19 de Diciembre de 2018
Informe

Loque Americana: control sin antibióticos

Loque Americana puede ser un problema para el apicultor. Estar atentos y conocerla, es el primer paso para su control. A través de este artículo se abordarán las recomendaciones para poder controlarlas.

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Autores
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Emilio Eduardo FIGINI

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Alfonso Lorenzo – PROAPI, Agroindustria (Ministerio de Producción y Trabajo)
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Proyectos

En varias oportunidades se han descripto los signos clínicos que la enfermedad Loque americana (Paenibacillus larvae) causa a la colonia de Apis mellifera y las medidas para evitar su dispersión. Estos conceptos están disponibles en el artículo “Loque americana, ¿de nuevo al ataque?” https://inta.gob.ar/documentos/loque-americana-%C2%BFde-nuevo-al-ataque-0

En esta oportunidad nos centraremos en las recomendaciones a tener en cuenta ante la detección de una colmena con Loque americana. 

Hace más de 25 años el equipo del PROAPI apostó al desarrollo de tecnologías de producción que permitan controlar las enfermedades sin comprometer la calidad de los productos de la colmena. Entre ellas se destaca la estrategia de control de Loque americana sin el uso de antibióticos basada en el diagnóstico precoz de los signos de la enfermedad, la recuperación de las abejas, el uso de genética de alto comportamiento higiénico, la desinfección del material y no alimentar con miel.

Si bien estas recomendaciones han sido adoptadas por apicultores de todo el país que han eliminado el uso de antibióticos, la Loque Americana no ha sido erradicada y es importante tenerlas presente para saber cómo actual ante la visualización de los signos clínicos. 

El primer paso es reconocer los signos de la enfermedad en su etapa inicial (https://inta.gob.ar/documentos/loque-americana-%C2%BFde-nuevo-al-ataque-0) y tener en cuenta que los esporos están presentes en el material de madera, los marcos con cera, miel, pan de polen y en la cría, por eso es necesario retirarlos del apiario rápidamente. El material de madera se desinfecta, los cuadros se limpian al vapor, la cera se procesa y se eliminan la miel, el pan de polen y la cría. Es importante tener en cuenta que los esporos podrían estar presentes sin que haya larvas enfermas o escamas, que comienzan a observarse cuando los mecanismos de defensa de la colmena ya no son eficientes. Este estado “silencioso” de la enfermedad es de alto riesgo, ya que sin intención podría ser un foco de diseminación.

Las abejas, a pesar de transportar esporas en su cuerpo, pueden recuperarse mediante diferentes métodos, que consisten en su re-ubicación en material nuevo o desinfectado, nunca se debe utilizar el material de colmenas enfermas sin antes desinfectarlo. La elección del sistema de recuperación, y la probabilidad de éxito, dependerá de la severidad de la enfermedad; de la población de abejas adultas de la colmena enferma; del momento del año en que se detecta y de la cantidad de colmenas afectadas en el apiario.

Severidad de la enfermedad: estará condicionada por la cantidad de cría afectada, en particular  por la cantidad de escamas que se hayan formado. Una escama llega a tener más de dos billones y medio de esporos y se requieren 10 para enfermar a una larva de menos de 24 horas. De manera que, si la colmena tiene más de 50 escamas de Loque americana en el área de cría, la cantidad de esporos sobre las abejas hará muy difícil la recuperación y es altamente probable que a los pocos meses se manifiesten nuevamente los signos clínicos. En esta situación la recomendación es eliminar la colonia.

¿Qué es la “escama”?

Es una película delgada, que se adhiere fuertemente al lateral de la celda más cercano al piso. La misma está compuesta por la larva muerta, y  deshidrata, de la abeja, atacada por la bacteria Paenibacillus larvae. Es una fuente de contaminación ya que puede llegar a tener hasta 2,5 billones de esporas. Su color es marrón oscuro o negro y brilla al sol.

 

Escama Loque

Población de abejas adultas: la situación se complejiza si tenemos en cuenta la población de abejas adultas, ya que a igual cantidad de escamas, la cantidad de las esporas por abeja se diluirá, cuando la población sea mayor. En este sentido una colonia con poca población que se pretenda recuperar requerirá de mucha atención y tardará mucho tiempo en restablecerse como colonia productiva. También en este caso la recomendación sería eliminarla.

Momento del año en que se detecta: otro factor decisivo es este. Si la detección se realiza a fin de temporada, las condiciones para el labrado de cera y el crecimiento de la población, para diluir el contenido de esporos, no son adecuados. Esto constituye un alto riesgo porque posiblemente la colonia muera en el invierno, posiblemente sea pillada por otras y disemine la enfermedad en el apiario y sus alrededores. En este caso, se recomienda eliminar la colmena. En cambio, si la detección de signos de Loque americana ocurre a principios de la primavera, permite la recuperación de las abejas en forma inmediata. En ese momento la colmena, en clima templado, suele tener tres cuadros con cría y la población de abejas se limita a la cámara de cría, lo que facilita la inspección. Además, el avance de la temporada apícola contribuirá con el desarrollo de la colonia en su nuevo habitáculo.

Cantidad de colmenas afectadas en el apiario: por último, es importante considerar la cantidad de colmenas con Loque americana en el mismo apiario, ya que si más del 10% de las colmenas presentan los signos, seguramente es sólo cuestión de tiempo para que se manifieste en las restantes. En este caso hay que establecer una planificación adecuada que contemple la periodicidad de la revisación y la consideración de recuperar todas las colmenas del apiario.

 

Recuperación de Colmenas

El éxito en la recuperación de colmenas con Loque americana está dado por  la detección temprana de los signos, cuando sólo hay larvas afectadas y no llegaron a formarse escamas o son muy pocas; si esta detección se realiza durante la inspección de primavera y cuando la colmena aún está fuerte, con abundante población de abejas adultas en condiciones de labrar cera. Con este objetivo se cuentan con dos métodos, que son los más utilizados, el “Paquete Sanitario”, más efectivo, y el “Cepillado  o Trasvase”.

Paquete Sanitario:

El primero consiste en ubicar todas las abejas de la colmena en un porta paquete de 40x15x21,5 cm. Los laterales más grandes son de malla que permite la ventilación. En este momento es recomendable el reemplazo de la reina susceptible de la colonia enferma por una nueva, que si además ha sido seleccionada por su alto comportamiento higiénico, contribuirá en el saneamiento de la colonia.

Durante la confección de los paquetes se ubica la reina y se la elimina (Foto 1). Para ubicar las abejas dentro del paquete se utiliza un embudo y se las asperja con agua para evitar que vuelen y se metan en colmenas vecinas (Foto 2). El peso aproximado del paquete sanitario es de 1,5 kilos de abejas y una vez que se llega a ese peso, se le coloca jarabe y se suspende en su interior la reina nueva (Foto 3).

El paquete debe reposar al menos 24 horas en un lugar fresco y ventilado (Foto 4). Este método fomenta la limpieza entre las abejas reduciendo la carga de espora de su cuerpo. Su ubicación definitiva será en un sitio diferente al apiario de origen, y se recomienda que su instalación sea en horas avanzadas de la tarde y se tapa la piquera con una maya de tipo mosquitero por al menos 24 horas para evitar la fuga de abejas (Foto 5).

Para la instalación se requiere de una cámara de cría con 4 marcos con cera estampada y un alimentador del tipo “doolitle” con 1,5 litro de jarabe de azúcar (2 partes de azúcar por 1 parte de agua). La caja, “porta paquete” se ubicará en el espacio vacío, al lado del alimentador. Una vez ubicado dentro, se descarta el alimentador del paquete, se retira y ubica a la reina entre el segundo y tercer cuadro de cera estampada y se cierra la cámara de cría.

Las abejas lentamente se desplazarán hacia la ubicación de la reina. A las 24 hs se retira el tejido mosquitero de las periqueras, preferentemente a última hora del día y a las 48 horas de instalados se inspecciona para comprobar el comportamiento de las abejas. Se verificar que las abejas rodean a la reina y que han iniciado el labrado de los panales (Foto 6). Se completa el alimentador con jarabe (2 litros), se retira la caja “porta paquete” y se abre la jaula de la reina. Semanalmente se adicionarán 2 litros de jarabe y cuadros con cera estampada en la medida que sea necesario por el crecimiento de la población.

Foto 1

 

Trasvase o Cepillado

Este procedimiento consiste en colocar una nueva cámara de cría inmediatamente por detrás de la ubicación de la colmena enferma. Debe contener al menos 3 panales con cera estampada y un alimentador de tipo “doolitle”, con 2 litros de jarabe de azúcar (2 partes de azúcar por 1 parte de agua).

En la colmena enferma se rocían las abejas que están sobre los panales con agua,  para evitar que vuelen (Foto 7). Se ubica y enjaula la reina, que se colocará suspendida entre el segundo y tercer panales de cera estampada (Foto 8). Con la ayuda de un cepillo se las hace caer el material vivo en el espacio vacío de la cámara de cría nueva, o desinfectada, y, si la población lo requiere, se agregan más panales con cera estampada (Foto 9).

Esta operación debe realizarse con rapidez para evitar que las abejas ingresen a otras colmenas del apiario. Luego de 48 horas desde trasvase, se inspecciona para observar el labrado de los panales, liberar la reina y alimentar con dos litros de jarabe de azúcar (Foto 10). Semanalmente se deberá adicionar jarabe hasta que la colonia pueda valerse por sus propios medios, y en la medida de lo necesario se agregan panales con cera estampada. El enjaulado de la reina reduce la posibilidad que la colonia enjambre

Foto 2

 

Resultados

Son numerosos los casos documentados de grupos de productores que, en diferentes zonas del país, lograron reducir el porcentaje de colonias afectadas. A continuación se presentan la experiencia de 21 apicultores, de diferentes provincias (10) y diferente cantidad de colmenas (rango entre 150 y 1524), con porcentajes variables de colmenas afectadas por Loque americana, a los que se les propuso las siguientes pautas de manejo:

  • Realizar el monitoreo y control de Varroa
  • Inspección sanitaria de la cámara de cría dos veces a al año
  • No multiplicar colmenas enfermas
  • Reciclar los panales de colmenas muertas
  • Recambiar reina
  • No alimentar con miel proveniente de otras colonias
  • Llevar registros.

Los resultados muestran que los apicultores con un 4% de colmenas con Loque americana, redujeron a menos de un 1% en cuatro años, y se mantuvieron por debajo de este valor; mientras aquellos con un 10% de colmenas afectadas lograron el mismo resultado luego de 7 años, estabilizándose en menos del 1%.

Grafico 1

Gráfico 1: Evolución de la prevalencia de Loque Americana en los apiarios, agrupados por prevalencia inicial.


Otra experiencia, muestra cómo se puede revertir en pocos años una prevalencia del 56% de colmenas con Loque americana, e incluso incrementar el número de colmenas. En el primer año de recuperación de colmenas e implementación de las recomendaciones se redujo al 9% y al sexto año a menos del 1%, situación que se mantiene.

Grafico 2

Gráfico 2: Evolución de casos en el partido de Azul (Bs. As.) desde 1998 hasta 2010


 

Conclusión:

Sin duda la miel argentina es valorada en el mundo por su calidad, calidad que es necesaria mantener ante la creciente exigencia de los consumidores de productos naturales, con garantía de inocuidad. Es por esto que algunos países prohíben la presencia de antibióticos o sus derivados en las mieles.

La Loque Americana es una enfermedad de las abejas que el Programa Nacional Apícola del INTA propone controlar sin la utilización de antibióticos y que, recientemente, se ha observado un resurgimiento, relacionado con apiarios abandonados en diferentes regiones.

Para cuidar los productos de las colmenas, debemos detectar los signos de esta enfermedad, y decidir el modo de actuar. Por esto la capacitación es clave, sin dudas. Resulta determinante la formación de recursos humanos con un vasto conocimiento, pericia para resolver situaciones productivas y un fuerte compromiso con el territorio.

En este sentido, las Unidades Demostrativas Apícolas del PROAPI juegan un rol fundamental en capacitar en las prácticas de manejo recomendadas, adaptadas a la zona. En ellas se realizan jornadas abiertas donde los apicultores tienen la oportunidad de “vivenciar el modo de hacer”.

También la difusión, como la de este artículo, permite alertar al apicultor para concentrarse en el monitoreo de sus apiarios para evitar la aparición y/o diseminación de esta enfermedad y el modo de su control.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina