17 de Mayo de 2018
Libro

La mosca de las alas manchadas, Drosophila suzukii (Matsamura). Nueva plaga de las frutas finas en Argentina

El libro sobre esta especie, de Ediciones INTA, recorre su origen, expansión y distribución actual; descripción y reconocimiento; ciclo biológico, condiciones favorables; hospederos informados; daños; monitoreo; y alternativas de manejo.

Compartir
+A -A

Las moscas del género Drosophila son principalmente consumidoras de microorganismos asociados a tejidos vegetales en descomposición, por lo que en su mayoría no son consideradas plagas de la agricultura. Sin embargo, la mosca de las alas manchadas, Drosophila suzukii (Marsamura) es una de las pocas excepciones en cuanto a sus hábitos alimentarios. Justamente, la importancia de esta especie radica en que ataca frutos en sus últimos estadios de madurez, cuando todavía están unidos a la planta, provocando grandes pérdidas económicas en algunas especies de frutales cultivados, como así también daños a frutales nativos en zonas de vegetación natural (1).

Esta especie tiene la particularidad de que las hembras utilizan frutas sanas como sustrato de oviposición. Perforan la epidermis del fruto valiéndose de su poderoso ovipositor aserrado y esclerosado, para colocar los huevos en el interior del mismo. Es decir, D. suzukii no requiere fruta sobremadura, ni previamente dañada o en descomposición como ocurre con la gran mayoría de los drosofílidos. Las larvas de D. suzukii nacen adentro del fruto y se alimentan de él. Las heridas causadas favorecen el ingreso de microorganismos saprófagos, lo que en conjunto con el daño directo del insecto genera un rápido deterioro del fruto, que luego se traduce en grandes pérdidas para los productores (2).

Es una especie de origen asiático (Japón, Corea, China, etc.). Originalmente se la conocía como mosquita del cerezo, ya que en Japón, donde fue descripta por primera vez, prefería este frutal sobre el resto (1). Sin embargo, en los últimos años la plaga ha experimentado una constante y vertiginosa expansión por todo el mundo. En 2008 se registraron fuertes invasiones a Europa y EEUU, y a partir de 2013 comienza a detectarse en Sudamérica, específicamente en Brasil. De allí en más, la plaga invade rápidamente Argentina, Chile y Uruguay, provocando importantes daños en cultivos de frutas finas tales como arándano, cereza, frambuesa, frutilla y zarzamora (3).

En Argentina, D. suzukii fue hallada por primera vez en 2014, casi simultáneamente en Río Negro sobre frambuesa, y en Buenos Aires sobre arándano. En los años subsiguientes, la plaga se dispersó prácticamente por todo el país (3).

Referencias