11 de Julio de 2012
Artículo de divulgación

Heno de alfalfa: hasta cuándo va ser un tema pendiente?

Argentina posee en la actualidad una superficie de 3 M/ha de alfalfa, reducida notablemente en los últimos años por la competencia de la tierra que se destina a la agricultura, sin embargo esta merma está siendo compensada con un aumento del potencial productivo

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Argentina posee en la actualidad una superficie de 3 M/ha de alfalfa, reducida notablemente en los últimos años por la competencia de la tierra que se destina a la agricultura, sin embargo esta merma está siendo compensada con un aumento del potencial productivo. Un claro ejemplo lo reflejan los avances de la genética y los cuidados del manejo que actualmente permiten realizar en promedio 6 cortes por año con producciones de 15.000 kg/ha de materia seca (proteínas y fibras de alta calidad). La gran materia pendiente es que estas pasturas de gran potencial se henifiquen con menor cantidad de pérdidas y que lleguen a la boca de los animales con la mayor calidad posible.

Según Miriam Gallardo, especialista del INTA en nutrición animal, la alfalfa es la fuente de fibra “clave” para la producción ganadera, dado que permite equilibrar las dietas en base a pastos frescos, dietas húmedas en base a ensilajes o raciones con elevados niveles de concentrados. Este ingrediente posibilita lograr mejores texturas y palatabilidad en las dietas, a la vez que proveer la fibra efectiva necesaria para un correcto funcionamiento ruminal. Si se cosecha el forraje con abundantes hojas, será además un insumo de alto valor proteico, disminuyendo la necesidad de proteína extra.

La calidad promedio del alfalfa en Argentina es muy baja relativa a su potencial nutricional y en gran medida es consecuencia de la comercialización que normalmente se realiza por volumen, en lugar de calidad, lo que indudablemente tampoco contribuye a la sustancial mejora de los henos.

Indefectiblemente, esta realidad induce a no revertir ciertos errores comunes que se cometen en la etapa de confección de henos de alta calidad. Los errores más repetidos en nuestro sistema productivo se cometen en el corte de alfalfa, realizado en momentos inoportunos o con la maquinaria inapropiada. El momento ideal de corte es cuando el cultivo se encuentra en 10% de floración, pero es común que se realice en estadíos fenológicos inadecuados para priorizar la cantidad de pasto, en contraparte de la digestibilidad y la cantidad de proteína.

En cuanto a la maquinaria, el uso la corta hileradora de discos con acondicionador a rodillo es una cuenta pendiente. El ingeniero agrónomo Pablo Cattani, especialista en forrajes conservados, explica que Argentina es uno de los pocos países en el mundo que utiliza el sistema de corte tipo hélice para realizar heno de alfalfa. La principal razón es el bajo costo de adquisición y el bajo mantenimiento, pero no se considera el grandísimo costo de producción que generan las excesivas pérdidas de hojas provocadas durante el corte/hilerado y el daño a la corona de la alfalfa.

La diferencia entre cortar la alfalfa con disco y acondicionador, en lugar de hacerlo con desmalezadora es como comparar rollos con hojas (el 65% del valor nutritivo del heno de alfalfa está en la hoja) con rollos con palos sin valor nutritivo, algo caro e ineficiente.

Una red de ensayos sobre el uso del acondicionador llevada a cabo por el INTA PRECOP en Manfredi (Cba), Rafaela (Santa Fe) y Charata (Chaco) en la última campaña demostró que en promedio se reduce un 51% el tiempo necesario para que la andana alcance el contenido de humedad óptimo para confeccionar el heno (20%), respecto a cortar con hélice sin acondicionador. Estos resultados indican que utilizando acondicionador se reducen significativamente las pérdidas de materia seca (MS) debido a que es menor el tiempo que el material continúa respirando.

Otra consecuencia del corte sin acondicionador es el sobresecado de la hoja que se produce mientras se espera que el tallo se seque y que al momento de recolección y formación del rollo se traduce en pérdidas de hojas (2,6% de MS según ensayos del INTA Manfredi). Como esas pérdidas son un 100% hojas, la merma del valor nutritivo del rollo es más que significativa.

El proceso de manipuleo del forraje atenta contra la calidad del heno y es aquí donde adquiere protagonismo el trabajo de los rastrillos, dado que ocasionan el 30% de las pérdidas del proceso de henificación, sin contar la pérdida de hojas que genera el uso excesivo de este implemento. La ineficiencia de la tecnología de hilerado más utilizada en nuestro país, basada en el uso de rastrillos estelares, es un factor condicionante para lograr calidad.

El uso de rastrillos estelares produce una alta contaminación del material vegetal a henificar con elementos perjudiciales como la tierra, el estiércol y rastrojos, provocando como consecuencia una caída en la digestibilidad de los henos. Ensayos realizados por el INTA PRECOP indican que se pueden encontrar en situaciones normales de trabajo un 5% de tierra en el rollo, lo que equivale a 18 kg de tierra en rollos de 450 kg.

Para lograr una mayor eficiencia se debe avanzar hacia rastrillos cardánicos giroscópicos o bien a otros diseños que eviten el contacto del diente con el suelo. El INTA, conjuntamente con empresas del sector están trabajando en el desarrollo de rastrillos estelares con mando cardánico, donde las estrellas son movidas por la toma de potencia del tractor y no por el contacto con el material.

En cuanto a la elaboración del heno, un avance importante sería continuar con la adopción de enfardadoras gigantes para alimentar rodeos de alta producción que requieren fibra larga con alta proteína en la ración. Las megaenfardadoras confeccionan heno con menos pérdidas que las rotoenfardadoras (42% menos según ensayos del INTA). Además, por el tipo de construcción del fardo “en panes” es fácilmente racionable, tienen un 30% más de densidad kg/m3 y se pueden transportar sin espacios muertos en el flete (20 toneladas en un camión normal).

Está claro que las megaenfardodaras se ubican en un nicho de mercado destinado en un 90% a la comercialización de megafardos (contratistas o vendedores) y constituyen un mercado de alto potencial en el corto plazo del heno de alfalfa pura de alta calidad.

Las rotoenfardadoras siguen teniendo el papel principal a la hora de henificar, y más aún cuando nos referimos a un uso doméstico. Debido a esto han evolucionado hacia un mayor automatismo, monitores más completos, sistemas de recolección que tratan el pasto suavemente y sistemas de atado más rápidos que aumentan la capacidad operativa.

Otras opciones de presentación del heno de alfalfa que están escasamente desarrolladas en nuestro país y que deben crecer son los cubos y pellets de alfalfa. Son insumos muy promisorios en los nuevos modelos de producción ganadera intensiva porque permiten desarrollar dietas muy equilibradas con un control más estricto de la cantidad de nutrientes. Además representan otras formas de dar “valor agregado” a este cultivo. Los cubos pueden ser excelentes fuentes de fibra de alta calidad y los pellets, fuente de proteínas, con perfil acorde de aminoácidos esenciales. Además, se pueden utilizar como vehículo para aportar otros nutrientes específicos como concentrados especiales, minerales traza, micro-aditivos, etc.

Argentina es sinónimo de alfalfa y el forraje conservado de alfalfa debe ser estratégico en los sistemas de intensificación de carne y leche. Con este criterio debemos producir forrajes bajo el concepto de GANADERIA DE PRECISIÓN, el cual trataremos a fondo en la Clínica de Forrajes Conservados que se desarrollará en el marco del 1° Congreso de Valor Agregado en Origen los días 18, 19 y 20 de julio en el INTA Manfredi. En este espacio concentraremos a los mayores referentes nacionales de Forrajes Conservados como Pablo Cattani, Miriam Gallardo, Gustavo Clemente, Martín Correa Luna y técnicos del área de Producción Animal de INTA Manfredi, para realizar talleres, disertaciones y demostraciones junto a toda la maquinaria que necesitamos para eficientizar la producción de forrajes.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Córdoba