02 de Noviembre de 2012
Artículo de divulgación

Conocer la diversidad genética para conservar nuestros recursos forestales nativos

Investigadores del Instituto de Recursos Biológicos del INTA Castelar-CNIA, EEA INTA Famaillá y EEA INTA Bariloche exploraron la diversidad genética de Cedrela lilloi (cedro coya o cedro tucumano), especie emblemática de las Yungas del Noroeste argentino actualmente amenazada por sobreexplotación, con fines de orientar su conservación y uso. Esta investigación, realizada en el marco de los Proyectos del Programa Nacional Forestal del INTA y del Área Estratégica Biología Molecular, Bioinformática y Genética de Avanzada, relacionó la variabilidad genética del cedro coya en las Yungas argentinas con la latitud e historia de uso de sus poblaciones, identificando áreas prioritarias para su domesticación y conservación.

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Las Selvas de Montaña o Yungas del Noroeste argentino representan uno de los sitios de mayor biodiversidad de este país con un rol esencial en la provisión de innumerables servicios ecosistémicos como la regulación de las grandes cuencas hídricas de la región. Sin embargo, durante más de cien años, estas selvas han estado sujetas a largos e intensos períodos de aprovechamiento forestal selectivo. Tradicionalmente, el cedro coya (Cedrela lilloi C.DC., Meliaceae) ha sido una de las especies más buscadas por su alto precio en el mercado de productos forestales. Su madera blanda y fácil de trabajar, pero a la vez resistente a la intemperie y al ataque de insectos una vez cortada, de perfume agradable, buen color y veteado, se utiliza en la fabricación de muebles finos, pisos, aberturas, machimbres, chapas decorativas y ebanistería, entre otros usos. Estos atributos la colocan entre las llamadas “maderas preciosas o “maderas de valor” siendo altamente apreciada en el comercio mundial de maderas y considerada la principal materia prima de las carpinterías en el ámbito local. Sin embargo, la extracción selectiva continua del cedro coya ha causado que en grandes extensiones de selva los ejemplares con alto valor comercial hayan prácticamente desaparecido. Actualmente, C. lilloi es considerada “en peligro” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, 2012).

Más grave aún, es que el proceso continuo de sobreexplotación del cedro ha puesto en riesgo su diversidad genética, lo que es considerado el componente esencial que asegurará la evolución y adaptación de la especie a nuevos escenarios ambientales y sociales. Si se quiere conservar la diversidad genética de una especie, primero debe estimarse. Bajo esta premisa, se caracterizó la diversidad genética de 14 poblaciones de cedro coya con diferentes historias de uso ubicadas sobre el rango de su distribución natural en las Yungas, en las provincias de Salta, Jujuy y Tucumán (~600 km.), a partir de 293 marcadores moleculares AFLP (Amplified Fragment Length Polymorphisms) con el objetivo de identificar áreas de distribución de la especie en Argentina que deberían priorizarse como fuentes de variabilidad adecuadas para su domesticación y conservación.

La diversidad genética media de la especie en la región fue baja. Esto podría deberse a procesos de pérdida de diversidad genética durante la migración del cedro coya hacia su extremo sur en Argentina, así como a la inclusión en el análisis de poblaciones altamente intervenidas. La diversidad genética de las poblaciones disminuyó con el aumento de la latitud hacia el sur de las Yungas del mismo modo que lo hace la diversidad biológica debido a un empobrecimiento climático latitudinal. Además, se observó una pérdida de diversidad genética asociada a la explotación forestal, lo que sugiere la ocurrencia de procesos de erosión genética actuando sobre las poblaciones disturbadas. La variabilidad genética fue máxima en el norte de las Yungas especialmente sobre la Alta Cuenca del Rio Bermejo (ACRB) y en el Parque Provincial La Florida sobre la Sierra de Aconquija en Tucumán. Esto estaría asociado a posibles sitios históricos de refugio de la especie en la región. Sobre estas dos áreas deberían volcarse los mayores esfuerzos de conservación regional de la especie sin descuidar poblaciones intermedias del centro de las Yungas que favorecen su continuidad regional. Parte de la iniciativa de protección legal de la ACRB se ha concretado con la creación de la Reserva de Biósfera de las Yungas en el año 2002, sin embargo, en la Sierra de Aconquija, sólo existen algunas Reservas Provinciales y un Parque Nacional, todos de muy pequeñas superficies y dispersos. De todos modos, la continuidad de la diversidad genética existente no se asegurará sólo con áreas protegidas. Es urgente generar un cambio en el manejo actual de la especie promoviendo acciones que conduzcan hacia un  sistema de explotación forestal sustentable que resguarde la variabilidad genética que aún persiste.

Artículo de investigación completo on-line (Ecology and Evolution-Wiley)

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina