21 de Febrero de 2017
Revista

Gestión de las Vinazas Sucro-Alcoholeras en Brasil

Perteneciente a la Serie Gestión de residuos de la industria sucro-energética argentina. Realiza un recorrido por el contexto, el problema de las vinazas en Brasil, el efecto que produce en las propiedades del suelo, el cálculo de la cantidad a aplicar por hectárea, los sistemas utilizados para fertirrigación con vinaza, el perfil de los productores que lo aplican en ese país y la reglamentación que regula su uso.

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Desde la perspectiva argentina:

• Brasil es el primer productor de bioetanol y el mayor productor de caña de azúcar a nivel mundial. La producción brasilera de caña de azúcar, de bioetanol y de azúcar tienen un nivel elevado de competitividad internacional. Los bajos costos de producción y el mayor marketshare de sus exportaciones de etanol y azúcar prueban tal condición.

• En 2016 se cosecharían en Brasil alrededor de 9 millones de hectáreas de caña, destilándose cerca de 28 mil millones de litros de etanol. El 97% de los 364 mil millones de litros de vinazas teóricas, se devuelven a los suelos que las generaron. En una simple cuenta, cada hectárea de caña recibiría teóricamente un promedio de 39,23 m3 de vinaza. Si consideráramos sólo las tierras de las usinas de Sao Paulo, en ese estado el promedio se elevaría a 55 m3 ha-1

• La magnitud del caso brasileño permite afirmar que la disposición de las vinazas en suelos cañeros es la alternativa más difundida en el mundo. Por lo tanto, debería ser la primera opción a analizar para la solución al problema en la Argentina.

• La trayectoria del problema de las vinazas en Brasil puede ser aleccionadora: primero se la despejaba en los cursos de agua; los problemas ambientales generaron diversas prohibiciones que no se cumplían del todo; conflictos judiciales entre contaminadores y afectados; se autoriza el vertido en “áreas de sacrificio”; la presión de los organismos ambientales de control no daba el resultado esperado; no se contaba con el aval técnico suficiente para que otras propuestas fueran adoptadas con seguridad; hasta que la confluencia de resultados de investigación, la experiencia práctica de los ingenios y el diseño de una reglamentación adecuada (Norma Técnica P 4.231/2005) llevó a que se prohibieran las áreas de sacrificio y a que el uso controlado de la vinaza aplicándola a los suelos se impusiera masivamente como buena práctica reconocida en el cultivo de caña.

• Otras alternativas como la biodigestión y la concentración, muy estudiadas académicamente, no han pasado a la escala comercial y quedaron a nivel de plantas piloto en un número muy reducido de usinas, en algún caso, luego de más de 20 años de pruebas. Podría interpretarse que, a pesar de la factibilidad técnica, esas otras alternativas carecen -en el contexto brasileño de viabilidad económica debido a las importantes inversiones necesarias y/o los altos costos operativos y energéticos de su funcionamiento.

• La concentración –resuelto el problema de la disponibilidad necesaria de vapor y realizadas las inversiones- parecería que cuenta con una perspectiva interesante. De cualquier manera, se la visualiza como complementaria de la aplicación “in natura”, ya que permitiría el transporte económico a suelos más alejados de las destilerías.

• Tanto la estructura de la cadena sucro alcoholera, los suelos de las principales áreas cañeras en

Brasil, como la composición de sus vinazas son diferentes a los de Argentina, lo que debería ser tomado en cuenta a la hora de diseñar soluciones.

• De la experiencia brasileña queda claro que la dosis de aplicación de vinaza varía según el tipo de suelo e –incluso- la variedad de caña de que se trate y que la aplicación de vinaza al suelo sin criterios en cuanto a dosificación, puede causar un desequilibrio de nutrientes, que pueden ser lixiviados. En suelos más abundantes en potasio, la “ecuación 49” (pag. 12) que calcula la cantidad a aplicar en función de los contenidos de este elemento en suelo y vinaza, podrían adaptarse para el caso argentino. No así para el cálculo del costo de oportunidad frente a los fertilizantes, o para el de la distancia económica para la aplicación de vinaza, ya que en Argentina el elemento crítico es el Nitrógeno.

• Los sistemas de transporte y aplicación de vinazas más utilizados en Brasil, están disponibles y se han utilizado ya en la Argentina: camiones tanque; vehículos distribuidores y equipos autopropulsados con carretel enrollador, mostraron ya su viabilidad. Faltaría diseñar la logística necesaria en base a la cantidad de vinaza a aplicar, definiendo en qué suelos y en qué tiempos se lo haría, dimensionando la necesidad de depósitos, su ubicación estratégica, los medios que se necesitarían, etc.

• Se ha visto que, si bien los ingenios de Brasil son los principales usuarios de las vinazas en sus propios cultivos, también hay un porcentaje interesante de agricultores cañeros independientes que la utilizan. Mientras en Salta y en Jujuy los ingenios –como en Brasil- son propietarios de aproximadamente el 90% de la caña que procesan, en Tucumán se estima que los cañeros independientes proveen cerca del 60% de la materia prima y, por lo tanto, deberían incluirse en los sistemas de redistribución de vinazas. Es necesario discutir y diseñar los sistemas logísticos más adecuados a esta realidad y estimar sus costos.

• La Norma Técnica P 4.231/2005 y sus actualizaciones pueden servir de orientación para diseñar protocolos más adecuados a la situación proyectada en Argentina. Hoy la reglamentación vigente en Tucumán, por ejemplo, permite el vertido en “áreas de sacrificio” (Resolución SEMA Nº047/11) en suelos “salinos y/o sódicos”; o la aplicación de láminas que no superen los 150 m3/ha/año (Resolución SEMA Nº 040/11) sin una relación directa con los contenidos de minerales ni en el suelo ni en la vinaza. Varios aspectos de esta reglamentación pueden mejorarse a la luz de la experiencia en otros países. No hemos encontrado antecedentes de regulaciones específicas sobre vinazas en Salta y Jujuy.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina