09 de Septiembre de 2016
Noticia

Cadena de valor artesanal textil: la unión hace a la fuerza

En el Noroeste de Chubut, artesanas y productores son eslabones de una misma cadena que revaloriza el trabajo artesanal y el conocimiento ancestral.

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La actividad artesanal en el Noroeste de Chubut tiene una estrecha relación con la cultura y las tradiciones de los pueblos originarios Mapuche – Tehuelche; sus tejidos incluyen representaciones con un gran acervo cultural. En un principio las tejedoras hacían las prendas para vestir a su familia y otros artículos que trocaban por distintos bienes. Hoy con el auge del turismo y la revalorización de las comunidades originarias, la artesanía empieza a ocupar un lugar importante en la economía familiar.

Con el fin de que estos saberes no se pierdan y poner en valor este trabajo, nació hace unos años el proyecto “Linca”, a través del cual se desarrollaron acciones interinstitucionales junto al ex PSA (Programa Social Agropecuario). Más tarde se presentó una nueva propuesta a través del INTA, que permitió continuar las acciones iniciadas y fortalecer el sector artesanal textil. La Ing. Mabel Monzón de la Estación Experimental Agroforestal INTA Esquel, a cargo del proyecto, comentó…”la iniciativa surge como una demanda de las artesanas quienes, viviendo en una provincia lanera, no encontraban lana de calidad para sus artesanías. Sucede que la lana industrial tiene características diferentes a las lanas que usan para hilar.”

Atendiendo esta demanda, se comenzaron a identificar productores de oveja linca, puesto que de esta variedad, se obtiene una lana suave, fuerte, de mecha larga y variedad de colores. En esta búsqueda los técnicos descubrieron que los productores muchas veces quemaban o tiraban la lana, porque no la podían vender a la industria y no veían a las artesanas como potenciales compradoras.

Con la idea de vincular productores y artesanas nacen las ferias de vellones. En este sentido, Monzón indicó… ”en las primeras ferias, la lana se vendía como salía del campo, la esquila se hacía post parto y la lana no era de la mejor calidad”…

Con el fin de poder ofrecer un vellón más acondicionado que las artesanas pudieran aprovechar mejor en el proceso de hilado, se trabajó en mejorar la calidad de la lana a través del manejo integral de la majada: separar los animales, seleccionarlos, cuidar la nutrición, la sanidad, la genética. También se realizaron capacitaciones en esquila y acondicionamiento del vellón.

De a poco los productores comenzaron a ver los frutos de sus acciones; obtuvieron lana más limpia, sin abrojos y más fuerte. Las artesanas comenzaron a trabajar junto a los productores en la elección de los animales que proveen mejor lana. Al mismo tiempo diseñaron un sistema de clasificación de la lana vellón al momento de la esquila, a partir del cual pudieron mejorar la presentación y la calidad. De esta manera fueron logrando un mejor posicionamiento del producto en la zona.

Luego de diez años del trabajo de técnicos, productores y artesanas, se logró establecer un vínculo entre la producción hogareña y la comercialización; hoy la feria de vellones se consolidó como un espacio de venta reconocido por la calidad de la lana.

Los avances generados hasta el día de la fecha alientan la continuidad de este proyecto que revaloriza el trabajo artesanal y resguarda del conocimiento ancestral, vinculando diferentes actores del territorio que juntos, marcan la diferencia.

Para más información:

Ing. Mabel Monzón, Agencia de Extensión Rural INTA Esquel

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
Personas mencionadas: Nelida Mabel MONZON