01 de Julio de 2016
Informe

Fortalecimiento y acompañamiento a los pequeños y medianos productores porcinos

El aumento del consumo de carne de cerdo ha impulsado la producción en nuestra región. Sin embargo, el aumento de los insumos para la alimentación genera inconvenientes en los pequeños y medianos productores. Desde el INTA se acompaña con capacitaciones y acuerdos con distintos sectores para la innovación productiva con este sector que se considera estratégico para el desarrollo de la ruralidad en toda la región

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Desde inicios del 2015 el Centro Regional Buenos Aires Norte asumió la iniciativa de dar respuestas a una actividad que cobró importancia a partir aumento constante del consumo de carne de cerdo. Es en esta región donde se concentran la mayor densidad y cantidad de establecimientos, donde la cercanía con la producción de granos abarata los costos de alimentación vinculados al flete. En los últimos meses, el escenario suma elementos vinculados a la conversión de granos, ya que a partir de la quita de retenciones (principalmente maíz) los productores que utilizaban su propia producción para alimentar a los animales, optan por la venta directa del cereal. Al mismo tiempo, si se piensa en el Gran Buenos Aires, puede observarse la posibilidad de un mercado de proximidad entre consumidor y productor.

Otra de las particularidades es la caracterización del tipo de productor, el 90% de los establecimientos cuenta con menos de 50 madres. El diez por cientro restante, sin embargo, concentra la mayor cantidad de animales en grandes unidades de producción. Priorizar el trabajo con el sector más pequeño, entonces, implica vincularse con las necesidades de la gran mayoría de los participantes en la actividad, generando sostenibilidad, arraigo y desarrollo territorial.

Porcentaje de establecimientos de acuerdo a la cantidad de madres

Organización para la incidencia

Una bisagra importante ha sido la Fiesta Provincial del Productor Porcino: Lechonada 2016. Allí se congregaron decenas de miles de participantes, y el INTA estuvo presente en la organización de las actividades técnicas destinadas a los productores. El montaje de un aula abierta en un túnel de cama profunda donde se sucedieron charlas de triquinosis, recría y engorde, eficiencia y asociativismo; junto al stand sostenido por la Agencia Luján (INTA AMBA); y particularmente; la posibilidad del vínculo con entidades, municipios, academia y productores.

La participación del INTA en un evento multitudinario es un ejemplo de organización local. En Navarro, la Cooperativa de Productores Porcinos ha logrado alcanzar niveles de incidencia tanto en la cadena como en las políticas públicas destinadas al sector. Han logrado resolver tanto las cuestiones técnicas, como principalmente, los procesos colectivos que son claves para alcanzar las metas planificadas. Javier Amondarain, secretario de Desarrollo Rural de Navarro, integrante además de la cooperativa, pone en claro estas cuestiones al decir: “Siempre estuvimos convencidos de que el camino es el asociativismo, no sólo en lo productivo, sino en la comercialización”. El valor agregado, la integración en la cadena, el acercamiento entre el productor y el consumidor son elementos claves para que ambos extremos salgan beneficiados. El INTA viene trabajando en estas líneas, y Sebastián Grenoville (INTA AMBA), Coordinador del Programa de Agregado de Valor y Tramas Productivas resalta la importancia de estas estrategias cuando el margen es menor por el aumento de los insumos: “Agregar valor es fundamental, porque lo que estamos discutiendo es la distribución de la renta a lo largo de la cadena productiva”. El ejemplo de Navarro, en este sentido, ha logrado unificar la producción, la faena con la recuperación del Frigorífico Municipal y la venta al público. Un caso similar se ha venido desarrollando en Junín, una ciudad donde la actividad porcina es muy fuerte.

La Visibilidad del sector

Las estrategias de llegada al consumidor han ido variando en los últimos tiempos, como el caso de la emulación de los cortes de novillo en el desposte del cerdo, que permite el reconocimiento de los nombres a la hora de la compra en el mostrador. Pero quizás sea "La Lechonada" la acción clave, más allá de cualquier otra estrategia de mercadeo. La presencia en primer plano de emprendimientos de la economía social, la organización conjunta con la intendencia local y el armado del Patio de los Municipios fueron algunos de los condimentos que permitieron durante el evento la constitución de verdaderos participantes y no meramente espectadores. Daniel Somma, el Director del Centro Regional Buenos Aires Norte del INTA destacó el ambiente de Feria Rural “donde nos acompaña la tradición, la cultura, la familia. Para el INTA es un placer y un momento de encuentro”.

       

Una articulación Regional

Luego de un extenso trabajo en los territorios durante 2015 con la promoción del Programa Cambio Rural II, el INTA pudo reconocer que había una necesidad muy fuerte de formación técnica en el área porcina para el pequeño y medianoDistribución territorial de madres productor. Particularmente en todo lo que refiere a establecimientos con sistemas al aire libre, que son muy numerosos en la región. Esta inquietud, en contacto con el Proyecto Integrador de la Cadena Porcina (con sede en INTA Marcos Juárez) llevó a sumar esfuerzos en la gestión articulándose al Centro de Información de Actividades Porcinas (CIAP) junto a la Universidad Nacional de Río IV, la Universidad Nacional de Rosario, la Universidad Nacional de La Pampa, la Universidad Católica de Córdoba, la Universidad Nacional de Córdoba, la Universidad Nacional de Río Negro, la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, y la Universidad de la República del Uruguay.

La primera actividad conjunta es el Curso de Actualización a Distancia: “Manejos de las herramientas del CIAP para fortalecer gestiones en emprendimientos porcinos”, que arrancó el 2 de Junio y se dicta desde las aulas de la UNLu y en una plataforma virtual pensada para “colaborar con información, conocimientos y vinculaciones de importancia mediante el uso de TIC y esfuerzos cooperativos”. Rubén Suárez es el coordinador del Centro, y plantea que este espacio tiene sentido en el marco de “organizarnos para bajar los costos de producción y obtener precios justos para la comercialización”.

Otra demanda surgida del diálogo con los pequeños y medianos productores es la falta de genética y tecnología apropiada para el tipo de producción. Por este motivo, se realizó el convenio con la empresa nacional de genética porcina CheTapuy. Desde 1974, el emprendimiento con sede en la provincia de Córdoba, viene desarrollando animales preparados para las contingencias del Sistema de Producción Intensiva al Aire Libre, con resultados que se asemejen al confinamiento. Paralelamente, otro convenio con la Metalúrgica Tesio, especializada en la construcción de estructuras, que brindará el equipamiento para la instalación de unidades demostrativas porcinas del sistema de producción en túnel de viento con cama profunda. Además, los grupos participantes del Programa Cambio Rural II podrán acceder a facilidades de compra. Estas iniciativas, son valoradas tanto por los productores, como los técnicos del INTA. Así lo expresó Cristian Cuervo de INTA Junín, quien a partir de su trabajo remarcó que “a veces se utilizan genéticas para confinamiento y en el territorio se encuentran sistemas mixto y al aire libre”.

Una política de gestión

Frente a las dificultades que atraviesan los pequeños y medianos productores, que actualmente se encuentran preocupados ya que han aumentados los costos fijos, las políticas activas son claves para que se sostengan los establecimientos y evitar la concentración. La articulación que también se genera a nivel local con municipios como el caso de Alberti. Esta ciudad, ubicada en el km 181 de la Ruta Nacional 5, a partir de la emergencia por la crecida del Río Salado en el año 2015 fortaleció su vínculo con el INTA y se concretó un convenio entre ambas instituciones. En un distrito donde hay alrededor de 106 pequeños y medianos productores, comenzó un ciclo de capacitaciones con el objetivo de que el pequeño productor pueda reducir costos en la producción.

Este tipo de iniciativas, si bien no tienen la capacidad de cambiar las condiciones que las políticas macroeconómicas imponen a los productores del sector, son un paliativo y un acompañamiento que en muchos casos definen la permanencia o no en la actividad.

Tunel de viento

Formación y Capacitación con eje en Cambio Rural II

Desde mediados de marzo, el Centro Regional Buenos Aires Norte en articulación con el Proyecto Integrador de la Cadena Porcina que coordina Jorge Brunori desde el INTA Marco Juárez, puso en marcha un plan de formación y acompañamiento a los promotores asesores y agentes de proyecto de Cambio Rural II. Se trata de la “Identificación de peligros y puntos críticos de los sistemas de producción intensiva al aire libre”, una herramienta de diagnóstico para que los técnicos puedan monitorear y detectar los posibles focos de problemas en los establecimientos de los productores.

“El curso está pensado en relación a las fortalezas y debilidades que tienen los grupos y los capacitamos con herramientas para los promotores que trabajan con los grupos”, sostuvo Ariel Cogo, el referente en Producción Porcina del Centro Regional en declaraciones a Pampero TV. Además, aseguró que “la identificación de puntos críticos en los sistemas al aire libre es una herramienta fundamental para el diagnóstico de la granja”.

El curso consta de 4 instancias de taller, en sedes ubicadas en relación a la densidad de los grupos porcinos de Cambio Rural II: 25 de Mayo, Junín, Florencio Varela y Luján.

   

La necesaria presencia del Estado

“Hay una gran densidad de productores que son los que más necesitan de nuestra presencia. Los pequeños productores que tienen entre 8 y 10 madres y producen a campo”, reflexionó Ariel Cogo durante el lanzamiento del espacio de formación en 25 de Mayo.

La presencia de pequeños establecimientos se extiende en todo el territorio de la Provincia. Sin embargo, en el periurbano de Buenos Aires, la proximidad entre productor y viviendas exige mayores desafíos tecnológicos y de procesos en temas de inocuidad y ambiente. Por lo tanto, las estrategias de trabajo son diferenciadas en relación a otras zonas. 

Carlos Pineda, coordinador del Territorio Sur de la Estación Experimental Agropecuaria INTA AMBA describe a la zona como una región de producción lechonera en escalas chicas y en granjas diversificadas, que estuvieron “poco visibilizados por el INTA, pero que cuentan con un impacto socioeconómico muy fuerte en el Área Metropolitana de Buenos Aires”.

Tanto el acceso a los canales de venta, como la articulación con los Municipios y Universidades para el control sanitario, principalmente la triquinosis, son algunas de las líneas de trabajo prioritarias

La producción asociada

Producción de cerdos con productores, una premisa que requiere enfocarse no sólo en procesos técnicos y económicos, sino también en cuestiones organizativas, sociales y culturales. El enfoque integral de la actividad, pensarla como una instancia clave para el desarrollo rural, como una fuente de alimentos de calidad para las comunidades o como la posibilidad de construir una ruralidad con las familias produciendo de manera que sea económicamente rentable y ambientalmente sustentable, son algunos de los preceptos que guían el trabajo.

La formación de técnicos y promotores, la capacitación a productores, la gestión asociada con el capital privado para la investigación, el desarrollo de tecnologías adecuadas y el acompañamiento a los municipios en las políticas públicas son las líneas de trabajo los territorios han desafiado a encarar y que desde el INTA se abordan cotidianamente.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Buenos Aires