29 de Mayo de 2017
Artículo de divulgación

En INTA Oliveros se habló sobre trigo y cultivos de cobertura

Recientemente productores pertenecientes a los grupos del Consorcio Regional de Experimentación Agrícola (CREA) La Calandria y Las Petacas, de la zona sur de Santa Fe de AACREA, visitaron la EEA INTA Oliveros, a fin de debatir diferentes aspectos técnicos respecto de la próxima siembra de cultivos invernales.

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Los asesores técnicos de estos grupos, Ing.Agr. Federico Sorenson e Ing.Agr. Diego Pérez presentaron al inicio de la reunión, un análisis de la información generada en la campaña 2016/17 respecto del comportamiento de cultivares, respuesta a la fertilización con distintos nutrientes y control de enfermedades en trigo. Los técnicos, destacaron que la presencia de enfermedades como royas exige una renovación constante de cultivares, para escapar a sus efectos sobre la productividad del cultivo.

Explicaron también que el inicio del cultivo se dio con abundantes reservas de agua y en algunos casos los excesos hídricos afectaron los cultivos debido a la cercanía de las napas. No obstante, las temperaturas favorecieron el llenado de los granos, lográndose buen desarrollo y peso de los mismos. Seguidamente, Sorenson y Pérez compartieron información detallada respecto de la respuesta de trigo a los aportes de distintos nutrientes, en fertilizaciones a siembra y a macollaje. 

A continuación, el Ing. Agr. Julio Castellarín disertó sobre aspectos ecofisiológicos y estrategias de manejo del cultivo de trigo.

Seguidamente, el Ing.Agr.PhD Fernando Salvagiotti presentó a los técnicos aspectos del manejo del cultivo y los nutrientes en trigo. Se enfatizó en la fertilización nitrogenada y la necesidad de definir el ambiente productivo (rendimiento a alcanzar) para definir la dosis de Nitrógeno (N) y asociado al nivel de N en el suelo a la siembra. Se debatió sobre el momento de fertilización óptimo con este nutriente, dejando la inquietud de dividir la dosis de fertilización. En el caso de trigo, la dosis de N a aplicar se podría dividir hasta antes del inicio del macollaje (5-6 hojas).

También se abordó el tema de la fertilización con N y su impacto en la calidad del cultivo, remarcando que de aplicar algún fertilizante foliar, las dosis no deberían superar los 20 kg/ha de N, utilizar un fertilizante con bajo biuret y así evitar fitotoxicidad (quemado de las hojas). En la zona norte, el éxito de la práctica está nuevamente bajo estudio, pero tendría mayor impacto en la medida que el potencial de rendimiento aumente. En general, una de las causas del bajo contenido de proteínas tiene que ver, entre otras cosas, con el bajo nivel de fertilización con N que tienen los trigos a la siembra. 

Por último, la Ing. Agr. Julia Capurro de INTA Cañada de Gómez mostró trabajos de evaluación de cultivos de cobertura en diferentes secuencias  agrícolas.

“Esta práctica ha cobrado importancia en las últimas campañas debido a numerosas problemáticas que emergen de la agricultura contínua.” dijo Capurro. Y prosiguió: “ya sea por la búsqueda de mejoras en las condiciones químicas y físicas de los suelos, o por las deficiencias en el control de malezas resistentes y/o tolerantes a herbicidas o bien para generar coberturas que frenen los procesos de erosión hídrica, un número creciente de productores está incorporando a los cultivos de cobertura en diferentes secuencias agrícolas.”

Se evalúan, según Capurro, mezclas de especies como avena, centeno o triticale con vicias –sativa o villosa-  para sumar los aportes de carbono de las gramíneas a la posibilidad de fijación de nitrógeno de las leguminosas.

Los cultivos de cobertura pueden reducir, casi en su totalidad, las pérdidas de suelos que se producen durante la primavera, antes de la siembra de soja y durante las primeras etapas de su crecimiento”, explicó la especialista. Y agregó: “en esos momentos se producen lluvias altamente erosivas, que encuentran a los suelos bajo secuencias soja-soja, prácticamente sin cobertura vegetal. Y así perdemos sedimentos muy ricos en materia orgánica y nutrientes.” Los cultivos de cobertura filtran esos sedimentos y permiten disminuir rápidamente esas pérdidas, tan costosas para los sistemas de producción actuales

Para finalizar, Capurro destacó la importancia de los cultivos de cobertura de leguminosas como antecesores de maíz, cuyo aporte de nitrógeno fijado por simbiosis a través de sus raíces, se suma al nitrógeno disponible en el suelo y al de los fertilizantes aportados, con el objetivo de mejorar el balance de este nutriente en los suelos maiceros.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Santa Fe
    • Oliveros