20 de Octubre de 2017
Informe

Trabajo de extensión con unidades productivas familiares del área periurbana de Laboulaye. Un vínculo entre el productor y las instituciones para su desarrollo productivo y su integración social

La Agencia de extensión rural del INTA, el SENASA, la Municipalidad de Laboulaye, la Unidad Ejecutora Local (UEL)y Subsecretaría de Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación diseñaron líneas de acción conjunta con el objetivo de facilitar la transformación en la actividad productiva de las unidades productivas familiares del periurbano de Laboulaye e incrementar el agregado de valor a las producciones primarias, mediante la articulación interinstitucional, el fortalecimiento de espacios y procesos asociativos, y la asistencia técnica.

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A partir de la década del ‘60 se empezó a consolidar en muchos países de América Latina, y en Argentina en especial, un proceso de modernización cultural estrechamente ligado al desarrollo de las ciencias y la tecnología, a los transportes y a las comunicaciones, el cual contribuyó a la construcción y difusión de nuevos valores. Este generalizado proceso impulsó a la ciudad como meta y faro de la modernidad y el desarrollo, dejando a las áreas rurales como espacios dedicados sólo a la producción de materias primas. En este sentido, lo rural en Argentina se transformó en un mero espacio productivo, sin muchas más valoraciones. Durante los años 90, en el marco de un escenario de apertura, desregulación económica, y desmantelamiento y retracción del Estado, se duplicaron la producción y las exportaciones agrícolas, asistido por un significativo proceso de incorporación de tecnología de avanzada acorde a los requerimientos globales. Pero ese crecimiento se vio acompañado por un proceso de concentración económica, determinando la desaparición de alrededor de 100 mil establecimientos agropecuarios, el 21% del total existente en el país, y compuestos casi en su totalidad por pequeños y medianos productores (Lattuada, 2011).

El éxodo rural tiene efectos muy importantes, y se encadenan con otros generando graves problemas en la vida cotidiana de las personas, tanto a nivel rural como urbano. Los nuevos problemas sociales son dispares, aunque la mayoría de ellos estén vinculados con la pérdida de capital social, pérdida de infraestructura y equipamientos, y el correlativo deterioro de la calidad de vida rural. El éxodo y despoblamiento rural, y su contracara, el hacinamiento urbano, han llevado a la pérdida de la cultura tradicional, olvido, y marginación social y cultural de gran parte de los espacios rurales. Por otra parte, la dicotomía cultural que se plasmó entre la sociedad urbana y rural, fue muy acentuada. De hecho la población rural en nuestra vasta geografía, solo alcanza al 10 %, generando fuertes desequilibrios. Al considerar la distribución por regiones geográficas de las situaciones problema se observa que el NOA concentra la mayor cantidad de casos (28,2%) y le siguen en importancia, Patagonia (21,1%), NEA (19,8%), Centro (19,1%) y Cuyo (11,7%). Si se atiende al tiempo de vigencia de los problemas identificados, se observa que el 33,5% tienen 20 años o más de antigüedad, el 43,1% entre 1 y 9 años y el 20,9% entre 10 y 19 años (Gigena et al. 2013). En las últimas décadas la estructura agropecuaria del sur de la provincia de Córdoba ha sufrido modificaciones en los aspectos sociales, productivos y económicos acordes a ese escenario. El crecimiento exponencial de la agricultura generó un desplazamiento de la actividad ganadera y de la mano de obra que ésta demandaba.

La migración de los trabajadores rurales hacia la ciudad, contribuyó, entre otros puntos, al incremento local de unidades productivas familiares (UPF) ubicadas en la zona perimetral de las comunidades. Se trata de espacios donde la vivienda está integrada al espacio físico en el cual se desarrollan las actividades productivas (Panduro Murrieta, 2007). Estas UPF son vistas como un conjunto heterogéneo de productores y sus familias que intervienen en forma directa en la producción, aportando el trabajo físico y la gestión productiva. En general, no contratan trabajadores asalariados permanentes ajenos a la familia y sólo un grupo reducido contratan una o dos personas. Además, cuentan con limitaciones de tierra, capital y tecnología (Tsakoumagkos, 2007; Obschatko, 2007; Obschatko et al, 2009). Esta caracterización de las UPF se complementa con la propuesta por el Foro Nacional de la Agricultura Familiar (FONAF), quién conceptualiza a la agricultura familiar como “... una forma de vida” y una cuestión cultural, que tiene como principal objetivo la “reproducción social de la familia en condiciones dignas”, donde la gestión de la unidad productiva y las inversiones en ella realizadas es hecha por individuos que mantienen entre sí lazos de familia, la mayor parte del trabajo es aportada por los miembros de la familia, la propiedad de los medios de producción (aunque no siempre de la tierra) pertenece a la familia, y es en su interior que se realiza la transmisión de valores, prácticas y experiencias” (Nogueira, 2013; FONAF, 2006).

En la actualidad, las UPF se encuentran establecidas en sectores urbanos y periurbanos , incidiendo en el ámbito social y productivo de los municipios. La ciudad de Laboulaye, cabecera del departamento Presidente Roque Sáenz Peña, ubicada al sur de la provincia de Córdoba, tiene una población de 20.462 habitantes según el Censo Nacional de Población y Vivienda (INDEC, 2010). Cuenta con un sector de economía no formal, integrada por pequeños productores, en su mayoría desocupados, provenientes de establecimientos rurales que anteriormente se dedicaban a la ganadería. Estos establecimientos realizan producciones porcinas, bovinas y avícolas para el autoconsumo a pequeña escala, y los excedentes se comercializan localmente, fuera del marco legal e incumpliendo con las exigencias bromatológicas. Por otro lado, luego de que se modificara el radio municipal (Ordenanza Nº 3893, año 2010) se ampliaron los límites de la zona urbana, lo que desencadenó que diversas UPF quedaran dentro del ejido urbano, haciendo más visible el impacto ambiental y amplificando el social con el aumento de los conflictos entre los vecinos de esta localidad.

Tales problemáticas emergentes de procesos de desarrollo de la comunidad en los cuales intervienen variables productivas, culturales, sociales y ambientales, requieren el abordaje articulado de distintos organismos y agentes locales, como así también la participación de los productores y vecinos, en la construcción de soluciones sustentables para los diferentes componentes del conflicto. En este marco la Agencia de Extensión Rural del INTA, el SENASA, la Municipalidad de Laboulaye, la Unidad Ejecutora Local (UEL) y Subsecretaría de Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación diseñaron líneas de acción conjunta con el objetivo de facilitar la transformación en la actividad productiva de las UPF e incrementar el agregado de valor a las producciones primarias, mediante la articulación interinstitucional, el fortalecimiento de espacios y procesos asociativos, y la asistencia técnica.

Referencias

Áreas geográficas alcanzadas
    • Argentina
    • Córdoba
    • Laboulaye