24 de Enero de 2019
Informe

Después del temporal: Claves para entender y volver a comenzar

En esta breve entrevista, Mario Mondino nos brinda información para entender y orientar las acciones tras las lluvias de enero de 2019.

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El ingeniero Mario Mondino es un técnico de la Estación Experimental Agropecuaria Santiago del Estero. Es nuestro referente regional en las temáticas algodón y granos además de uno de los más importantes formadores en cultivos industriales, ecofisiología y tecnologías para el cultivo de algodón. Dirige, desde su creación, el Laboratorio de Calidad de Fibra de Algodón de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.

¿Cuál es el diagnóstico de la situación de los cultivos en la provincia tras el temporal de enero? ¿Qué zonas y qué cultivos fueron los más afectados?

A fines de diciembre y especialmente en la primera quincena de enero de 2019 en diversos lugares de la provincia de Santiago del Estero comenzaron a ocurrir precipitaciones en forma frecuente y con altos milimetrajes que sobrepasaron ampliamente los registros históricos para las zonas, llegando en algunos casos a superar los 300 mm. El resultado de este fenómeno ambiental fue el encharcamiento del suelo y la ocurrencia de constante nubosidad. Para esta época del año los cultivos de la zona suelen encontrarse en diferentes estados fenológicos: desde recién sembrados como la soja y el maíz hasta comienzos de floración como en el caso del algodón. 

El rango de respuesta de los cultivos ante estos fenómenos climáticos puede variar: desde la pérdida total hasta la reducción del crecimiento y el rendimiento. Depende de la severidad del daño al tiempo de permanencia del agua en superficie, y está relacionado con el tipo de suelo y su capacidad de drenaje. También el período prolongado de lluvias se vincula con una disminución de la heliofanía relativa (aumento de la nubosidad) y las altas humedades relativas del aire que ocasionan reducción de la fotosíntesis lo que se traduce en menores pesos de granos y capullos, pérdidas de calidad, presencia de enfermedades y dificultad en la realización de labores de cultivo y cosecha.

Los términos suelo encharcado, inundado o anegado, que se utilizan normalmente para indicar los niveles de agua excesiva en el suelo, en realidad nos está indicando que los poros que antes estaban llenos en parte de oxigeno ahora están llenos de agua, lo cual produce condiciones desfavorables para las plantas. El efecto principal e inmediato de los suelos anegados en el crecimiento de la planta es la deficiencia del oxígeno requerido para la respiración de las raíces. Al estar saturados los poros del suelo con agua, el suministro de oxígeno desde la atmósfera al suelo se reduce, mientras que otros gases tóxicos, tales como dióxido de carbono, etileno o metano, producidos por las raíces y microorganismos, pueden acumularse en niveles elevados.

Los primeros síntomas pueden aparecer a las 72 horas del anegamiento, observándose la presencia de clorosis (amarillamiento) de las hojas superiores de la planta. Esto sucede como producto de la disminución de la fotosíntesis de la planta y la baja regulación de las enzimas fotosintéticas, que afecta negativamente a las plantas provocando la reducción de su crecimiento y desarrollo y la disminución de la absorción de nutrientes (especialmente nitrógeno, hierro y azufre) y agua. Además se produce un cambo en el estado de oxidación de los nutrientes minerales, que resulta en una menor disponibilidad de los mismos o en un aumento de la toxicidad por la formación de compuestos tóxicos. También el ambiente húmedo y sostenido en el tiempo provoca el desarrollo de numerosas enfermedades que pueden atacar tanto al follaje como a las fructificaciones.

El problema del anegamiento puede complicarse aún más por otros factores tales como:

  • La compactación del suelo, debido a que hay menos espacio para el aire presente en el suelo, y porque la transferencia de aire también se ve impedida.
  • Una deficiente estructura del suelo, con presencia de horizontes a escasa profundidad, poco permeables.
  • La excesiva longitud de los lotes sin cortinas protectoras, lo que sumado a veces a escasas pendientes o áreas de relieve plano con bajos, que impiden que el exceso de agua se escurra libremente fuera del lote.

En nuestra provincia, los cultivos presentan, por lo general,  una resistencia diferencial ante problemas de anegamiento. El maíz o el sorgo tardarán algunos días en manifestar síntomas. El algodón es de respuesta intermedia. En la soja, los síntomas aparecerán a pocos días. Aún no contamos con un relevamiento preciso de las superficies perdidas o dañadas,  ya que el acceso a las zonas afectadas es muy complejo. Sin embargo, gracias a las tecnologías de mapeo satelital, a los recorridos de reconocimiento aéreo, y a los testimonios e informes de los productores y las distintas agencias técnicas, del INTA y de otras instituciones, sabemos que la zona más afectada del área de riego del Río Dulce es Colonia El Simbolar, mientras que en las áreas de secano, numerosas localidades de los departamentos Mariano Moreno (Roversi, La Paloma, La Tortuga, Tres Mojones), Juan Felipe Ibarra (Pozo del Toba, El Cuadrado), Gral. Taboada (La Simona, La Nena, Tomas Young) y Belgrano (Bandera, Cuatro Bocas) han sufrido daños por el temporal.

 ¿Qué recomendaciones se sugieren para luego del temporal? ¿Cuáles son las tareas para la recuperación de los lotes o de los cultivos?

Normalmente, por nuestras condiciones de semiáridez, estamos más acostumbrados a implementar medidas para contrarrestar las sequías más que las inundaciones. En primer lugar, hay algo por hacer en la coyuntura inmediata: juntarse con otros productores y productoras, solidarizarse entre vecinos y recurrir a las instituciones cercanas para reorganizar los campos y la vida productiva y el tejido social de los pueblos, recuperando y atendiendo sobre todo, la experiencia de los productores más antiguos. En estos casos, no existe una salida individual, de lo contrario, se trataría de yo me libro del problema y ahora es problema del vecino.

Apenas las condiciones lo vayan permitiendo, una serie de sugerencias técnicas de manejo pueden ayudarnos a paliar los efectos de la inundación:

  • Conocer la altura de la napa en nuestros lotes. Los ascensos del nivel de la napa pueden generar efectos negativos porque limitan la infiltración del agua de lluvia,  favorecen los anegamientos totales o parciales de los lotes y afectan las propiedades físico-químicas de los suelos.
  • Identificar las áreas problemáticas (depresiones) dentro del lote para evitar sembrarlas y reservarlas para pasturas o campo natural. También es importante identificar las escorrentías naturales de los campos para mantenerlas activas.
  • Realizar laboreos de descompactación superficial y sub-superficial con cinceles, paratill u otra herramienta que trabaje en profundidad para fragmentar las capas compactadas, mejorar la exploración radicular y el ingreso y movimiento de agua dentro del suelo.
  • La transitabilidad es muy importante, por lo tanto se debe recuperar los caminos internos y externos para permitir el libre movimiento de máquinas y personas. 
  • Si tenemos que cosechar con los suelos saturados de agua deberemos utilizar maquinarias adaptadas, controlando el tránsito de la misma.
  • Durante el año, pensar en generar cobertura mediante rotaciones y cultivos que incorporen cantidades elevadas de rastrojos al suelo (por ejemplo, el maíz y el sorgo) y también con alto contenido de lignina (como el trigo) a los efectos de incrementar el contenido de materia orgánica y la protección del suelo. 

Una duda frecuente es ¿que pasa con los nutrientes? En términos generales, dice la teoría que los macronutrientes vegetales –nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio, azufre– y los micronutrientes –boro, manganeso, hierro, cobre– no se lavan por las inundaciones, excepto algunas formas minerales de nitratos y gaseosas de nitrógeno que se pierden en la atmósfera. Sin embargo y dependiendo de las condiciones, la aplicación de algún bioestimulante nos ayudará con el proceso de recuperación de la planta.

¿Existe alguna manera de prevenir las inundaciones o de minimizar su impacto en la agricultura?

Más allá de las obras hidráulicas que se vuelven necesarias pero que tardaran varios años en concretarse, una buen punto de partida estará en invitar a los productores a diseñar y presentar un plan de manejo anual de su campo avalado por un profesional matriculado y habilitado. Esta mirada técnica nos puede ayudar a hacer un uso más eficiente de los suelos y evitar la formación de corrientes de agua que luego provocan cortes en los caminos y en las rutas.

¿Cuál es el daño que se estima tendrán estos episodios climáticos en los índices productivos de la provincia para el 2019?  ¿Cuáles son las expectativas para este año?

Estimamos que los campos afectados van a sufrir serias reducciones en sus rendimiento. Las expectativas productivas, antes de estos episodios, eran muy buenas tanto para la producción de soja y maíz como algodón.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Santiago del Estero