01 de Diciembre de 2011
Informe

La evaluación y manejo del toro es muy importante para lograr una buena fertilidad

Generalmente se relaciona el porcentaje de terneros logrados con la hembra bovina, porque representa la gran mayoría de los animales productivos del rodeo.

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Sin embargo, en el logro de una preñez interviene otra categoría, no menos importante que es el toro, que aporta la otra mitad necesaria para el logro de la fecundación. Justamente, por su reducido número en el rodeo, debe asegurarse que cumpla con su función adecuadamente. Aquí se brindan algunas pautas importantes para este objetivo, que consideran dos áreas: evaluación del toro para asegurar su aptitud reproductiva y manejo de la torada en el período preservicio y durante el servicio.

 

Evaluación de la aptitud reproductiva

Para evaluar la aptitud reproductiva de un toro se consideran aspectos generales, como genético y salud clínica general y otros que hacen al aspecto netamente reproductivo, como órganos genitales, semen y la capacidad de depositar ese semen en la hembra mediante un servicio.

En cuanto a los aspectos genéticos, son importantes porque el uso de un reducido número de toros permite introducir características deseables al rodeo, como de conformación o ganancia de peso, así como otros que garanticer mejor adaptación a las características ambientales de nuestra región. Asimismo, debe enfatizarse como característica deseable que el toro tenga los aplomos correctos, que asegure su mayor vida útil reduciendo la posibilidad de lesiones en su aparato locomotor, y transmita esa característica a su descendencia.

La revisación anual de los toros debe incluir dos aspectos fundamentales: determinación de la aptitud reproductiva del toro a través del control clínico y genital y control sanitario para verificar la presencia de enfermedades venéreas (trichomoniasis y campylobacteriosis o vibriosis), así como de brucelosis y tuberculosis. (El control sanitario será tratado en notas posteriores)

Durante la revisación de toros se incluyen aspectos de carácter general, como control de dientes, ojos, condición corporal y estado clínico general. El control del desgaste de los dientes debe realizarse más allá de la edad cronológica del toro (carimbo), ya que existe una gran variabilidad entre animales, especialmente por la presencia de pastos duros que producen un desgaste prematuro o irregular de los incisivos, afectando la capacidad de cosecha de pasto. Especial énfasis debe ponerse en la revisación clínica a fin de detectar problemas de visión, de columna y miembros, que interfieren en la movilidad del toro y en su habilidad para realizar el servicio.

Otro paso de la revisación clínica es el control del aparato reproductor, que incluye control de orificio prepucial, palpación de pene, medición de circunferencia escrotal y palpación de testículos y epidídimo. El tacto rectal permite evaluar los órganos reproductores internos, especialmente las vesículas seminales.

La Tabla 1 describe la frecuencia de aparición de anomalías, detectadas con este tipo de revisación. En ella se destaca la baja observación de lesiones prepuciales, que puede deberse a que fueron retirados previamente de la revisación por el productor. Otra información trascendente es la relativa frecuencia de diagnóstico de problemas en las vesículas seminales, lo que refuerza la importancia de realizar una revisación completa que incluya la palpación rectal.

Tabla 1. Frecuencia de observación de anomalías durante la revisación del aparato reproductor de toros (31 establecimientos; 345 toros; período 1995-1997)

 

Es importante incorporar el análisis de semen a la revisación de toros en la región NEA. La muestra se obtiene mediante electroeyaculación (estimulación eléctrica de los órganos reproductores internos) y se observa con microscopio en fresco y a través de un extendido coloreado. Estos análisis determinan si algún hallazgo anormal (aún cuando aparente ser de poca importancia) afecta la calidad seminal.

También se puede realizar una evaluación de la capacidad de servicio o líbido. Estas pruebas son de cierta complejidad y requieren muy buena infraestructura de corrales. Es fundamental que el personal recorra los potreros, para identificar durante el período de servicio a los toros que no realizan servicios o que se mantienen apartados del rodeo de hembras (toros rinconeros).

Manejo de los toros

El manejo correcto de la torada es tan importante como la evaluación reproductiva de cada toro, para garantizar que puedan expresar esa aptitud reproductiva. Deben tenerse en cuenta las siguientes evaluaciones:

Estado Corporal: Los toros deben entrar al servicio con una condición corporal de entre 5 y 6 (considerando 1=muy flaco y 9=obeso), lo que permite que el toro pierda entre 1 a 1,5 de condición corporal durante este período sin que tenga un efecto negativo sobre su performance reproductiva. No son aconsejables Condiciones corporales superiores a 6, porque sobrecargan los miembros posteriores durante el salto, haciéndolos más propensos a lesiones. Asimismo, se demostró que los toros sobrecondicionados, como se los presenta normalmente en exposiciones y remates feria, sufren una fuerte pérdida de peso por el cambio de alimentación, lo que repercute negativamente en su calidad seminal. Para asegurarse que los toros lleguen con una condición corporal adecuada, es necesario evaluarlos por lo menos 90 días antes del inicio del servicio. De esta forma, se puede realizar una suplementación energético-proteica que garantice la condición corporal adecuada.

Edad: Los toros establecen entre sí relaciones de dominancia y subordinación que afectan sus posibilidades de realizar servicios y son altamente dependientes de la edad, siendo los de mayor edad dominantes sobre los más jóvenes. Es necesario juntar los toros por edad, de tal forma que los toros de 2 ó 3 años de edad sean asignados como grupo, en lo posible, a los lotes de vaquillas. Dado que los toros jóvenes normalmente representan un aporte genético para mejorar el rodeo, es una pérdida importante si sólo producen un reducido número de terneros.

Agrupamiento: No se debe esperar hasta el inicio de la temporada de servicios para realizar los agrupamientos. Los toros de los distintos grupos deben estar en contacto entre sí por un tiempo previo al servicio. Así se evita que pierdan tiempo peleando para establecer su ranking social, desatendiendo su actividad principal que es la búsqueda y servicio de las hembras en celo. Se deben formar grupos de toros lo más homogéneos posible, teniendo en cuenta por ejemplo, que los toros astados tienden a dominar a los toros mochos y los toros europeos (Bos taurus) a los de tipo cebú (Bos indicus).

Rotación: No conviene la rotación de toros durante el período de servicio, ya que se reinicia el proceso de luchas entre ellos. Tampoco conviene reponer un toro, cuando se retira alguno del servicio por lesiones o enfermedad, porque ya una parte de las hembras estarán preñadas y los toros remanentes pueden hacerse cargo de servir al resto.

Para destacar

Incrementar el número de toros no cubre los bajos niveles de fertilidad de algunos de ellos. En cambio, si se cuenta con un adecuado porcentaje de toros de buena fertilidad, se logran altas tasas de concepción en los rodeos.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Chaco