03 de Octubre de 2014
Informe

Estabilizar rendimientos en la producción del algodón

La genética al servicio de la producción de fibra de algodón: nuevos desafíos para incrementar la estabilidad de los rendimientos. La variabilidad genética del algodón ha sido ampliamente utilizada por los mejoradores a lo largo de la historia. El trabajo continuo de crianza generó importantes progresos en el rendimiento en cantidad y calidad de fibra. Entre 1950 a 1996, considerando diferentes regiones algodoneras del mundo, la producción de fibra se incrementó a razón de 13 kg por hectárea por año, lo cual indica que, para esas regiones, que incluye la nuestra, durante ese período la producción de fibra por hectárea tuvo un crecimiento absoluto superior a los 400 kg/ha.

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En nuestro país a partir de la creación del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) en 1956, se intensifican los trabajos de selección, mejorando el peso de cápsulas y el rendimiento industrial en una primera etapa. Posteriormente, con la obtención de variedades a partir de cruzamientos entre el hibrido tri-especifico (Gossypium arboreum, G. raimondi y G. hirsutum) y materiales de elevada calidad como Chaco 510 INTA; se producen importantes progresos en el índice de cosecha, rendimiento industrial, calidad de fibra, sanidad y precocidad.

Gran parte de la selección de las variedades modernas estuvo enfocada en la adaptación del cultivo a la cosecha mecánica. Enfocando los esfuerzos en arquitectura de planta, el tipo y el tipo de cápsulas.

Posterior al periodo 1950-1996 se incorporan progresivamente en el gran cultivo primero variedades tolerantes a lepidópteros plaga y luego tolerantes a glifosato. Las variedades con ambos genes se difundieron rápidamente en el gran cultivo y potenciaron otras prácticas como la siembra directa y el cultivo en surcos estrechos con alta densidad de plantas. El cambio integral de sistema generó las condiciones para incrementar la productividad de fibra por hectárea, e incorporar al cultivo a zonas no tradicionales. En este periodo el manejo propuesto potenció los avances que la biotecnología generó.

En la actualidad, la tasa de incrementos en los rendimientos de fibra por unidad de superficie es menor a la observada en los últimos años, considerando resultados promedios de los principales países productores. En nuestro país la tendencia es similar, generando una fase de meseta en el progreso de los rendimientos de fibra.

No existe una sola causa para explicar este proceso, es posible que el complejo grupo de interacciones entre el germoplasma, el ambiente y el manejo puedan generar claridad en la comprensión del problema.

Entre las principales causas se puede enumerar las siguientes:

1) no se han registrado eventos significativos similares a los antes mencionados, a partir del mejoramiento tradicional. La explicación a este suceso está asociada a una pérdida gradual en la variabilidad de la especie, la cual también ha sido observada en otros países.

2) elevada irregularidad en la oferta de los recursos (agua, radiación y nutrientes) lo cual se traduce en una baja estabilidad en los rendimientos.

3) ocurrencia de episodios de altas temperaturas combinadas con otros estreses.

4) presencia de nuevas plagas como el picudo de algodonero y malezas de difícil control.

Estos problemas representan un importante desafío para la genética actual y las disciplinas de manejo de cultivo. El INTA a través del “Programa de mejoramiento de algodón”, tiene en sus estrategias de intervención actividades destinadas a buscar soluciones para estos problemas. Una de ellas es explorar las características genéticas asociadas a la tolerancia a estreses y a la eficiencia en el uso de los recursos. Estas fuentes de variabilidad aún no estudiadas en el banco genético disponible, podrían representar una potencial fuente de variabilidad para la mejora de las futuras variedades.

Además se dispone de nuevas tecnologías de estudio, como los marcadores moleculares, las que permiten una caracterización más precisa del germoplasma.

Otra técnica empleada para la generación de variabilidad novedosa es la inducción de mutaciones mediante agentes químicos. Este recurso se está empleando para generar variabilidad con potencial utilización en la búsqueda de variedades tolerantes a herbicidas totales diferentes del glifosato, tolerancia a diferentes estreses y plantas con mejor índice de cosecha.

Otra herramienta moderna utilizada para introducir variabilidad es la biotecnología, mediante la cual se puede incorporar a las plantas, características que en la especie no se encuentran. A través del convenio entre el INTA y las provincias algodoneras (Chaco, Santiago del Estero, Santa Fe y Formosa), se plantea utilizar estas herramientas para  generar opciones de control de picudo del algodonero.

Finalmente, todos los esfuerzos se complementan con el programa que el INTA conduce, destinado a la obtención de variedades con mejoras agronómicas significativas en el rendimiento, calidad, sanidad y adaptación. Las actividades se pueden sintetizar en la evaluación anual de 1400 líneas experimentales. También evalúa mediante una red de ensayos comparativos las mejores líneas, contrastando con los testigos comerciales existentes. Estas evaluaciones se realizan en las Estaciones Experimentales de Sáenz Peña, Las Breñas, Santiago del Estero, Reconquista, El Colorado, Colonia Benitez y Quimilí.

Claramente, existe un desafío para la genética que se puede dividir en dos etapas bien marcadas: la primera, con la generación y caracterización de nueva variabilidad y la segunda, con la incorporación de las nuevas características a las variedades modernas.

 

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Chaco
    • Presidencia Roque Sáenz Peña