01 de Diciembre de 2011
Artículo de divulgación

Luces artificiales

Te contamos como responden las plantas a distintos estímulos de la luz y pueden detectar cambios en la duración, la intensidad y la calidad.

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El control del fotoperíodo es habitual en los cultivos que buscan regular la floración. Para dicho fin, existen diferentes tipos de lámparas, cada una de ellas caracterizada por tener una particular composición espectral, comparada con la luz solar.

La duración del estímulo lumínico o fotoperíodo (cantidad de horas de luz durante el día) interviene en la transición del estado vegetativo al reproductivo en muchas especies. Así, las plantas producen flores o estructuras vegetativas sobre la base de esta información, según la época del año. Este parámetro varía a lo largo del período anual y, también, en función de la latitud.

Por otra parte, la intensidad (cantidad de luz por unidad de tiempo y superficie) se modifica a lo largo del día y del año, con factores climáticos, como la nubosidad, y con elementos de manejo, como el uso de coberturas. Este factor puede condicionar el momento de la floración en muchas herbáceas ornamentales y está muy ligado a la productividad por su acción directa sobre la actividad fotosintética.

En general, se requieren intensidades de hasta 10000 lux para la producción de bandejas multiceldas y de plantines, mientras que los requerimientos lumínicos pueden ascender a 40000 lux en la producción de florales, flores de corte y arbustos.

El control del fotoperíodo es habitual en muchos cultivos florícolas, como crisantemo y estrella federal, para regular la floración. Este reconocimiento se hace mediante la interrupción del período oscuro (iluminación durante la noche) o bien, extendiendo el período lumínico con iluminación artificial.

Existen muchos tipos de lámparas para iluminación y cada una se caracteriza por tener una particular composición espectral comparada con la luz solar. La capacidad de las plantas para detectar cambios en la proporción de los distintos espectros hace que la respuesta sea diferente en cada caso.

Por ello, no todas las fuentes lumínicas tienen el mismo efecto en el crecimiento y desarrollo de las plantas. Para inducir la floración en plantas de día largo, proporciones de luz roja y rojo lejana, cercanas a 1, son las más efectivas. Ésta es la proporción que encontramos en la luz solar.

El uso de tubos fluorescentes, lámparas de bajo consumo y lámparas de sodio de alta presión, generalmente retrasan la floración debido a que la relación entre los dos espectros mencionados (rojo / rojo lejano) es muy superior, llegando a valores de 6 o 7 veces la correspondiente a la luz solar. Otros efectos observados en plantas cultivadas con este tipo de luces son la reducción en la altura y el acortamiento de entrenudos.

En comparación con la luz solar, los tubos fluorescentes y las lámparas de bajo consumo tienen un espectro amplio, pero menores proporciones de luz verde y de luz roja. Las lámparas de sodio de alta presión tienen muy poca luz azul y una alta proporción de luz verde. Estas tres fuentes lumínicas son deficientes en luz rojo lejana.

Por otro lado, las lámparas incandescentes son deficientes en luz azul y verde, con una alta proporción de luz roja y una mayor proporción de luz rojo lejana, por lo que la relación entre estas dos últimas está por debajo de la luz solar.

En las zonas de producción ubicadas a latitudes mayores a los 40º, los niveles de radiación son muchas veces insuficientes para una producción de calidad. En los países nórdicos, suele utilizarse luz suplementaria para aumentar la radiación incidente en el cultivo. Cuando el objetivo de la iluminación artificial es incrementar la cantidad de luz, es importante considerar la intensidad de luz generada por la fuente lumínica.

Algunas consideraciones sobre los tipos de lámparas más usados:

Lámparas incandescentes

Son las más utilizadas para la extensión de la duración del día. En este tipo de aplicaciones, bajas intensidades de luz (8 ?mol·m-2·s-1 o 100 lux) son suficientes. No son usadas para iluminación suplementaria debido a que generan mucho calor, su composición espectral es de mala calidad y tienen baja eficiencia (convierten en luz sólo el 7% de la energía consumida).

Tubos fluorescentes o lámparas de bajo consumo

Son las más comunes en cámaras de cultivo y en cámaras de siembra. La baja intensidad de este tipo de lámparas hace que deban utilizarse un número mayor de fuentes para alcanzar valores aceptables. Existen distintos tipos, pero los más comunes son la luz fría y la luz cálida. Ambas convierten el 20% de la energía consumida en luz. Debido a la elevada proporción de luz roja respecto a la rojo lejana, inducen la producción de tallos más compactos, plantas más bajas, y provoca un retraso en la floración de plantas con respuesta fotoperiódica de días largos.

Lámparas de sodio de alta presión

Son las fuentes lumínicas más apropiadas para utilizar en un programa de suplementación lumínica. Son muy eficientes al convertir en luz el 25 % de la energía consumida. Los modelos más apropiados para invernaderos están disponibles a partir de los 400 W.

Una mención especial debe hacerse respecto a las luces LED (del inglés: light emitting diodes). Éstas pueden diseñarse para emitir un ancho acotado del espectro y permiten generar combinaciones adecuadas para el crecimiento y el desarrollo de las plantas. No producen calor excesivo, consumen poca energía y tienen una prolongada vida útil. La utilización de este tipo de fuentes lumínicas en la producción de plantas es aún incipiente en nuestro país, pero presentan un futuro promisorio.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina