10 de Octubre de 2019
Artículo con referato

Patógenos virales en Maní: recolección, acondicionamiento y conservación de muestras para análisis de laboratorio

XXXIV Jornada Nacional del Maní. El Instituto de Patología Vegetal (IPAVE) del INTA, con sede en la ciudad de Córdoba, tiene como objetivo generar conocimiento estratégico en fitopatología fundamental y aplicada, por medio de investigaciones y tecnologías innovadoras para la prevención y/o disminución de las pérdidas ocasionadas por patógenos en los cultivos

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Autores
DOTTORI C.
, ,

Sergio Luis LENARDON

,
de Breuil, S.

Patógenos virales en Maní: recolección, acondicionamiento y conservación de muestras para análisis de laboratorio

Dottori, C.1, Nome, C.1,2, Lenardon S.3,4 y de Breuil, S.1,2 
1- Instituto de Patología Vegetal (IPAVE), Centro de Investigaciones Agropecuarias (CIAP), INTA.  2- Unidad de Fitopatología y Modelización Agrícola (UFyMA-INTA-CONICET). 3- CIAP, INTA. 4- Depto Biología Agrícola, Fac. Agronomía y Veterinaria, UNRC

debreuil.soledad@inta.gob.ar


Introducción

El Instituto de Patología Vegetal (IPAVE) del INTA, con sede en la ciudad de Córdoba, tiene como objetivo generar conocimiento estratégico en fitopatología fundamental y aplicada, por medio de investigaciones y tecnologías innovadoras para la prevención y/o disminución de las pérdidas ocasionadas por patógenos en los cultivos. Un grupo de investigadores del IPAVE, con la colaboración de profesionales y técnicos de distintas unidades de INTA y otras Instituciones, llevan adelante diversos estudios epidemiológicos sobre los patógenos de origen viral que afectan al cultivo de maní en nuestro país.

La importancia de los virus se debe a que, una vez han infectado de manera sistémica el tejido vegetal solo pueden eliminarse destruyendo la planta. Además, en los cultivos anuales, cuando las condiciones son predisponentes estos patógenos alcanzan altos niveles de incidencia debido a su rápida propagación mediada por algún agente vector. En el cultivo de maní se han registrado epifitias causadas por los virus Cucumber mosaic virus (CMV, género Cucumovirus) y Groundnut ringspot virus (GRSV, género Orthotospovirus). En la naturaleza, CMV se transmite a través de las semillas de maní y por pulgones de manera no persistente, mientras que el GRSV solo se transmite a través de trips de manera persistente propagativa. Ambos patógenos ocasionan daños severos en el maní, produciendo importantes mermas en el rendimiento de las plantas infectadas, o incluso su muerte.

Una epidemia puede definirse como cualquier cambio en la estructura y función de una población de plantas inducido por la población de un patógeno. Este cambio puede ser detectado cuando se estudia una población en el tiempo y el espacio. Luego, el análisis, interpretación y entendimiento de los parámetros epidemiológicos que caracterizan el progreso de una enfermedad contribuyen a generar las bases para el desarrollo de tácticas y estrategias de manejo (March et al., 2010). Sin embargo, para lograr un estado sanitario en el cultivo de manera sustentable es importante estudiar una enfermedad a nivel regional, lo cual implica generar mapas de distribución espacial que nos permitan conocer los niveles de intensidad de una determinada patología y su localización en el área de producción. Una de las formas de analizar modelos de distribución espacial de las enfermedades es a través de la confección de mapas geo-fitopatológicos (March et al., 2010). Estos mapas nos brindan información relevante que puede ser utilizada para:

·        Conocer la distribución de enfermedades y/o patógenos en un año determinado y su evolución durante varios años de cultivo.

·        Conocer la diseminación de la enfermedad y/o del patógeno durante el ciclo de producción.

·        Realizar vigilancia epidemiológica.

·        Observar cambios en la distribución y prevalencia de enfermedades.

·        Detectar la emergencia o re-emergencia de patógenos.

·        Estudiar la interacción enfermedad/ambiente.

·        Confeccionar mapas de riesgo de una enfermedad.

·        Desarrollar sistemas de pronóstico.

·        Evaluar la regionalidad en la aplicación de principios de manejo.

·         Priorizar líneas de investigación.


Identificación de plantas enfermas a campo

Para el desarrollo de los mapas geo-fitopatológicos, la primera etapa del trabajo técnico consiste en la identificación de la planta enferma en el lote por parte del profesional.

Una planta infectada con un patógeno viral desarrolla síntomas foliares sistémicos que se caracterizan por cambios en el patrón de coloración de la hoja debido a la alteración del metabolismo y estructura de los cloroplastos que produce el patógeno. Los síntomas típicos de las virosis incluyen mosaico, estrías, ampollamiento, anillos/lesiones cloróticas o necróticas, clorosis, necrosis y diseños lineales en hojas (Figura 1). Estos síntomas pueden estar acompañados de una disminución y deformación de la lámina foliar, superbrotación de yemas axilares y achaparramiento de la planta (Figuras 2 y 3). A su vez, dependiendo de la interacción virus-hospedante (maní), y de las condiciones del ambiente (clima y suelo), la respuesta vegetal a la infección puede manifestarse con síntomas suaves, moderados o severos.

Debe tenerse en cuenta que en el lote, los síntomas producidos por virus pueden ser fácilmente confundidos con aquellos que resultan de la aplicación de agroquímicos (Marinelli & March, 2002), deficiencias nutricionales, la alimentación de insectos, daños mecánicos o variegados de origen genético.

Figura 1: Hojas de maní provenientes de plantas infectadas con virus manifestando síntomas de mosaico (A, B, C), con estrías (D), ampollamiento (E), anillos/lesiones cloróticas o necróticas (F), clorosis-necrosis (G, H) y diseños lineales (I).

Figura 2: planta de maní infectada con virus mostrando disminución y deformación de foliolos y superbrotación de yemas.


  Figura 3: Planta de maní con severo achaparramiento ocasionado por un patógeno viral.

Envío de muestras al laboratorio

Una vez identificada la planta enferma en el lote, se debe tomar una muestra de la misma la cual será utilizada para llevar a cabo diversos estudios de laboratorio a fin de identificar el agente etiológico de la sintomatología observada. La eficacia del procedimiento analítico está directamente relacionada con la “calidad de la muestra”. Para asegurar una muestra de buena calidad es recomendable seguir ciertos procedimientos que inician con la toma de muestra y terminan con la llegada del material vegetal al laboratorio (Figura 4). Los pasos y aspectos a tener en cuenta se describen a continuación:

1)   Toma de muestras: Una muestra consiste en tejido vegetal fresco proveniente de una planta de maní con síntomas típicos de infección viral (una muestra corresponde a una planta). Las muestras deben ser “representativas” de los síntomas que se están considerando. Se deben seleccionar los órganos o partes de la planta que muestren los síntomas característicos. Las muestras deben ser tomadas cuando las plantas se encuentran “secas”, sin humedad de lluvia o rocío para evitar el desarrollo de hongos y bacterias.

2)   Acondicionamiento de muestras: Cada muestra debe individualizarse y colocarse por separado, lo más “limpia” posible, en una bolsa de polietileno. Cada muestra/bolsa debe ser “identificada” a fin de evitar confusiones o errores. Asimismo, cada muestra debe estar acompañada de un formulario detallando la mayor cantidad de información que sea posible (ubicación georreferenciada del lote, fecha de recolección, variedad, estado fenológico del cultivo, manejo cultural y sanitario del lote, patrón espacial de síntomas, etc.). Esta información no debe introducirse en la bolsa de polietileno junto con la muestra, sino que debe abrocharse a la misma.

3)    Conservación y envío de muestras: Todas las muestras recolectadas deben ser mantenidas en lugar “fresco” hasta ser enviadas al laboratorio con la mayor celeridad posible. Si no es factible enviarla el mismo día en que fue tomada de la planta, se debe conservar refrigerada a 4°C.

Las muestras deben ser colocadas dentro de una caja de telgopor con gel refrigerante para mantener la cadena de frío, y remitidas al Instituto de Patología Vegetal (IPAVE) del INTA.

Figura 4: Esquemas de pasos a seguir desde la toma de muestras hasta el envío de las mismas al laboratorio de análisis.

 Análisis de muestras

En el IPAVE, los estudios de laboratorio son realizados por el equipo de profesionales que trabaja en virosis de maní. Los resultados de los análisis son informados a quien remite las muestras a través de los datos de contacto especificados en la encomienda.

Conclusiones

La información generada a partir de los análisis de laboratorio de las muestras provenientes de maníes infectados a campo con patógenos de etiología viral, permitirá obtener una visión estratégica sobre la distribución espacial de estas enfermedades en los distintos sitios de producción, contribuyendo a la generación de conocimiento que pueda ser aplicado en el manejo de las virosis del maní.

Bibliografía
March, G.J., Oddino, C.M. y Marinelli, A. D. 2010. Evasión. En: March, G.J., Oddino, C.M., Marinelli, A.D. (Eds.) Manejo de enfermedades de los cultivos según parámetros epidemiológicos. Biglia Impresores. pp. 49-69.
Marinelli, A., March, G.J. 2002. Enfermedades del maní en Argentina. Guía ilustrada para su identificación a campo. Biglia Impresores. pp:1-45.


Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Córdoba