08 de Junio de 2020
Cartilla o ficha

Elaboración artesanal del “Caldo sulfocálcico”

Una herramienta que tenemos inmediatamente disponible para facilitar una reconversión productiva de los sistemas de producción se encuentra relacionada con la elaboración de insumos biológicos y naturales a nivel predial, con el objetivo de reducir los costos de producción, aumentar los resultados económicos y disminuir el impacto sobre el ambiente.

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Para iniciar un proceso de transición agroecológica desde un modelo de Agricultura Convencional, altamente dependiente de la utilización de insumos químicos dolarizados, derivados de los combustibles fósiles y con elevado impacto sobre el ambiente productivo, hacia otro modelo de Agricultura Sustentable con un enfoque ecológico se recomienda realizar un diagnóstico de la situación inicial en la que se encuentra un agroecosistema, para efectuar una caracterización desde el punto de vista técnico-productivo, económico, ambiental y sociocultural.

En las etapas de diseño y manejo de sistemas productivos sustentables, se considera necesario contemplar la incorporación de tecnologías de insumos y de procesos que permitan aumentar el reciclaje de los nutrientes, mejorar la actividad biológica de los suelos, incrementar la diversidad biológica en sus diferentes dimensiones, reducir las pérdidas de los recursos naturales y aumentar las interacciones biológicas entre los distintos componentes de un agroecosistema.

Una herramienta que tenemos inmediatamente disponible para facilitar una reconversión productiva de los sistemas de producción se encuentra relacionada con la elaboración de insumos biológicos y naturales a nivel predial, con el objetivo de reducir los costos de producción, aumentar los resultados económicos y disminuir el impacto sobre el ambiente.

El “caldo sulfocálcico” es un biopreparado que se comporta como insecticida, acaricida, bactericida y fungicida. Permite realizar el control preventivo de más de 52 enfermedades bacterianas y fúngicas (oídios, mildius, cancrosis, mal de la munición, podredumbre morena, torque del duraznero, sarna, bacteriosis, fusariosis, tizón temprano, tizón tardío, antracnosis, royas). Por otra parte, se recomienda su utilización para el control de pulgones, mosca blanca, cochinillas (rojas australianas, coma, harinosa, piojo de San José), arañuelas (roja de los cítricos, roja común), ácaros del tostado y de la yema, trips. Además, permite cubrir deficiencias nutricionales de azufre y calcio.

Restricciones de uso: No aplicar en los cultivos durante la etapa de la floración ni en las especies pertenecientes a las Cucurbitáceas (pepino, melón, sandía, zapallos, zapallitos de tronco).

¿Qué materiales permanentes son necesarios?

Un tambor metálico de 100 litros de capacidad

Un balde plástico de 20 litros de capacidad

Un agitador de madera

Fogón de buena leña para realizar fuego durante 30 – 40 minutos

¿Cuáles son los ingredientes necesarios?

10 kg de azufre en polvo

5 kg de cal hidratada

50 litros de agua hirviendo

Procedimiento para la elaboración

Se coloca a hervir los 50 litros de agua en el tambor metálico, manteniendo un fuego fuerte durante todo el período de la elaboración. En el balde plástico, se mezclan en seco el azufre en polvo y la cal hidratada. Una vez que el agua comienza a hervir, se agrega lentamente la mezcla de los ingredientes secos. Se remueve en forma constante, durante 30 minutos aproximadamente, con la ayuda del agitador de madera. Se recomienda disponer de un balde con agua para agregar al caldo cuando tiende a formar una espuma, con el objetivo de evitar que se derrame. Se sigue agitando el caldo hasta que cambie a un color ladrillo o vino tinto. Luego, se retira del fuego para que se enfríe a temperatura ambiente.

Formas de conservación

Una vez frío, es necesario filtrar el caldo sulfocálcico, con la ayuda de un lienzo fino y guardarlo en recipientes plásticos de color oscuro. De esta manera, se puede conservar durante 12 meses. En el fondo del tambor metálico, suele quedar restos de los ingredientes que no se han disuelto en el agua. Esta pasta sulfocálcica conviene retirarla y guardarla en recipientes bien cerrados para su posterior utilización como sellador de los cortes de podas de árboles frutales y forestales. Para mejorar las condiciones de conservación, se recomienda agregar algunas cucharadas soperas de aceite comestible sobre el biopreparado guardado en el recipiente, para evitar que se oxide y se eche a perder.

Formas de aplicación

Se aplica en forma foliar y diluído en agua entre 3 y 5 %. Es decir, se toman de 3 a 5 litros del caldo sulfocálcico y se completa con agua hasta una cantidad de 100 litros para aplicar en una hectárea con la ayuda de una pulverizadora de arrastre. En el caso de utilizar una mochila para el tratamiento de hortalizas, se emplea unos 600 ml hasta 1 litro de caldo sulfocálcico y se completa con agua hasta una cantidad de 20 litros (capacidad máxima de la mochila).

La pasta sulfocálcica se utiliza para el tratamiento de los troncos y ramas primarias de los árboles frutales y forestales. Permite el control de enfermedades fúngicas, cochinillas y taladrillos. Además, facilita la cicatrización de los cortes realizados durante la poda y en los injertos. Para ello, se recomienda mezclar 1 kg de la pasta sulfocálcica con 2 litros de agua. Se remueve en forma apropiada con un palo de madera y se aplica con la ayuda de una brocha directamente sobre la superficie a tratar.

Bibliografía consultada

Restrepo Rivera, Jairo. Manual práctico: “El A, B y C de la agricultura orgánica y harina de rocas”. Año 2007

 
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Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Córdoba
    • Villa Dolores