30 de Noviembre de 2017
Poster o presentación

Evaluación de la calidad de los suelos hortícolas periurbanos mediante el uso de indicadores

La horticultura periurbana del cinturón de San Pedro y Baradero (Prov. Bs. As.) es muy importante, debido a que satisface gran parte de la demanda de hortalizas frescas a su población. En general, se caracteriza por un uso intensivo de insumos (fertilizantes, plaguicidas y abonos) que deterioran los recursos naturales. En el marco del Plan Piloto “Horticultura Responsable”, se trabajó con un grupo de productores, utilizando la herramienta SEPIA, aplicando indicadores de calidad de suelo. Se muestreó el suelo en dos situaciones contrastantes (suelo no disturbado vs en producción) con el objetivo de visualizar el efecto de las prácticas implementadas y vincular su estado con el manejo implementado. Se observaron problemas de salinidad, alcalinidad, hiperfertilización y pérdida de MO. Hubo un aumento de los valores promedios (suelo no disturbado vs en producción) en CE 0,99 a 5,83 dS m-1, pH de 5,7 a 7,3 y P 44 a 126,75 mg kg-1. La experiencia realizada muestran la importancia de trabajar en conjunto con productores para implementar mejoras en las prácticas de manejo que permitan disminuir degradaciones. Este trabajo mostró que los indicadores del SEPIA, aplicados a este territorio, fueron apropiados como herramientas para determinar la calidad de los suelos.

Compartir
+A -A

INTRODUCCIÓN

La horticultura periurbana del área de San Pedro y Baradero, es muy importante debido a que satisface la demanda de hortalizas frescas de estas ciudades. Como en otros puntos de la provincia de Buenos Aires, si bien esta actividad presenta una ventaja competitiva basada en su proximidad a los puntos de consumo, debe afrontar diferentes problemáticas vinculadas a procesos tecnológicos como lo son la falta de conocimiento y concientización de la contaminación de los recursos (agua, suelo y aire) (Mitidieri, 2014). En general, se caracteriza por un uso intenso de insumos (fertilizantes, plaguicidas, y abonos) que deterioran los recursos naturales, detectándose en el suelo degradaciones y contaminaciones que se manifiestan con distinta intensidad.

Los suelos de la región, sobre los cuales se desarrollan estas producciones, se los clasifica como Argiudoles verticos, tienen alta proporción de arcillas expansivas desde la superficie  presentando como limitante el drenaje moderado. En sus condiciones naturales el pH es ligeramente ácido (5,3), se encuentran libres de sales y sodio, tienen buena provisión de nutrientes y un nivel de MO medio a elevado (3,7%) (Cartas de suelo INTA, Gonzalez et al., 2013). Sin embargo, debido al manejo implementado (exceso de fertilización, aplicación de enmiendas orgánicas (cama de pollo) sin evaluar calidad y dosis), a las limitantes edáficas y a la calidad del agua de riego (bicarbonatada sódica) (Bernárdez y Valenzuela, 2016), presentan degradaciones físicas, químicas y biológicas, que se manifiestan con distinta intensidad. Así con el tiempo pierden calidad y aptitud para funcionar afectando la sustentabilidad del agroecosistema. Los indicadores que evalúan la calidad de los suelos son una herramienta muy útil, debido a que detectan áreas con problemas, monitorean cambios en los distintos parámetros y los relacionan con el manejo agrícola, determinando la tendencia a la recuperación o degradación (Wilson et al., 2000). En consecuencia su implementación en estos sistemas de producción es importante. El objetivo de este trabajo consistió en aplicar indicadores de suelo, en producciones hortícolas intensivas, que evalúen parámetros químicos y fisicoquímicos, para analizar su calidad y el estado de degradación, y asimismo vincularlos con las prácticas de manejo implementadas. 

MATERIALES Y MÉTODOS

Selección de sitios. Se seleccionaron cuatro productores ubicados en el periurbano de la ciudad de Baradero, provincia de Buenos Aires. Los mismos forman parte de un Plan Piloto de Horticultura Responsable que el INTA San Pedro junto al Municipio de Baradero y el SENASA vienen desarrollando desde el año 2015, con el objetivo de profundizar las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) y monitorear el desempeño ambiental de sus producciones.

Metodología utilizada. Se implementó el Sistema de Evaluación Ponderada de Impacto Ambiental (SEPIA), específicamente los indicadores correspondientes a la dimensión Calidad Ambiental (agua-suelo). Para evaluar la calidad de los suelos, se tomó en cada sitio de estudio, una muestra a 0-15 cm de profundidad, en dos situaciones contrastantes: en un suelo sin disturbar (SND) y la otra en el suelo bajo producción (SP). El objetivo de comparar dos estados de situación de suelos, corresponde a evaluar el impacto que las diferentes prácticas agronómicas tienen sobre el equilibrio natural de los mismos.

Se analizaron las siguientes variables fisicoquímicas medidas en suelos por estándares de evaluación (Page et al., 1982): pH (pasta), Conductividad eléctrica (CE) en el extracto de suelo a saturación, capacidad de intercambio catiónico (CIC) por extracción con acetato de amonio 1N pH 7, cationes intercambiables, por extracción con acetato de amonio 1N pH 7, y posterior evaluación con la metodología indicada para cada catión. Fotometría en llama para sodio (Na+) y potasio (K+) y colorimetría para calcio (Ca2+) y magnesio (Mg2+), fósforo (P) asimilable por Bray Kurtz 1, Materia orgánica (MO) por Walkley y Black.

En el presente trabajo se analizan las variables pH, CE, P asimilable y MO.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Salinidad (CE). En la tabla 1 se presentan los resultados de salinidad, que en la condición de suelo no disturbado (SND) las concentraciones salinas fueron bajas con un valor promedio de 0,6 dS m-1. No obstante, a partir de que el suelo es sometido a distintas prácticas de manejo (fertilización excesiva, uso de cama de pollo, etc), la salinidad aumenta llegando a valores promedios de 5,83 dS m-1 y extremos de 13,8 dS m-1(sitio 4). Estas concentraciones pueden afectar la absorción, transporte y distribución de los nutrientes, produciendo desbalance nutricional en el cultivo (Grattan and Grieve, 1999).

Con estos resultados se puede inferir, tal como lo manifestaron Astier-Calderon et al (2000), que la medición de la salinidad (CE), es un indicador de calidad de suelo que a corto plazo manifiesta los síntomas del manejo inadecuado.

Reacción del suelo (pH). En la Tabla 1 se presentan los valores de pH, al comparar las dos situaciones de estudio (SND vs SP), se observa que se produjo un aumento (promedios 5,8 vs 7,3), que en algunos casos fue de hasta 2 unidades, destacándose el sitio 4 (pH 8,7) con mayor cantidad de años en producción bajo cubierta. Asimismo se observa que excepto por el sitio 3, todos los valores de pH fueron superiores al rango (5,5-6,5) considerado óptimo para el crecimiento de los principales cultivos hortícolas de la región (lechuga, pimiento y tomate) (Nuez et al., 2003). Los resultados que se obtuvieron en este estudio fueron coincidentes a los reportados en otras regiones, con características edáficas y productivas similares, en donde la implementación excesiva de enmiendas orgánicas como la cama de pollo, y el riego con aguas de elevado pH, provocan que los suelos se alcalinicen (Alconada et al.,2011;Cuellas, 2015). En consecuencia, tal como lo manifiestan Cantú et al. (2007), la medición de pH es una herramienta que puede ser utilizada como indicador de suelo, debido a que refleja el manejo implementado.

Fósforo (asimilable). En la Tabla 1 se presentan los valores de P asimilable (BK I). En la misma se observa que las concentraciones en los suelos en producción (SP) estuvieron entre 78-196 mg kg-1, con un promedio de 127 mg kg-1. Al comparar con la situación de partida (SND promedio fue de 44 mg kg-1), se observa que hubo un aumento pronunciado, llegando en algunos sitios a superar los 100 mg kg-1. No obstante, y aún con estas concentraciones elevadas, es común que se incorpore P en la fertilización de base, o por medio de la incorporación de ácido fosfórico durante el desarrollo del cultivo. Sin embargo, con concentraciones tan elevadas en el suelo no se encuentra respuesta a la fertilización (Balemi and Negisho, 2012), y por el contrario se conduce a situaciones de hiperfertilización, tal como las reportadas por Giuffré et al. (2004) y Alconada et al. (2006). Otra fuente de P al suelo, es la incorporación de cama de pollo o gallinaza, que se realiza en la región (40 t ha-1) una o dos veces por año, sin considerar las características físico-químicas de estos materiales, y el efecto que tienen estas camas en el suelo.

Se observa que los niveles de P encontrados reflejan las prácticas implementadas (exceso en fertilización e incorporación de cama de pollo), por lo tanto es un buen indicador de suelo. Este resultado coincide con el reportado por Heredia et al. (2004) quienes manifiestan que el valor de P es un buen indicador de la calidad de suelo cuando el mismo es aplicado en exceso.

Materia orgánica (MO). En la Tabla 1 se presentan los valores de MO (%), se observa que el % de MO en SP fueron muy variables entre sitios (rango 2-4,71%), esto muy posiblemente se deba a los distintos grados de descomposición que presenta la MO en el momento del muestreo. Cabe destacar, que con la finalidad de aumentar la MO y mejorar la estructura del suelo, se incorpora en todos los sitios cama de pollo o gallinaza en distinta dosis. Sin embargo los resultados no siempre son los esperados y tal como se observa en el sitio 4, luego de varios años de producción bajo cubierta (10 años) se produce un descenso de los niveles de MO llegando a valores del 2 %. Estos resultados coinciden con otros estudios, en donde luego de muchos años de producción y de aportes de cama de pollo como enmiendas, se observaron perdidas de MO y formación de un horizonte E (Cuellas, 2015).

De lo observado se concluye que los cambios en la MO se producen con mayor intensidad en aquellos sitios que tienen más años en producción. No obstante es un buen indicador para evaluar la calidad de los suelos.

Tabla 1: Comparación de los resultados obtenidos de pH, CE (dS m-1), P (mg kg-1) y MO (%), en suelo no disturbado (SND) vs suelo en producción (SP), para todos los sitios evaluados

 

 

CONCLUSIONESLa implementación de los indicadores de calidad de suelo utilizados por el SEPIA fueron adecuados para reflejar el estado de los suelos y vincularlos con las prácticas de manejo. Los resultados de suelo muestran en todos los sitios analizados problemas de salinidad, alcalinidad, hiperfertilización y en algunos casos pérdida de materia orgánica. Lo que refleja que las prácticas de manejo implementadas por los productores no sólo tienen consecuencias en la producción, sino también provocan degradaciones en los suelos que afectan la sustentabilidad del sistema. No obstante, la aplicación de los indicadores en el marco del Plan Piloto (por medio de charlas, devolución de informes) permitieron concientizar y analizar la situación con los productores, para hacer distintas propuestas de mejora que se ajusten a cada sitio.

BIBLIOGRAFÍA

Alconada, M., M. Cuellas, P. Poncetta, S. Barragán, E. Inda, y A. Mitidieri. (2011). Fertirrigación en un cultivo de tomate protegido: I-Nutrición nitrogenada. Efectos en el suelo y en la producción. Revista Horticultura Argentina 30(72):5-13

Alconada, M., P. Poncetta, M. Cuellas, S. Barragán, E. Inda, y A. Mitidieri. (2006). La fertirrigación en cultivo de tomate protegido (Lycopersicum esculentum): consecuencias ambientales, productivas y económicas. XX Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo, y I Reunión de Suelos de la región Andina. 20-22 de Septiembre. Asociación Argentina de Ciencia del Suelo (AACS), Salta, Argentina.

Astier Calderón, M., M. Maass Moreno y J. Etchevers Barra. (2002). Derivación de indicadores de calidad de suelos en el contexto de agricultura sustentable. Agrociencia 36 (5): 605-630. Septiembre-Octubre.

Balemi, J., and K. Negisho. (2012). Management of soil phosphorus and plant adaptation mechanisms to phosphorus stress for sustainable crop production: a review. Journal of Soil Science and Plant Nutrition 12(3):547-561.

Bernárdez, A, y O. Valenzuela. (2016). Calidad del agua subterránea con fines de riego, en el norte de la provincia de Buenos Aires. Congreso 3er encuentro de investigadores en recursos hídricos. 6-7 de Octubre. Instituto Nacional del agua. Bs. As, Argentina.

Cantú, M.P.,A. Becker, J.C Bedano y H. F. Schiavo. (2007). Evaluación de la calidad de suelos mediante el uso de indicadores e índices. Ciencia de Suelo 25(2):173-178.

Carta de suelos de la República Argentina, Provincia de Bs. As. INTA. http://anterior.inta.gob.ar/suelos/cartas/index.htm

Cuellas, M. (2015). Control de la salinización del suelo mediante sistemas de drenes en producciones intensivas de cultivos bajo cubierta. 162 p. M. Sc. Tesis. Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos Aires, Argentina.

Giuffré, L., M. Alconada, C. Pascale, and S. Ratto. (2004). Environmental impact of phosphorus overfertilization in tomato greenhouse production. Journal Applied Horticulture 6(1):58-61.

Grattan, S. R. y C. M. Grive. (1999). Salinity-mineral nutrient relations in horticultural crops. Scientia horticulturae 78. 127-157p.

González, J., G. A. Cruzate y J. L. Panigatti. (2013). Suelos de la costa NE del Río Paraná (Prov. De Bs. As). Ed. INTA. 138p.

Heredia, O., D. Cosentino y M. Conti. (2004). Calidad de suelo: Intensificación de uso de la tierra y materiales coloidales en Hapludertes de Entre Ríos. Revista científica Agropecuaria 8(1):57-64.

Mitidieri, M. (2014). Nuevos desafíos para los horticultores periurbanos en la provincia de Buenos Aires. Conferencia XXXVII Congreso Argentino de Horticultura. Mendoza. 23 al 26 de septiembre. Libro de resúmenes. Asociación Argentina de Horticultura (ASAHO), Mendoza, Argentina.

Nuez, F., G. Ortega, y J. Costa. (2003). El cultivo de pimientos, chiles y ajíes. 607 p. Mundi Prensa, Madrid, España.

Page, A., A.H. Miller, and D.R. Keeney. (1982). Methods of Soils Analysis. Soil Sci. Soc. America, Madison, Wisconsin, USA.

Wilson M.G., C.E. Quintero, N.G. Boschetti, R. A. Benavidez y W. A. Mancuso. (2000). Evaluación de atributos del suelo para su utilización como indicadores de calidad y sustentabilidad en Entre Ríos. Revista Facultad de Agronomía 20(1): 23-30

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Buenos Aires
    • San Pedro
    • Argentina
    • Buenos Aires
    • Baradero