11 de Febrero de 2021
Noticia

Cómo cuidar el Suelo de la Huerta

Este factor es esencial porque de él depende el desarrollo de los alimentos que producimos

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Autores

Daiana Susana HUESPE

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Edición Área Comunicación EEA Anguil

Todos sabemos que el suelo es la capa superficial de la corteza terrestre y muchas veces sólo lo percibimos como el lugar donde pisamos, donde construimos nuestras casas, donde viven los animales y como un recurso que tan solo da sostén y suministra nutrientes necesarios a las plantas para que puedan crecer y desarrollarse. Pero el suelo es más que eso, ya que funciona como un organismo vivo.

 

El suelo está compuesto por una parte mineral compuesta por diversas partículas de distintos tamaños como son la arcilla, el limo y la arena. Contiene materia orgánica que son los restos orgánicos, y cuenta con espacios porosos conformados por agua y aire.

 

Si hacemos un corte vertical del suelo podremos observar varias capas que se denominan horizontes, las cuales varían en espesor, color, textura, estructura y que dependen de las condiciones en que se ha formado ese suelo.

 

En la superficie podemos reconocer el mantillo, que es la capa de residuos vegetales y minerales en descomposición considerada capa protectora de los suelos, ya que aquellos suelos que la conservan sobre la superficie retienen muy bien la humedad y no están expuestos a erosión por causa del viento y/o las gotas de lluvia.

 

Conocer la presencia de estas capas y poder identificar el primer horizonte (inmediato al mantillo), resulta fundamental para poder trabajar el suelo, producir alimentos pero a la vez cuidarlo a lo largo del tiempo.

 

 

¿Por qué es importante el primer horizonte?

 

En él se acumula la materia orgánica y se desarrolla la mayor parte de las raíces, es la capa más rica en nutrientes y de mayor actividad biológica.

 

Recordemos que el suelo se debe comprender como un ser vivo, en el habitan microorganismos e insectos, los cuales se encargan de descomponer la materia orgánica y liberar sustancias nutritivas que estarán disponibles para las plantas.

 

Para iniciar la huerta en cada campaña del año es necesario preparar el suelo para la siembra y es allí en donde podemos comenzar a cuidar el recurso mediante el uso de la horquilla, laya o tridente, la cual es una de las herramientas más usadas en las huertas orgánicas. Permite remover la tierra, aflojar malezas y airear el suelo “sin dar vuelta” el pan de tierra. Se compone de un elemento con 3-4 dientes equidistantes y con punta afinada, unidos a un mango.

 

 

¿Cómo se usa?

 

Es conveniente que el suelo se encuentre con humedad antes de empezar el layado. Si nuestro suelo se encuentra seco y duro se recomienda humedecerlo previamente para facilitar el trabajo, evitando que se produzca encharcamiento por exceso de agua. Se puede regar el día previo al laboreo, por ejemplo. La herramienta tiene una profundidad de trabajo de 20 cm aproximadamente, esto es suficiente para la mayoría de las especies hortícolas.

 

Al comenzar a utilizar la laya es importante lograr una buena postura corporal, se debe apoyar la laya con una pequeña inclinación hacia nosotros manteniendo las manos sobre el mango, y los codos pegados al cuerpo luego al apoyar el pié sobre el sector de dientes ejercemos una leve presión hacia abajo y movemos la laya hacia adelante y hacia atrás. Al dar un pequeño paso hacia atrás, desenterramos la laya y volvemos a repetir la operación, dejando una distancia de entre 5 y 10 cm entre layados. Se deben realizar varias pasadas de la laya en distintas orientaciones (cruzadas).

 

En el siguiente link podrá acceder a un manual elaborado por el INTA para la realización de herramientas que se emplean en la huerta familiar: https://inta.gob.ar/documentos/fabricacion-casera-de-herramientas-e-implementos-para-la-huerta

 

 

 

Para más información:

huespe.daiana@inta.gob.ar

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • La Pampa
    • General Acha
Personas mencionadas: