10 de Mayo de 2018
Artículo de divulgación

Situación actual de la erosión hídrica de los suelos en el país

El INTA pudo valorar económicamente el proceso de erosión hídrica, que genera una pérdida de 30 millones de dólares al año. Para su estimación se aplicó la metodología USLE y se obtuvieron los mapas de Erosión Hídrica Actual y Potencial de Argentina, estableciendo el factor de erosividad de las lluvias (R), factor de erodabilidad del suelo (K), la y longitud de superficie (LS) y el factor de cobertura (C).

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En nuestro país, se observa una reactivación y aumento de los procesos de erosión hídrica con mayor presencia de cárcavas activas, causadas principalmente por los cambios en el uso del suelo, simplificación o falta de rotaciones (monocultivo) y el sobrepastoreo en regiones secas. Además, esto se ve incrementado por lluvias intensas que potencian la acción erosiva del agua. Si se considera al suelo como factor principal para el desarrollo sustentable, la implementación de tecnologías conservacionistas es una herramienta esencial para disminuir los efectos de los distintos procesos de erosión. No obstante, en la actualidad encontramos que estas tecnologías como el cultivo en terrazas o en curvas de nivel, o la implementación de cultivos de cobertura, son de escasa adopción por parte de los productores.

De acuerdo con este reciente estudio, realizado por investigadores del Instituto de Suelos de INTA en Castelar, en articulación con el Observatorio Nacional de Degradación de Tierras y Desertificación (ONDTyD) la tasa media de erosión actual es de aproximadamente 6 t/ha/año para todo el territorio nacional. Esto representa alrededor de 1500 millones de metros cúbicos de suelo o una capa de 0,5 milímetros de espesor que se pierden anualmente. 

Existen fuertes diferencias entre regiones del país: cerca del 60% del territorio presenta bajas tasas de erosión (menor a 2 t/ha/año); fundamentalmente en las regiones con alta cobertura vegetal de pastizales naturales, bosques y selvas. Mientras que alrededor de un 12% del territorio presenta tasas de erosión mayores a 10 t/ha/año, las cuales se concentran en zonas áridas/semiáridas con fuertes pendientes y baja cobertura vegetal de la Patagonia, Cuyo y el NOA. En las regiones húmedas/subhúmedas se encuentran áreas con altas tasas de erosión en las zonas con mayores pendientes: sierras de Tandilia y Ventania y la Pampa Ondulada en la provincia de Buenos Aires, las sierras de Córdoba, el sur de Entre Ríos y áreas desmontadas de Misiones. 

Especial atención se merece la erosión potencial, que es la máxima tasa de erosión que ocurriría si los suelos se mantuvieran desprotegidos sin cobertura vegetal, aumenta considerablemente hasta aproximadamente 170 t/ha/año en el promedio nacional. De acuerdo a la clasificación de FAO (1980), casi un 40% de la superficie del país presenta una tasa de erosión hídrica potencial leve (menor a 10 t/ha/año). Estas áreas se encuentran en zonas planas y con precipitaciones medias a bajas: Chaco semiárido y zonas planas de la ecorregión del Monte y de la estepa Patagónica. Mientras que alrededor de un 10% del territorio presenta tasas de erosión potencial muy altas (mayores a 200 t/ha/año).

Las áreas con mayor erosión potencial se ubican en zonas con fuertes pendientes y altas precipitaciones: provincia de Misiones, zonas próximas al sector sur de la cordillera de los Andes, la región de la selva de Yungas y los sistemas serranos de Córdoba, San Luis y Buenos Aires. “Esta información es valiosa para | CONTINÚA EN PÁGINA SIGUIENTE >>

<< | focalizar en las zonas que necesitan implementar prácticas conservacionistas, y visualizar la problemática particular de cada escenario ya que existen diferentes medidas de protección o contención de la erosión. 

Según Fabiana Navarro (INTA Castelar), “en este estudio se proponen valores de tasas de erosión tolerables (que no comprometa la salud de los agroecosistemas) que varían entre 0,5 t/ha/año para suelos muy someros de regiones áridas, hasta 10 t/ha/año para suelos profundos de regiones húmedas. De acuerdo con estos límites de tolerancia, según nuestros resultados, aproximadamente un 26% del territorio nacional posee tasas de erosión que superan los valores admisibles”.

La consecuencia inmediata de la erosión del suelo es una disminución de la productividad agrícola, debido a la pérdida de materia orgánica y nutrientes, a su deterioro físico, a la pérdida de profundidad y, en casos extremos, a la pérdida total del suelo. Bajo este escenario podría perderse gran parte de los suelos más productivos del país. Juan Gaitán (INTA Castelar) explica que “para analizar el impacto de esta pérdida de suelo, debe considerarse que la formación del suelo es un proceso complejo, en el que intervienen numerosos factores y agentes. Se calcula que, para que se forme una capa de suelo de 1 cm de espesor, deben pasar entre 40 y 1.000 años, según las condiciones ambientales y el tipo de suelo. Otra forma de ver el impacto de la pérdida de suelo es relacionarla con la disminución de rendimientos de soja, maíz y trigo. A nivel nacional, según los cálculos de nuestro trabajo, la disminución de los rendimientos de estos cultivos implica una pérdida económica de aproximadamente 30 millones U$S/año”.

En la Figura 1, se muestran los mapas de Erosión Hídrica Actual y Potencial, de la República Argentina. “Teniendo en cuenta ambos mapas, erosión actual y potencial, es clara la influencia de la vegetación en lo que a protección del suelo se refiere. Así, regiones donde la erosión actual es mínima y la cobertura del suelo máxima, la pérdida de ésta lleva a tales regiones a un máximo riesgo de erosión. Esto hace clara la necesidad de implementar no solo medidas de conservación del suelo sino políticas tendientes a evitar las pérdidas de estas cubiertas vegetales” indicó Patricia Carfagno. Asimismo, consideramos que los mapas generados son herramientas de utilidad para los organismos nacionales y provinciales encargados de gestionar el uso del territorio. Estos mapas podrían contribuir a generar políticas públicas basadas en la implementación de buenas prácticas agrícolas tendientes al ordenamiento y al manejo sustentable de los suelos. Además, son información de base a partir de la cual se pueden hacer proyecciones de la erosión hídrica de los suelos en diferentes escenarios de (1) cambio climático y (2) procesos de cambio en el uso de las tierras.

 

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina