09 de Mayo de 2016
Artículo de divulgación

Problemáticas actuales en el manejo de malezas y herbicidas

Actualmente el control de malezas en sistemas de cultivo se lleva a cabo principalmente por métodos de control químico. A pesar de las innegables ventajas que ofrece, también se han ocasionado consecuencias negativas, entre ellas la aparición de malezas resistentes a herbicidas y la residualidad de herbicidas en el suelo, dos temas muy importantes que el productor debe tener en cuenta.

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Manejo de poblaciones resiste

El desarrollo de resistencia a herbicidas involucra un proceso de selección, se asume que cualquier población de malezas puede contener biotipos resistentes en baja frecuencia. Si bien la frecuencia de individuos resistentes en una población es baja y no afectará mayormente el éxito de una aplicación, la misma puede verse modificada por el uso repetido de un mismo herbicida.  Así, a través de varios ciclos de selección impuesta por la aplicación de un mismo herbicida, o de herbicidas con el mismo modo de acción, el número de individuos resistentes se incrementará.

Actualmente se han registrado 14 especies resistentes a herbicidas en Argentina, varias de las cuales se encuentran en el Sudeste de la provincia de Buenos Aires. Los casos de resistencia de mayor importancia registrados son yuyo colorado, sorgo de Alepo, raigrás anual, raigrás perenne, nabo y avena negra, entre otros.

El manejo de poblaciones resistentes a herbicidas, así como la prevención de aparición de nuevos focos, incluye una serie de tácticas, además del control químico. La rotación de activos, e incluso de familias químicas de herbicidas no son suficientes en el manejo de la resistencia. Es necesario planificar una rotación de modos de acción, lo cual es facilitado por la rotación de cultivos.

Las prácticas de control cultural, que limitan los nichos libres a ser ocupados por las malezas como la competencia del cultivo, la densidad de siembra, arreglo espacial, entre otras, son herramientas que pueden aportar un plus al manejo de malezas.

Es primordial además, conocer la biología de las malezas, y realizar monitoreos a campo antes de las aplicaciones, realizando la correcta selección del producto y dosis según el espectro de malezas presentes, y en el momento óptimo acorde al estado de las mismas. 

Sin embargo en cualquiera de las prácticas mencionadas es de especial significancia la diversificación en el tiempo, ya que como referimos anteriormente las malezas son seres vivos con alta capacidad de adaptación, y si repetimos los métodos de control, sin lugar a dudas podemos llegar a seleccionar a los individuos mas adaptados a dichas prácticas.

En la Unidad Integrada Balcarce, se han realizado ensayos tanto de campo como en laboratorio para conocer los perfiles de resistencia, así como los mecanismos de resistencia en distintas poblaciones de malezas. Además analizamos flujos de emergencia, y otros aspectos de la biología de malezas para aportar al manejo de las mismas.

 


Residualidad de herbicidas en el suelo

La residualidad, o persistencia de un herbicida, se define como el período de tiempo durante el cual permanece en forma activa en el suelo. Si bien ésta es una propiedad deseada desde el punto de vista del control de malezas, puede ser riesgosa cuando se deben sembrar cultivos luego de la aplicación de estos herbicidas.

La fitotoxicidad hacia los cultivos siguientes en la rotación depende del principio activo, las condiciones ambientales y de la especie cultivada de que se trate.

Entre las familias de herbicidas que presentan miembros potencialmente persistentes se encuentran las Sulfonilureas,  Imidazolinonas y Sulfonamidas. Estos herbicidas actúan inhibiendo la enzima Acetolactato Sintetasa, siendo actualmente muy utilizados para el control de malezas en barbechos y en ciertos cultivos.

Por otro lado, en nuestra zona, la aplicación de herbicidas residuales en los sistemas de siembra directa es una práctica habitual. 

Para determinar la concentración de residuos de estos y otros herbicidas en el suelo existen diversas metodologías (determinaciones químicas, bioensayos, ensayos a campo), cada una de las cuales presenta ventajas y desventajas según el  criterio para el cual son utilizadas. Dentro de ellas los bioensayos con plantas, son una herramienta sencilla y de bajo costo que permite predecir problemas potenciales de fitotoxicidad en los cultivos.

Los bioensayos para estudiar la persistencia fitotóxica de los herbicidas sobre cultivos en rotación se realizan en cámara de crecimiento bajo condiciones controladas de luz y temperatura. A tal fin se realizan muestreos de suelo (0-10 cm de profundidad) en intervalos regulares de tiempo desde la aplicación de los herbicidas hasta la fecha probable de siembra de los cultivos que siguen en la rotación. Las muestras se llevaran a freezer, y una vez finalizados los muestreos, se descongelan, tamizan y se colocan en macetas en las cuales se realiza la siembra de los cultivos a evaluar. Cuando las plantas alcanzan un determinado estado de desarrollo, se miden diferentes variables (altura, peso seco, peso fresco de la parte aérea y/o radicular). La fitotoxicidad se determina comparando estas variables con aquellas obtenidas en cultivos que crecen en suelo que no recibieron la aplicación de herbicidas.




Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Buenos Aires
    • Balcarce