02 de Mayo de 2018
Artículo de divulgación

Ganadería en plantaciones de algarrobo: Una alternativa sostenible, económica y ambientalmente

Uno de los desafíos a los que se enfrenta el sector forestal de nuestra región es el sostenimiento financiero de la actividad en el largo plazo. Desde el INTA se trabaja en alternativas productivas y una de ellas es la ganadería. Adriana Gómez, Ing. Forestal, y Coordinadora del Área de Investigación del INTA Santiago del Estero, nos cuenta en esta entrevista, las posibilidades y potencialidades de la ganadería en plantaciones de algarrobo.

Compartir
+A -A
Paisaje de un sistema silvopastoril

¿Es posible hacer ganadería en las plantaciones de algarrobo?

Por supuesto. Esta práctica requiere diseño y planificación. El primer paso es adecuar el marco de plantación y el manejo de podas y raleos para que permita el crecimiento de las pasturas entre las líneas de la plantación de algarrobos. A estos sistemas que combinan las actividades forestal y ganadera, les llamamos Sistemas Silvopastoriles

¿Cuáles son las ventajas de los sistemas silvopastoriles?

Estos sistemas de producción aportan principalmente carne, madera, frutos y sombra. Los frutos sirven como forraje para el ganado y la sombra mitiga el calor que los animales soportan en el  verano. La idea es hacer ganadería para obtener una renta en el corto plazo (anualmente) y considerar la actividad forestal para la renta capitalizada.

Pongamos un ejemplo, la ganadería nos permite obtener ganancias anuales, mientras la actividad forestal nos permite ir "ahorrando" en madera. Es como poner plata en el banco a plazo fijo. El crecimiento de los árboles es similar a una tasa de interés que se va acumulando en madera en el campo en vez de dinero en el banco. De esta manera, se puede acceder a una renta anual proveniente de la ganadería y esperar una renta capitalizada al momento de la cosecha de madera del algarrobo.

En nuestro país existen una serie de normas que regulan la producción forestal, ¿cómo se vincula esta propuesta con las leyes vigentes?

Para regular el uso de los bosques nativos para actividades agropecuarias, tanto el gobierno nacional como el de Santiago del Estero sancionaron y reglamentaron las leyes 26.331y la 6841 respectivamente. Pero, al mismo tiempo, en nuestra provincia, se priorizó la actividad ganadera en un plan estratégico de desarrollo llamado PROCARNE. O sea, que mientras se impulsa la actividad ganadera, también se restringe la habilitación de tierras para la actividad agropecuaria. En este escenario, la  solución más viable para recuperar cobertura forestal, y que a la vez sea útil para la actividad ganadera, es el desarrollo de un paquete tecnológico ganadero en plantación de algarrobo, lo que sería estratégico para la región chaqueña. No nos olvidemos de la ley 25080, que promueve las plantaciones forestales en Santiago del Estero, con especies como el algarrobo o el itín y que hace más accesible esta actividad mediante aportes no reintegrables a plantación lograda, y las actividades silvícolas realizadas.

¿Se pueden diseñar sistemas de producción silvopastoril con otras especies? ¿Por qué se avanzó con la propuesta del algarrobo?

Si, aunque en el INTA aún no tenemos experiencias con otras especies. Avanzamos con el algarrobo por varias razones: 

  • primero, es una especie nativa, propia de nuestra zona y al ser una leguminosa del género Prosopis, puede crecer en suelos que presenten limitaciones, y aun más, puede ayudar a mejorarlos.
  • segundo, es bien conocida por la gente y su madera es muy apreciada en el mercado del mueble y de las aberturas; 
  • tercero, gracias a las leyes vigentes, la plantación de algarrobo es una práctica que puede obtener financiamiento del Estado.

¿Cuál es el impacto ambiental de los sistemas de producción silvopastoril? ¿Se puede trabajar en el monte nativo?

Este sistema no tiene conflicto con el tema desmonte, ya que no se interviene sobre el bosque nativo, sino que se trabaja desde suelos degradados y/o salinizados. Allí es donde se realiza la plantación. Los algarrobos, al igual que otras leguminosas tienen en sus raíces bacterias fijadoras de nitrógeno, lo que posibilita que el suelo donde estos crecen, mejore su calidad.                        

Por otro lado, como los algarrobos en plantación están en pleno crecimiento, también están captando dióxido de carbono atmosférico y fijandolo en madera, por lo que también contribuyen a la mitigación del efecto invernadero.

Además de estos beneficios, cuando hay cobertura vegetal sobre el suelo, el agua no se evapora arrastrando las sales desde los horizontes más profundos, sino que el agua es transpirada por las plantas y las sales no llegan a la superficie. En esta función el algarrobo tiene la ventaja de ser una leñosa muy estable en el tiempo por lo que la permanencia de la cobertura es alta. 

¿Cómo está conformado el equipo y dónde trabajan?

Trabajamos con un equipo de 25 especialistas en diferentes áreas del conocimiento relacionadas con los sistemas pastoriles y silvopastoriles de instituciones de la región chaqueña (FCF-UNSE, INTA Santiago y Este de Santiago del Estero, Instituto Castelar, IFRGV, DPF, IIACS, EFA Avellaneda y AER Añatuya). Además, la estructura de trabajo fue desarrollada en módulos temáticos (Sistema productivo, suelo y napas, pasturas implantadas, componente forestal, análisis económico-financiero, ganadería, extensión y comunicación). 

Comenzamos el trabajo a fin de 2012 y terminamos en octubre de 2015, con el compromiso de continuar las líneas de trabajo durante al menos 5 años posteriores al proyecto, es así que incluimos este tema en proyectos nacionales y regionales del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) 

Hemos instalado dos módulos demostradores uno de 60 has en el establecimiento “El crepúsculo” (Herrera) y otro de 80 has en el establecimiento “El silencio” (Colonia Dora) y 5 plantaciones existentes monitoreadas. Ambos demostradores y las plantaciones, son un espacio de generación de datos y de interacción entre investigadores y productores, estudiantes y comunidad en general. Hasta el momento se evidencian ventajas del sistema silvopastoril respecto al pastoril puro en las variables de suelo y calidad de pastura.

¿Cuáles son los logros más importantes del proyecto hasta el momento?

En este camino logramos muchas cosas, desde lo científico: se puede destacar que comprobamos que los algarrobos en plantación crecen más rápido que en montes nativos y además generamos protocolos para mediciones. Hoy sabemos que las sales en los suelos disminuyen gracias a los algarrobos, en los primeros 5 centímetros del suelo, que son cruciales para la germinación de las semillas de las pasturas. También determinamos los costos de plantación, poda y raleo, y los ingresos posibles de la ganadería en sistemas silvopastoriles. Descubrimos que las pasturas Grama rhodes y Gatton Panic tienen un muy buen desempeño bajo la cobertura de los algarrobos. Pero sobre todo,  y además de los logros científicos, considero que las instituciones que trabajaron el proyecto nos fortalecimos en el proceso, conformando un equipo de trabajo interdisciplinario que está promoviendo nuevas líneas de investigación y acciones concretas tanto en lo técnico como en lo político.

¿En qué consiste el paquete tecnológico? ¿Con qué tipo de productores se trabaja?

Esta propuesta utiliza tecnologías que ya existen en los campos de los agricultores y de los ganaderos. Esencialmente, los componentes que se agregan están ligados a la planificación y la capacitación. Los momentos críticos son los de la plantación de los algarrobos y la siembra de la pastura, por lo que es muy importante la planificación. La capacitación de la cuadrilla de operarios nos va a permitir incorporar prácticas a las que probablemente no estén acostumbrados, como las relacionadas con las tareas de vivero, en el caso de que se hagan los plantines, la marcación del lote o la colocación de los plantines, la poda y el raleo de los árboles de la plantación. La ganadería en plantaciones de algarrobo es, en esencia, una suma de prácticas y tecnologías que ya existen, pero planificadas de otra manera, pensando en este caso, en el largo plazo.

Esta tecnología apunta a productores que posean superficies grandes, por ejemplo, en un año con precipitaciones promedio en nuestra zona, 40 hectáreas bajo este sistema, podrían recríar 15 bovinos durante un año aproximadamente. A partir de que los algarrobos fructifiquen (a partir de los 6 años aproximadamente dependiendo de la zona), esto puede utilizarse como balanceado para los animales también. Además de las ventajas que señalamos antes, en el largo plazo habrá un recupero económico en la madera. 

¿Cuáles son los riesgos de esta actividad? ¿Cómo se puede minimizarlos?

El principal riesgo que existe, como en todas las plantaciones forestales, es el incendio. Estas plantaciones son más sensibles, porque las pasturas constituyen material fino, propenso a estos fenómenos. Además, existen prácticas como la quema indiscriminada para provocar el rebrote verde, que deben ser planificadas y controladas, para no afectar la parte forestal. 

Proponemos minimizar la posibilidad de los incendios mediante el uso de cortafuegos, dividiendo en paños la plantación.

¿Cuáles son las nuevas líneas de investigación y los temas que quedaron pendientes a partir del proyecto?

Lo que quisiéramos seguir investigando es:

  • la adopción de esta propuesta por parte de los productores (la que podría realizarse mediante encuestas o entrevistas supervisadas)
  • cuál es el efecto del sistema silvopastoril con algarrobo sobre la biodiversidad (vegetal y animal) y sobre la dinámica de napa y sales.
  • afianzar el conociemiento respecto al bienestar animal y
  • otro tema interesante es la canitidad y calidad de fruto de algarrobo.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Santiago del Estero