21 de Febrero de 2017
Artículo de divulgación

La varroa no esta sola, algunos virus le hacen Compañía (Primera parte)

Uno de los principales obstáculos en la producción apícola son las enfermedades que pueden ocasionar pérdidas, desde una disminución en la producción hasta una marcada mortalidad en las colmenas. Gran parte de la información publicada en los últimos años, trata sobre el rol de los virus en el estado sanitario, respondiendo a la responsabilidad de ocasionar el Síndrome de despoblamiento de las colonias (SDC o CCD Colony Collapse Disorder).

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¿Qué sabemos de los virus?

En 1963 se aislaron y caracterizaron los primeros 2 virus de las abejas, el virus de la parálisis aguda de las abejas (ABPV) y el virus de la parálisis crónica de las abejas (CBPV), identificándose hasta la fecha 18 virus, muchos de ellos pueden estar presentes en la colmena, circulando sin causar sintomatología aparente.

Entre los principales agentes virales se pueden mencionar al virus de alas deformadas (DWV), el virus de la cría sacciforme  (SBV), el virus de las celdas reales negras (BQCV), el virus de la parálisis aguda de las abejas (ABPV), el virus de la parálisis crónica de las abejas (CBPV) y el virus de la parálisis israelí de las abejas (IAPV). Este último se lo ha asociado al “Síndrome del Colapso de las Colmenas” (CCD) y más recientemente el virus iridiscente de invertebrados (IIV) también ha sido asociado con este síndrome.  

 Los síntomas asociados a estos virus son:

  • Virus de las alas deformadas (DWV): Alas achicadas, rugosas, tamaño corporal pequeño, en adultos decoloración. La infección se puede observar tanto  en adultos, huevos, larvas y pupas. En pupas, multiplica lentamente y raramente causa su muerte. Pero si puede causar deformidades  y muerte temprana en nuevas abejas adultas. Las abejas adultas pueden aparecer normales pero se cree que tienen un período de vida más corto. Asociado frecuentemente a Varroa destructor.
  • Virus de la cría sacciforme  (SBV): Afecta tanto a larvas como a estadios adultos. La larva de aproximadamente 2 días es la más susceptible. En los adultos se observa un período de vida mas corto. La diseminación inicial de la infección en la colmena comienza cuando las abejas se infectan al remover las larvas muertas por el SBV. Las partículas virales se acumulan en glándulas hipofaríngeas, entonces las abejas diseminan el virus cuando alimentan larvas con sus secreciones glandulares. Por otro lado otras contaminan el polen de flores con sus secreciones. El virus replica en las larvas y estas se tornan amarillos pálidos, a medida que la infección avanza, la piel se engrosa (leathery), y la larva no puede evolucionar hacia pupa ya que no puede digerir su cutícula. Las larvas quedan como un saco lleno de líquido.
  • El virus de las celdas reales negras (BQCV): Afecta principalmente a larvas y pupas de reinas produciendo síntomas y lesiones similares a SBV, las celdas eventualmente se vuelven oscuras. Se cree que es transmitido a larvas por la alimentación. A campo, muchos brotes se vieron asociados a Nosema apis. Algunos autores han sugerido que Varroa también puede estar asociada a su transmisión.
  • Kashmir bee virus (KBV): Puede infectar todos los estadíos de la abeja, y puede persistir en larvas y adultos como infecciones inaparentes. La enfermedad y mortalidad puede ocurrir sin sintomatología clara. Bajo condiciones de laboratorio es uno de los virus más patógenos. Genéticamente, serologicamente y patológicamente relacionado a ABPV. Si bien puede permanecer subclínico, la presencia de Varroa puede activar su patogenicidad.
  • Virus de parálisis aguda de las abejas (ABPV): Causa muerte en un día. Puede ser detectado tanto en larvas como en adultos. Se puede encontrar en adultos aparentemente sanos. Asociada a Varroa puede ser factor de colapso de las colmenas.
  • Virus de la parálisis crónica de las abejas (CBPV): Puede causar dos tipos de parálisis, la forma más común se presenta con temblores del cuerpo y las alas, arrastrándose en el piso debido a la imposibilidad de volar, abdomen hinchado y alas dislocadas. En la otra forma las abejas adultas presentan cambios en su coloración que son rechazadas a la entrada de la colmena. Ambas sintomatologías pueden observarse en una misma colmena. La muerte  se observa luego de varios días.
  • Virus Parálisis Israel (IAPV) Los síntomas se asemejan a ABPV. Se lo asoció al colapso de las colmenas (CCD), cuyos cuadros son: perdida rápida de abejas adultas, con ausencia o muy pocas abejas muertas en la colmena o a su alrededor, presencia en la colmena de larvas y un pequeño grupo de adultas con la reina. Las colmenas tienen reservas de polen y miel.

 

¿Que información tenemos de los virus en nuestro país?

Si bien la distribución de los principales virus que afectan a las abejas es mundial y a nivel de Sudamérica se ha reportado su  presencia en Brasil(7) y Uruguay(1), no hay  demasiada información sobre virus en nuestro país.

Un grupo interdisciplinario constituido por investigadores de INTA, Universidades y entes provinciales, realizó un estudio para determinar la presencia de estos virus en distintos apiarios de la República Argentina.  Para ello se visitaron apiarios de las principales zonas productoras del país. En cada establecimiento se muestrearon 50 abejas por colmena,  de 4 a 18 colmenas. En el laboratorio se extrajo el acido ribonucleico de las muestras, aplicando posteriormente  diferentes técnicas de RT-PCR para detectar la presencia de los virus.

Se procesaron un total de 174 colmenas procedentes de 23 apiarios. De este total, en 14 apiarios (60,87%) se detectó al menos un virus registrando en algunos apiarios la presencia de más de un virus. En la Tabla 1 se detalla el número y porcentaje de apiarios positivos para cada virus.

 

 

DWV

SBV

BQV

APBV

CPBV

IPVB

N*

8

2

5

5

0

1

% **

35

9

22

22

0

4

*N= número de apiarios donde se detectó el virus – **%= porcentaje de apiarios positivos.

Tabla 1: Resultados de la detección de virus en los apiarios

 

Si consideramos la totalidad de las colmenas, sobre 174 colmenas muestreadas en 63 (36%) se detectó al menos un virus presente. En la se presentan los resultados agrupados por virus.

 

DWV

SBV

BQV

APBV

CPBV

IPVB

N

37

2

6

17

0

1

%

21

1

3

10

0

1

*N= número de colmenas donde se detectó el virus - **%= porcentaje de colmenas positivas.

Tabla 2: Resultados de la detección de virus en las colmenas.

 

Como se observa en la tabla 3, del total de 174 colmenas, en  127 (73%) no fue posible detectar virus con esta tecnología y diseño de muestreo, en 32 (18%) se detectó un virus circulando, en 14 dos (8%) y en una tres (3%).

 

 

N

%

0

127

73

1

32

18

2

14

8

3

1

1

Tabla 3: Número de virus detectado en las colmenas.

En este trabajo se pudo detectar la presencia de   5 virus circulando en apiarios de la República Argentina: DWV, SBV, BQCV, ABPV y IAPV. Es interesante remarcar que dentro de los apiarios donde se detectó al menos un virus, no todas las colmenas estaban infectadas, o al menos el porcentaje de infección estaba por debajo del límite de detección del muestreo diseñado.

Cabe aclarar que, en este primer estudio se buscó identificar la presencia de estos virus a nivel poblacional, por eso se analizaron un conjunto de 30 de abejas por colmena. No obstante, en algunos apiarios donde  circulaba más de un virus, se analizaron abejas individuales (Figura 1), observándose que no todas las abejas estaban infectadas y en algunas se podía observar más de un virus presente.

 

 

Figura 1 

Detección de BQCV y SBV en abejas individuales (2-1, 2-2, 2-4, B2), electroforesis en gel de agarosa de productos de RT-PCR  para BQCV (productos de 700pb) y SBV (producto de 824 pb). Se puede observar en  abejas 2-1 y 2-2  la presencia de ambos virus.

Si bien la mayoría de los virus pueden producir una sintomatología visible en los  infectados, normalmente las abejas poseen mecanismos defensivos a nivel individual y/o poblacional que pueden determinar que a pesar que los virus estén presentes y circulen dentro de la población de la colmena, no se observe sintomatología. Efectivamente, muchos virus necesitan otro factor que favorezca su diseminación y/o la aparición de síntomas (ya sea favoreciendo su propagación o disminuyendo la resistencia en la población). Así es como se asocia Varroa con DWV y ABPV, Y a Nosema sp con BQCV y IAPV.

Este fenómeno puede determinar la emergencia y/o reemergencia de enfermedades o síndromes cuando coinciden todos estos factores. Por ello, el manejo eficiente de los apiarios, con protocolos probados, es fundamental para minimizar o evitar estos riesgos.

En el presente estudio no fue posible observar una clara asociación entre la presencia de virus y síntomas. En un solo caso se pudo detectar el virus DWV  en colmenas con síntomas de la enfermedad de las alas deformadas en un establecimiento dedicado a la cría de reinas, donde se observó que estas nacían con atrofia completa de alas y varias morían dentro de la celda.

Es de remarcar que en estas colmenas había un 8% de Varroa y que el manejo particular de este tipo de producción podría haber influenciado en la mayor difusión del virus y la presentación de sintomatología. El virus DWV se pudo poner en evidencia en tórax y abdomen de abejas individuales y además en Varroa.

Si bien se detectó virus tanto en colmenas con o sin presencia de Varroa, es interesante remarcar que en las colmenas donde el acaro estuvo presente fue donde se detectó mas de un virus circulando.

Estos datos confirman la presencia de estos virus circulando en apiarios de la Argentina y constituyen la base para posteriores estudios donde se evaluarán factores que puedan determinar un mayor riesgo de aparición de sintomatología en los apiarios.

 

Referencias

 

1.         Antunez, K., B. D'Alessandro, E. Corbella, G. Ramallo, and P. Zunino. 2006. Honeybee viruses in Uruguay. J Invertebr Pathol 93:67-70.

2.         AUBERT Michel, BALL B, FRIES I, MORITZ R, M. N. and, and B. I. 2008. Virology and the honey bee. In Michel AUBERT, Brenda BALL, Ingemar FRIES, Robin MORITZ, N. M. and, and I. BERNARDINELLI (ed.). European Comission.

3.         Chen, Y., J. Evans, and M. Feldlaufer. 2006. Horizontal and vertical transmission of viruses in the honey bee, Apis mellifera. J Invertebr Pathol 92:152-9.

4.         Chen, Y., J. S. Pettis, and M. F. Feldlaufer. 2005. Detection of multiple viruses in queens of the honey bee Apis mellifera L. J Invertebr Pathol 90:118-21.

5.         Chen, Y. P., and R. Siede. 2007. Honey bee viruses. Adv Virus Res 70:33-80.

6.         Evans, J. D., K. Aronstein, Y. P. Chen, C. Hetru, J. L. Imler, H. Jiang, M. Kanost, G. J. Thompson, Z. Zou, and D. Hultmark. 2006. Immune pathways and defence mechanisms in honey bees Apis mellifera. Insect Mol Biol 15:645-56.

7.         Teixeira, E. W., Y. Chen, D. Message, J. Pettis, and J. D. Evans. 2008. Virus infections in Brazilian honey bees. J Invertebr Pathol 99:117-9.

 

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina