12 de Diciembre de 2011
Artículo de divulgación

Historia de la EEA Hilario Ascasubi

Sus orígenes se remontan a 1957, con extensa área agrícola demostrativa de extensión y un fuerte crecimiento organizativo durante las décadas del '60 y '70.

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Los comienzos

El origen de la Estación Experimental del INTA Hilario Ascasubi se remonta a principios de 1957. Por ese tiempo, el Ingeniero Jorge Pico, desde la Agronomía Regional del Ministerio de Agricultura de la Nación, en Bahía Blanca, inició el trabajo en la zona de riego. Así organizó, entre Mayor Buratovich y H. Ascasubi, un área demostrativa de extensión agrícola de 40 mil hectáreas.

Buscó colaboradores y formó el primer Consejo Asesor que actuó como grupo de respaldo. El mismo participó en el estudio del área y en la elaboración y revisión de planes de trabajo. El grupo preparó además, las bases para la creación de una agencia de Extensión Rural en Mayor Buratovich, habilitada en 1958.

En 1963, el servicio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) se extendió hacia la localidad de Pedro Luro, donde se habilitó otra agencia de extensión bajo la dirección del Ingeniero Agrónomo Pablo González. Los Ingenieros Pablo González y Jorge Pico, junto a otros colaboradores, iniciaron la actividad de la Institución, en la la zona de riego.

Las innovaciones que las agencias necesitaron para desarrollar sus programas fueron recogidas de otras Estaciones Experimentales, de Centros de Investigación y de ensayos hechos con los propios productores. Hasta que se observó la necesidad de gestar experiencias propias.

El Consejo Asesor entendió la situación e inició los trámites para lograr la creación de una Estación Experimental. La iniciativa empezó a concretarse el 4 de Marzo de 1961, cuando el INTA recibió 200 hectáreas, cedidas por el Instituto Agrario de la provincia de Buenos Aires.

Finalmente, el 17 de abril de 1966 se inauguró la Estación Experimental Agropecuaria de Hilario Ascasubi.

A través de los años 60

Desde la década del '60, con el nacimiento del servicio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en los Partidos de Villarino y Patagones, el productor tomó activa participación.

En 1964, el Ingeniero Agrónomo Jorge Pico publicó el Informe Técnico Nº 1, denominado Degradación por salinidad de las tierras del valle inferior del Río Colorado.

En 1966, el Instituto de Suelos del INTA publicó un trabajo del Doctor Dino Cappannini y el Ingeniero Agrónomo Ricardo Lores, sobre "Los suelos del valle inferior del Río Colorado".

También en el 66, se otorgaron del Banco Nación para la implantación de pasturas bajo riego, con el asesoramiento del INTA.

En 1968, se creó el Laboratorio de Análisis de Suelos y Agua. En el período 1969/70 se fusionaron las Agencias de Extensión de M. Buratovich y P. Luro, en la Estación Experimental de Hilario Ascasubi.

En su primera etapa, la Institución también desarrolló actividades destinadas a mejorar aspectos técnicos, culturales, económicos y sociales de la familia rural.

También promovió la formación de grupos juveniles llamados 4 - A: "acción, adiestramiento, amistad y ayuda", y los clubes "Hogar Rural", con participación femenina.

A través de los años '70

En los '70 el INTA cambió su estructura y operación en la organización de sus servicios a Estación Cooperativa de Experimentación y Extensión Agropecuaria.

Durante diez años, a partir del 69, se pusieron en práctica los principios de, experimentación y extensión integrados; participación del productor en la programación de actividades, e integración técnico - financiera de entidades oficiales para fomentar planes de desarrollo agropecuario.

En 1971 , gracias a otro crédito del Banco Nación, se inauguró la planta de semillas del INTA.

En 1971 se creó la Agencia de Extensión Patagones.

En 1972 se creó la Agencia de Extensión Médanos.

Otras etapas

Desde 1979, por decisión de las autoridades centrales, se dió por finalizado el proyecto y regresar a la organización anterior de Estación Experimental Agropecuaria. En el rubro hortícola, se trabajó en la introducción de nuevos cultivos y la evaluación del comportamiento de cultivares.

En cereales, se comenzó a evaluar híbridos de maíz y posteriormente cultivares de trigo, todos bajo riego.

Durante gran parte de los 80, se avanzó en la evaluación de cultivares de trigo en secano y su época de siembra; en los momentos de riego en trigo y maíz, en la fertilización de trigo tanto bajo riego como en secano, en la fertilización de maíz bajo riego y en épocas de siembra y control de malezas de trigo y maíz, así como la evolución de la humedad en el grano de maíz sembrado en diferentes épocas.

Entre 1984 y 1993 la Chacra Experimental Patagones del MAA de la Prov Bs.As. y el INTA Ascasubi llevaron adelante un ensayo de rotaciones y labranzas para estudiar alternativas para mejorar la producción de trigo zonal.

El barbecho largo junto con la labranza vertical fue el más productivo de los tratamientos pero con una significativa reducción de la materia orgánica en el suelo, el cual no era sostenible y había que buscar otra alternativa.

El INTA Bordenave y Ascasubi, en 1996, consideraron prioritario la realización de un Proyecto de Investigación que aborde la problemática de la labranzas conservacionistas a nivel regional.

Su objetivo primordial fue establecer alternativas tecnológicas para un manejo más eficiente del suelo, que permita frenar o atenuar el proceso de degradación de las tierras, manteniendo sus propiedades físicas y químicas; y estabilizando u optimizando los niveles de producción en cantidad y calidad.

Debido a la gran variabilidad ambiental de la región, se eligieron cinco establecimientos, como los más representativos dentro de la heterogeneidad existente.

Los mismos, combinaban diferencias en la textura de sus suelos (arenosos vs. arcillosos) con distinto nivel de lluvias (zona subhúmeda vs. zona semiárida)

En general la siembra directa produjo rendimientos iguales o mayores que los tratamientos con labranza.

Las diferencias se incrementaron en años con sequías moderadas y en sitios con mayor capacidad de retención de agua en el suelo

Con los años se observó un gradual mejoramiento de la productividad en Siembra Directa, en relación a los sistemas de labranza convencionales.

Aspectos como, menor competencia por malezas y manejo más eficiente del agua, se consideran los determinantes de este resultado.

La siembra directa, hasta hace algún tiempo atrás, se pensaba que era un sistema apropiado solo para ambientes húmedos.

En los últimos años, estas experiencias realizadas por el INTA Bordenave y Ascasubi en la región, sumadas a las hechas por algunos productores de la zona, están demostrando que la Siembra Directa puede ser posible con buenos resultados en ambientes semiáridos como el Norte de Villarino.

El cambio o la brecha entre el manejo convencional y la siembra directa es más evidente estos ambientes semiáridos que en los subhúmedos.

En 1996 se comenzó a conducir un ensayo de rotaciones dentro de la Estación Experimental del INTA Ascasubi, en condiciones de riego, en el que se estudian diferentes secuencias de pasturas, abonos verdes , cultivos y monocultivos y su efecto sobre la evolución del Fusarium en cebolla y diferentes parámetros indicadores de la fertilidad del suelo. Este ensayo aún está en marcha.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Hilario Ascasubi