, uno de los principales problemas de la alfalfa es la presencia de malezas que nacen junto con o después del mismo. En lo posible, se debe prescindir de hacer alfalfa en lotes con mucha infestación de cebollín (Cyperus rotundus) y de cuscuta (cuscuta sp.), también es posible que no se logre un stand adecuado de plantas cuando se hace alfalfa en siembra directa sobre lotes con mucho gramón (Cynodon dactylon), aún cuando la maleza se haya controlado previamente con glifosato. Programar un adecuado control de malezas, siendo el momento más oportuno durante la implantación. Por consiguiente, se deben utilizar herbicidas de presiembra, de preemergencia o de postemergencia temprana. La trifluralina, además, previene la invasión de otras malezas que podrían competir con el cultivo.

Producción y calidad forrajera:

La producción promedio es de 2000 a 3000 kg de materia seca por hectárea y por corte, dependiendo de la fertilidad del suelo y las precipitaciones, pudiéndose hacer hasta 7 cortes cuando las condiciones son favorables. La digestibilidad del forraje producido por esta puede variar entre 65 a 60%, dependiendo de la edad del rebrote. El contenido de proteína bruta oscila entre 25 y 21%, según la edad del rebrote y la fertilidad del suelo, es decir a mayor contenido de nitrógeno en el suelo, mayor contenido proteico del forraje y por lo tanto, mayor respuesta animal.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Chaco