10 de Septiembre de 2013
Informe

Caída en la proteína de la soja en la Argentina

Debido a las condiciones ambientales muy buenas en desarrollo de grano que favorecieron un buen llenado, los rendimientos se incrementaron en forma significativa con una caída muy pronunciada en la cantidad de proteína.

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La baja proteína de la soja argentina es un tema de preocupación para la industria, exportación y para la cadena de la soja en general, ya que el país está teniendo grandes pérdidas en la exportación de harina proteica y de grano/poroto por el bajo valor de la proteína de la última cosecha.

Debido a las condiciones ambientales muy buenas en desarrollo de grano que favorecieron un buen llenado, los rendimientos se incrementaron en forma significativa con una caída muy pronunciada en la cantidad de proteína. El aceite que normalmente suele subir con los rindes altos, en esta cosecha fue inferior a lo esperado porque en llenado no hubo buena luminosidad y días soleados como requiere la concentración de aceite en el grano. De allí que el Profat (proteína+aceite) fuera también el más bajo de los últimos 16 años, haciendo que en la harina de soja de alta proteína HIPRO (90% de la producción), se hiciera casi imposible llegar al límite requerido por la exportación.

Para poder exportar se debió modificar la base de comercialización para la harina de soja de origen argentino, bajando la base de 47% a 46,5% con penalidad de 1 punto y la tolerancia de 46% a 45,5% con penalidad de 2 puntos. Además, el complejo sojero debió bajar la humedad de 12,5% a 10%, con una disminución de 2,5% menor a la base para concentrar la proteína, tanto en harina de soja como en poroto. Esto trae problemas de logística en la carga, transporte y descarga de mercadería por ser muy seca y fina, además del aumento de salmonellas, micotoxinas, etc.

Estas pérdidas se trasladan desde el productor que recibe un precio menor al que recibiría en un año normal, a la industria que disminuyó su capacidad de molienda en un 20% y al país por disminución de las primas de harina argentina implicando una caída importante en los ingresos por exportación, como primer exportador mundial de harinas proteicas.

En la última cosecha el promedio de proteína se ubicó en 37,1% y el de aceite fue de 22,1% frente al promedio de 16 años que fue de 38,7% y 22,7%, respectivamente. En soja de primera el promedio fue más bajo aún con 36,3%. El Profat fue de 59,2% cuando el promedio para ese período fue de 61,4%. Un valor alto de este parámetro es deseado por la industria ya que al extraer el aceite todo lo que queda va a la harina proteica, haciendo que la proteína de la harina en proporción aumente con un adecuado Profat.

La calidad de la soja argentina sigue siendo un aspecto de interés por ser nuestro país primer exportador mundial de aceite y harina de soja. Las condiciones agroecológicas son ideales para su desarrollo y expansión, convirtiéndola en el cultivo más importante en superficie y productividad.

La infraestructura aceitera instalada en la última década permite prever el papel que se le ha asignado a la Argentina como productor de granos, ya no como país cerealero sino como país aceitero y productor de harinas proteicas para alimento animal.

La calidad de la materia prima a procesar cumple un rol fundamental en la definición de la calidad del producto o subproducto final del proceso.

En la expresión de la calidad influyen factores ambientales, genéticos y de manejo de cultivo, siendo el ambiente el más importante para la expresión de la cantidad de proteína y el aceite.

La calidad industrial de la soja argentina se caracteriza por presentar altos contenidos de aceite y relativamente baja proteína, sobre todo en la zona Pampeana Norte y Pampeana Sur. Las variedades más difundidas fueron seleccionadas para altos rendimientos y en general, suelen poseer alto contenido de aceite y baja proteína. En zonas de menor latitud (norte del país) esta relación no se cumple, dando valores altos de proteína y aceite a la vez, sobre todo de proteína.

Las altas temperaturas y el estrés  hídrico en llenado de grano producen alteración en el contenido de proteína y de aceite. La temperatura influye sobre la proteína, sobre todo el estrés calórico haciendo que ésta suba por caída del rinde, pero hay además otros factores ambientales que intervienen en la definición de la cantidad de proteína de la soja de cada campaña. En el aceite el efecto de las temperaturas en llenado de grano es más directo, a mayor temperatura, mayor aceite.

También se observó relación con la fecha de siembra (FS) haciendo que la proteína aumente de 39,2% a 41,5% y el aceite disminuya de 22,4 a 19,9% a medida que se atrasa la fecha de siembra de noviembre a enero. En la Región Pampeana Norte el aceite disminuye  0,53% y la proteína aumenta en promedio 0,45% por cada mes de atraso en la FS de octubre a enero (Herrero et al, 1999).

Además influye el Grupo de Madurez (GM). En soja de primavera hay una tendencia a mayor proteína y mayor aceite. En soja de 1ª al aumentar los rindes cae la proteína, con buenos valores de aceite y en soja de 2ª sube la proteína y cae el aceite. De acuerdo a estudios realizados por Cuniberti y Herrero (2000 y 2006), la proteína puede aumentar 1,5% en promedio por cada aumento en el GM y el aceite se reduce 0,98% en la fecha de siembra de enero, no siendo significativo el efecto en las fechas de noviembre y diciembre. Hay una tendencia a mayor contenido de proteína y menor aceite en los GM más largos.

Existe interacción genotipo–ambiente en la expresión del contenido de aceite y proteína, sin embargo los valores relativos entre las variedades se mantienen en un promedio de ambientes. Para cada región o grupo de madurez (GM) se cuenta con diversidad en cuanto a contenido de proteína, aceite y Profat. Dentro de las variedades más sembradas existen algunas que se destacan genéticamente por su alto contenido de proteína como NA5009RG, NA4990RG y NA3731RG en los ensayos de la RECSO de las campañas 2009/10, 10/11, 11/12 y 12/13. Otras variedades se destacan en aceite como DM 3810, DM 4670, DM 4210 y DM 4970 desde la campaña 2010/11 hasta la 12/13. Las variedades DM 3700, DM 4210 y SPS 3900 se destacan por su alto Profat (Cuniberti y Herrero, 2013). De lo expuesto se concluye lo siguiente:

  • La Proteína de la soja argentina está influenciada en primer lugar por el ambiente y luego por la genética y el manejo del cultivo.
  • En soja de Primavera y de 2ª siembra es de esperar mayor contenido de proteína que en soja de 1ª.
  • Hay variedades que genéticamente tienen mayor proteína, con buenos valores de rendimiento y aceite.
  • Existe interacción entre los cultivares y el ambiente, a mayor temperatura (Región Norte de menor latitud) sería de esperar mayor proteína y aceite.
  • Sobre la proteína influyen otros factores ambientales además del estrés hídrico y calórico.

Como el ambiente no se puede controlar, para mejorar la proteína se debe partir por mejorar la genética para este carácter, generando variedades estables en distintos ambientes para alta proteína. Luego a nivel de campo de productor, la genética debe ser acompañada de un adecuado manejo del cultivo para potenciar el nivel proteico de la soja argentina.

 

Bibliografía:

Cuniberti, M. y Herrero, R. 2000. Effect of planting dates and latitudes on the industrial quality of the argentine soybean. “Third International Soybean Processing and Utilization Conference”, October 15-20, Tsukuba, Japón, pp. 108-109.

Cuniberti, M. y Herrero, R. 2006. Factores que influyen en el contenido de proteína y aceite en la soja argentina. Inf. de Actualización Técnica N° 7, pp. 67-70.

Cuniberti, M. y Herrero, R. 2013. Proteína de la Soja Argentina. Workshop “Las harinas de soja ¿pierden competitividad en el mercado?”. Congreso de Aapresid 9/8/13.

Herrero, R.; M. Cuniberti and B. Masiero. 1999. Effect of planting date on the industrial quality of soybean. World Soybean Research Conference VI. August 4-7, 1999. Chicago, Illinois, USA. pp. 668-669.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Córdoba
    • Marcos Juárez