31 de Agosto de 2015
Artículo de divulgación

La Fijación Biológica de Nitrógeno, un avance en clave ambiental para optimizar los rindes en la soja

Este conocimiento, permitirá hacer balances de nutrientes más precisos y efectivos que aportarán a conocer mejor las ganancias del nitrógeno en el sistema y hacer una mejor planificación de la estrategia de manejo de los nutrientes de los sistemas de producción.

Compartir
+A -A

Un equipo de investigadores del INTA Oliveros, del Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales (IFRGV) y del Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola (IMYZA) de INTA Castelar, estimó la contribución de la fijación biológica de nitrógeno (FBN) en soja en sistemas de producción.

El nitrógeno es central para la producción de los cultivos pero tiene una alta movilidad en el ambiente (sistema suelo - planta - atmósfera), y al ser móvil se puede perder más fácilmente del sistema. Los cultivos que pueden realizar la FBN adquieren el N de dos vías, ya sea  de la provisión del suelo por mineralización de la materia orgánica como por la Fijación Biológica de Nitrógeno (FBN).

Según palabras del Dr. Fernando Salvagiotti (INTA Oliveros) “la FBN es un proceso biológico por el cual a través de la simbiosis entre las leguminosas y las bacterias del género rhizobium, el nitrógeno atmosférico en el aire es fijado en nitrógeno asimilable para las plantas y así estas puedan producir.” Cabe destacar que esta simbiosis es exclusiva entre leguminosas y bacterias en forma específica.

La importancia de la FBN

Saber el aporte de la FBN es trascendental para conocer cuánto nitrógeno aportaría al sistema de producción y así mejorar la fertilidad del sistema aportando nitrógeno a los cultivos siguientes. En general si el aporte de la FBN es positivo, no solo se estaría optimizando la actividad biológica de los suelos y mejorando la fertilidad del sistema, sino también se estaría apuntando a mayores logros productivos y producciones más estables.

En este punto, Salvagiotti estimó que “el cultivo de soja requiere, en promedio, 80 kg de nitrógeno en biomasa aérea (hojas, tallos, vainas, semillas) para producir 1 tonelada de grano. Y una soja de 4000 kg requiere 320 kg de nitrógeno que el cultivo extrae del suelo y de la FBN”. Según los resultados que arrojó este estudio, si la soja no tuviera FBN, y estimando que el suelo le da el 50% de este requerimiento, se debería agregar el equivalente de 348 kg de urea, haciendo que los costos de producción se eleven enormemente. Por eso es tan importante que se potencie el proceso de FBN, porque sirve para que la mayor parte del nitrógeno que necesita el cultivo provenga de este proceso biológico.

La información generada en la presente investigación es relevante para poder contar con información específica y así entender la dinámica del nitrógeno a nivel local y su impacto a escala global.

Salvagiotti destacó la importancia de poder conocer esta información: “el dato a nivel nacional no existía, con lo cual muchos balances se hacían con estimaciones, haciendo con mayor incertidumbre e imprecisión la contribución de la soja a los balances de nutrientes de los sistemas de producción”. Estos avances son sumamente importantes para poder planificar la estrategia de manejo de los nutrientes de los sistemas de producción.

En este sentido, una de las formas de asegurar que este proceso de FBN se potencie es a través de la inoculación. Así, Salvagiotti destacó que “los mayores aportes de FBN se dieron en las zonas del país donde mayor producción hay, es decir que todas las prácticas de manejo que potencien el rendimiento de los cultivos van a estar siempre asociadas a una mayor FBN”.

Determinación de la FBN y los rendimientos en soja

La FBN fue determinada a través de la metodología de abundancia natural de 15N (Shearer and Kohl, 1986). Esa metodología se basa en la abundancia relativa de las dos formas isotópicas del nitrógeno (N) estables: 14N y 15N. Esta última fracción está en baja concentración en la atmósfera (0.3663%), mientras que en el suelo está en una proporción superior a la de la atmósfera. En consecuencia, plantas que tomen N de la atmósfera, como es el caso de las legumbres que fijan N atmosférico, tendrán una concentración de 15N menor a la de una planta que no tome N del aire. Este principio se utiliza para determinar la proporción de N que deriva de la FBN (Figura 1). Cabe aclarar que en cada lote en donde se evaluó la FBN, se utilizó sorgo o maíz resistente a glifosato como planta de referencia.

Figura 1. Esquema representativo de los principios de la metodología de abundancia de 15N. (Adaptado de Peoples et al, 1989).

 

Los rendimientos de los lotes estudiados oscilaron entre 1493 y 5888 kg ha. Los rendimientos más altos se observaron en la región pampeana Central 3735 kg ha. En la región norte, el rendimiento promedio fue de 2942 kg ha mientras que en la región pampeana Sur, el rendimiento promedió 2215 kg ha. La absorción de nitrógeno en R6/R7 promedió 256 kg N ha.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Santa Fe
    • Oliveros