21 de Diciembre de 2016
Artículo de divulgación

Miel, Buenas Prácticas de Manufactura

Para aprovechar la temporada apícola es necesario planificar ya que, un año de ardua labor, puede perderse en el último momento, cuando estamos extrayendo el fruto de nuestro trabajo. Para minimizar los riesgos se debe tener en cuenta las BPM en la sala de extracción.

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Las BPM se tienen que seguir a lo largo de las distintas secuencias de producción, y es por esto que se tiene que tener en cuenta que, una vez que el apicultor ha llegado con sus alzas cargadas de miel a la sala de extracción, comienza una nueva etapa. Este proceso se inicia con la descarga y recepción del material por parte del operador del establecimiento.

En su mayoría las salas de extracción de miel cuentan con un espacio físico para realizar la descarga del material que viene del apiario, el mismo puede permitir el ingreso del vehículo cargado, en ese espacio se deberá prestar atención a la emanación de gases que produce el mismo.

Foto 1Para esto se recomienda contar con una zona de recepción externa, la cual contará con un alero, y un cerramiento, que impida el paso de las abejas y demás elementos hacia el interior de la sala. Es importante destacar que el material  con miel que viene del campo deberá estar correctamente desabejado y libre de pastos, tierra u cualquier otro material contaminante.

El operario de la sala hará el ingreso del material correspondiente conformando el número de lote, número único e irrepetible en el lapso de la campaña, que servirá para el rastreado del origen de la miel por parte del destinatario final.

Luego el proceso continúa pesando y estivando las alzas sobre bandejas y estas sobre tarimas, para evitar que estén en contacto con el suelo. Este sector de la sala se corresponde con la zona de transición o intermedia. De allí el material pasará a la denominada zona limpia donde se realiza el desoperculado y la extracción de la miel por centrifugado.

Foto 2Luego la miel pasa a una fosa, o bien a tanques decantadores, donde se realizará la primera fase de decantado de impurezas (cera, partes de abeja, etc.). Inmediatamente se procederá al llenado de los tambores y su posterior espumado, operación final de decantación de pequeñas impurezas, en caso de ser necesario.

Una vez llenos los tambores, estos se llevará a la zona complementaria donde permanecerán hasta ser retirados por el exportador, acopiador, fraccionador. En cuanto al material inerte vacío ya extractado será ubicado en la zona de transición a la espera de ser llevado nuevamente al campo o depósito del apicultor según corresponda.

Cabe destacar que hasta aquí se enumeró brevemente  el circuito que sigue la miel en un establecimiento de extracción, pero debemos tener en cuenta que para su correcto funcionamiento cada sala debe implementar las BPM (Buenas Practicas de Manufacturas) desarrollar e implementar POEs (Procedimientos Operativos Estandarizados) y MIP (Manejo Integrado de Plagas).

Debemos tener en cuenta que cuando se reciben las alzas melarias en la salas de extracción de miel, comienza a documentarse la trazabilidad o rastreabilidad de la miel (resolución SENASA 186 del año 2003).

Foto 3Es este sentido se tendrá en cuenta

  1. Fecha de recepción
  2. Identificación del productor mediante su número de RENAPA (Registro Nacional de Productor Apicola)
  3. Número de alzas recibidas
  4. Cantidad de tambores obtenidos
  5. Número de lote asignado
  6. Destino de los tambores
  7. Documentación de amparo con la que se retira del establecimiento

Consolidados estos procedimientos, un establecimiento puede a su vez incorporar otras herramientas que diferenciarán el producto final con el agregado de valor mediante certificaciones como: Kosher, Halal, Mercado Justo, Sello Alimentos Argentinos,  entre otras.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina