25 de Enero de 2018
Artículo de divulgación

Tejedoras, una tradición que se pierde

La región chaqueña en su conjunto, experimento cambios profundos debido al avance de la frontera agropecuaria, lo que trajo aparejado modificaciones en los estilos de vida y costumbres ancestrales. La falta de oportunidades laborales y el desplazamiento por la intensificación de las producciones provoco la migración de gran parte de los habitantes de esta gran región hacia centros urbanos. A su vez el acceso a la tecnología y a productos industrializados, dejo de lado la manufactura artesanal de distintos enseres de uso doméstico.

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      En esta gran región del norte argentino, la mujer campesina, “la puestera” tiene un papel fundamental en los puestos ganaderos. Dentro de las múltiples tareas que desarrolla, se encuentra el tejido a partir de lana de oveja. Esta tarea involucra, desde el esquilado de las ovejas, el lavado de la lana, su tizado, hilado, teñido y finalmente el tejido de prendas. Estas por lo general son mantas, jergones, alforjas, aperos, en los cuales la imaginación y el arte de estas mujeres se plasma en trabajos de una gran belleza y colorido. Estos productos son para uso personal, o eventualmente se comercializan con los vecinos o personal de establecimientos agropecuarios de la zona. Los husos y telares empleados para lograr estos tejidos son realizados de manera artesanal con maderas de árboles nativos. Este arte se transmitía a través de generaciones de puesteras y campesinas, pero la migración de los jóvenes, o la falta de interés provoco que se vaya perdiendo esta habilidad.

      

      En la zona de Salta Forestal, al centro de departamento Anta, rodeados por el avance de la frontera agropecuaria, existen numerosos puestos ganaderos, en los cuales la cría de animales y el uso a partir de los productos obtenidos de estos, se realiza tal cual se hacía hace tiempo. De ciento ocho puestos que existen en la zona, solo en tres se conserva la tradición del tejido de prendas a partir de lana, abarcando todo su proceso. Y en los tres casos las tejedoras, son mujeres que superan los sesenta años. Ya sea por migración de las hijas o falta de interés en aprender, lamentablemente se está perdiendo esta tradición.

       

      El poner en evidencia a estas mujeres y sus artesanías, dando un valor agregado a sus creaciones, permitiría la revalorización de esta bella tradición, y así evitar que se perdiera, y quedara en el recuerdo. Es fundamental el rol de organizaciones u organismos que acompañen mediante capacitación tanto en la parte de elaboración, como en la posterior comercialización de los productos.

      

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Salta
    • Tartagal