26 de Febrero de 2015
Artículo de divulgación

Una buena oportunidad para pensar en la siembra y resiembra de la vicia villosa en el Sudoeste semiárido

La vicia villosa es una de las pocas leguminosas anuales que demostró una elevada adaptabilidad agronómica para las condiciones semiáridas del Sudoeste pampeano.

Compartir
+A -A

En el Sudoeste pampeano, la introducción y cultivo de leguminosas forrajeras, que cuentan con la capacidad de fijar nitrógeno atmosférico constituye  un componente de manejo de gran importancia para la mejora de los sistemas ganaderos-agrícolas de la región. Entre ellas, vicia villosa (Vicia villosa) es una de las pocas leguminosas anuales que demostró una elevada adaptabilidad agronómica para las condiciones semiáridas del Sudoeste. Esta especie posee un relevante potencial de resiembra espontánea y notoria capacidad para conformar poblaciones que persisten varios años en forma natural.

En la región, generalmente la vicia se cultiva para la producción de forraje invernal, en mezcla con  cereales de invierno como avena, centeno, cebada, etc. En menor medida, el cultivo de vicia se destina a la cosecha de semillas, que generalmente depende del rebrote primaveral luego del pastoreo de invierno, en cultivos de doble propósito.

Durante la primavera del 2014, las condiciones ambientales de la región fueron altamente favorables para el desarrollo de extensas poblaciones naturales y de los cultivos implantados con esta forrajera. Por esa razón, la cosecha de semilla de vicia villosa, generalmente en mezclas con cereales, fue muy frecuente. Ello aumentó la disponibilidad de semilla de vicia villosa en la región, mejorando así las condiciones para optar por la siembra otoñal de esta promisoria leguminosa anual.

La multiplicidad de destinos es uno de los atributos destacables de la especie. En este sentido, debe considerarse que la resiembra natural y el potencial de naturalización abaratan los costos de producción de forraje, con un recurso de alta calidad y que cuenta con mecanismos para mejorar la fertilidad de los suelos.

Para que la resiembra espontánea luego de la siembra de vicia villosa tenga valor agronómico, resulta fundamental que en el ciclo anterior el suelo haya sido beneficiado con una elevada dispersión de semillas. Por este motivo, la  resiembra es mayor en potreros donde la hacienda se retiró temprano o en cultivos destinados a cosecha de semillas. Por el contrario, la resiembra espontánea es baja luego  de un verdeo utilizado bajo pastoreo intensivo. Aunque esta leguminosa es capaz de semillar en cualquiera de los estratos de la vegetación, aún en la parte inferior cerca del suelo, puede presentar reacciones muy distintas ante cambios en la intensidad de pastoreo.

La vicia villosa produce semillas con dormancia, que no germinan temprano en el verano. Este mecanismo sincroniza el establecimiento de plántulas a fines de verano o principios de otoño, cuando las condiciones de humedad y temperatura son favorables para la especie. En forma contrapuesta, Vicia sativa, otra de las vicias difundidas en la región, no posee este mecanismo, por lo cual su resiembra natural es menor.

Durante el primer año de implantación de vicia villosa, la ventana de siembra puede variar desde fines de febrero hasta principios de mayo, en función de la disponibilidad de agua del suelo. En siembras tempranas con densidades de 30 plantas por m2 se logran buenos cultivos. La dosis de siembra dependerá de la calidad de semillas oscilando frecuentemente entre 15 a 30 kg ha-1.

La densidad del cereal  acompañante dependerá de la fecha de siembra y momento previsto de pastoreo. Para siembras tempranas y pastoreo en otoño-invierno 120-150 plantas m-2 de avena o centeno son aconsejables. En caso de utilización en primavera, un stand de 75-100 plantas m-2 resulta suficiente para una buena producción de forraje.

Cuando el cultivo se destina únicamente para la producción de semilla, un stand de 20-40 plantas m-2 del cultivo acompañante, que puede ser avena o centeno, es suficiente para cumplir la función de soporte y ejercer baja competencia sobre la vicia optimizando la factibilidad de cosecha de la leguminosa.

A continuación se detallan algunas estrategias de manejo de bajo costo, que pueden ser utilizadas para aumentar la resiembra de vicia villosa:

  • Corroborar, mediante el análisis en un laboratorio habilitado, que la semilla corresponda a la especie vicia villosa y que responda a los requisitos de calidad como simiente (pureza, germinación y peso unitario).
  • Si las condiciones ambientales y la disponibilidad de forraje lo permiten, retirar la hacienda a principios de la primavera, para favorecer la reproducción de semillas. En cultivos cosechados, la dispersión natural por dehiscencia resultará suficiente para conformar un buen stand de plantas en el ciclo posterior. Cuando la oferta de forraje es muy estrecha, se puede optar por realizar este manejo en parte del lote, en forma alterna con otros sectores durante los ciclos posteriores.
    • Si la cobertura del suelo con residuos vegetales muertos es escasa, se recomienda realizar labranza superficial para  incorporar las semillas y evitar la predación por palomas. Para ello, con el fin de reducir los riesgos de erosión eólica, se recomienda utilizar una rastra de discos con los cuerpos abiertos. También puede promoverse el pisoteo con bovinos u ovinos, para incorporar las semillas al suelo. En ensayos realizados en el INTA H. Ascasubi se midió que la paloma doméstica puede consumir  entre 200 a 900 semillas de vicia villosa por día.
      • Resulta de alto valor mantener el lote libre de malezas durante el verano mediante la aplicación de herbicidas, hasta la emergencia de la vicia villosa, a fines de verano o principios de otoño.

        Otros aspectos a considerar

        • Los polinizadores naturales o abejas melíferas favorecen la producción de semilla de vicia villosa.
        • Cuando se almacena correctamente, la semilla de vicia villosa mantiene el poder germinativo  durante un largo periodo de tiempo (> 5 años). Esa semilla puede destinarse a la siembra, o inter-siembra de otros lotes dentro del establecimiento.
        • Las semillas incorporadas al suelo pueden persistir vivas por más de 2 años, pero la capacidad de implantación uniforme en un lote se reduce en forma marcada luego de ello.
        • En caso que luego de la vicia se implante otro cultivo para cosecha como trigo o cebada, el control de los voluntarios de vicia (guachos) se puede realizar fácilmente mediante herbicidas selectivos post-emergentes como 2,4 D, metsulfurón, picloram, dicamba, etc. Debido a que la emergencia de vicia villosa desde el banco del suelo se reduce notoriamente luego de mediados del otoño, los nacimientos dentro del cultivo para cosecha suelen ser escasos, resultando fácilmente controlables.

          El INTA Hilario Ascasubi ha editado un manual  que reseña aspectos de interés para el manejo de la vicia en la Región Pampeana.  Vicias: Bases agronómicas para el manejo en la Región Pampeana.

          Referencias

          Áreas geográficas alcanzadas
            • Argentina
            • Buenos Aires