11 de Julio de 2017
Artículo de divulgación

La transición

Siguiendo con los materiales de la campaña "La pos inundación en los tambos" compartimos este material sobre la transición en el parto, un período que requiere especial atención en temas productivos y reproductivos de la vaca lechera.

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Las tres semanas previas y posteriores al parto se denominan transición. Un período que requiere especial atención porque el advenimiento de una nueva lactancia desencadena profundos cambios fisiológicos que pueden poner en riesgo la salud y productividad del animal.

La capacidad de consumo de la vaca se encuentra muy limitada y si no se cubren los requerimientos nutricionales, se alterará la producción en la lactancia total y afectará la composición de la leche.

Los cambios en el "estatus" energético y proteico de las vacas representan otra causa de riesgo, ya que pueden modificar los eventos reproductivos asociados a la involución uterina y a la ciclicidad ovárica. Esto sucede cuando el animal pierde demasiada condición corporal (CC) y entra en balance energético negativo. También pueden producirse desequilibrios del balance mineral (balance anión-catión), predisponentes a la hipocalcemia.

Alrededor del parto.

Los mecanismos de defensa de la vaca se modifican (depresión del sistema inmune) y contribuyen a aumentar la incidencia de trastornos, asociados con alteraciones del perfil hormonal y con estrés de tipo metabólico y físico (homeorreis).

El animal tiene predisposición al estrés "social" porque deben competir por el espacio, el alimento y el agua con otros más experimentados. Esto se evidencia en vaquillonas de 1° lactancia, que pueden llegar a disminuir su productividad hasta un 30%.

En muchos tambos comerciales del país se presta escasa atención al manejo de las vacas en transición. La vaca seca es considerada una categoría "improductiva", de muy bajos requerimientos, por lo que reciben una alimentación pobre, con escasa energía y proteínas y exceso de fibra de baja fermentabilidad. Los problemas se agravan en el periparto inmediato, por el desequilibrio marcado en el balance mineral de las raciones (dietas catiónicas, ricas en potasio).

La CC de las vacas tampoco se registra como rutina y muchas llegan al parto demasiado flacas (CC < 2.5, en la escala 1 a 5).

En muchos casos los destetes se prolongan más allá de lo necesario (4 -7 días al pie de la madre), con dietas a base de henos y pasturas degradadas de regular calidad, cuyos ingredientes no cubren los requerimientos mínimos de la madre, lo que  incrementa el balance energético negativo a niveles de riesgo.

Los cambios en el régimen alimenticio y los bajos planos nutricionales previos (historia nutricional) acarrearán efectos residuales negativos al resto de la lactancia y podrán, además, causar problemas de "patas”. Los cambios bruscos de dieta deberían ser evitados para minimizar los disturbios ruminales y los efectos adversos sobre el consumo voluntario.

Si se trabaja en la nutrición durante la transición y en la reducción de los problemas al parto, se estará trabajando en el futuro reproductivo del rodeo: menos distocias, retenciones de placenta, infecciones uterinas, vacas caídas, anestros, aumentando la vida útil de los vientres. El diagnóstico precoz requiere habilidad profesional pero sobre todo continuidad y frecuencia de las visitas.

Estar a cargo de la reproducción es correr contra el tiempo: si los monitoreos se hacen más  espaciados, la capacidad técnica se usará en "justificar los fracasos" más que en prevenirlos.

En los 85 días posparto, hay sólo 40 para detectar celos, preñar y obtener un ternero por vaca por año. Un intervalo entre partos (IPP) de 365 días es un objetivo desafiante, que condiciona los tiempos de acción. En una visita por mes quedarán sólo 10 días para resolver problemas y en una cada 15, 25.

Aprovechar el momento

Si bien los ajustes deberían empezar desde la crianza, la etapa de transición es un momento inmejorable para poner a punto los mecanismos productivos y reproductivos.

  • El suministro de alimento durante el periparto, elevando los niveles energéticos y proteicos sobre la base de raciones equilibradas provoca efectos inmediatos y residuales positivos durante la lactancia, que se traducirán en una mejora de la performance reproductiva.
  • Las evaluaciones regulares de la alimentación, de la CC y el registro y análisis de los parámetros reproductivos deberían suplantar a las tradicionales prácticas empíricas de manejo. Contar con asistencia técnica periódica en los establecimientos, en vínculo permanente con los equipos de trabajo de los tambos, es clave.

Material adaptado de Gallardo, M; Maciel, M; Cuatrin, A. por María Rosa Scala y el Area de Comunicación del INTA Rafaela en el marco del Proyecto Territorial de la zona mixta de Santa Fe.



Micros de audio

La transición, etapa crítica

Los números de la transición


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Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina