04 de Octubre de 2017
Noticia

Cooperativa Mayo: Una historia asociativa ligada al desarrollo local

Con la asistencia técnica del PROICSA y el INTA, en los últimos años, logró regularizar su situación administrativa y contable y mejorar notablemente su producción

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La Cooperativa Mayo se fundó el 15 de septiembre de 1968 y, desde entonces, cuenta con el acompañamiento y asesoramiento técnico del INTA. Algunos de sus socios (Mario Guillermo Ruiz, José de Jesús Herrera, Ramón Rivadeneira, Juan Jesús y Segundo Roque Suarez, Jesús Antonio y José Osvaldo Godoy, Hugo Alfredo Oscar), mediante un relato testimonial, reconstruyen la historia de esta organización, vinculada a la de la comunidad.

“La cooperativa nace por iniciativa del cura de la iglesia de Los Ralos. En la primera reunión que mantuvimos todos los vecinos de la comunidad surgió la idea de formar una cooperativa, una en la zona de Los Ralos y otra en Mayo”, explica Segundo Roque Suarez, ex socio de la cooperativa, hijo de uno de los fundadores y actualmente jubilado.

Los integrantes señalan que la crisis desatada por el cierre del ingenio de los Ralos en el año 66, donde quedaron en la calle más de 100 trabajadores, los impulsó a organizar una cooperativa de trabajo. “Si bien muchas familias decidieron migrar hacia la ciudad en busca de nuevas oportunidades, otros decidimos quedarnos. Sabíamos que no iba a ser fácil, que había mucho por reconstruir, mucha incertidumbre, pero acá estaban nuestras familias, nuestras historias”.

Las tierras de la Cooperativa Mayo, un total de 1.200 ha (1.163 son productivas y las 37 restantes están ocupadas por viviendas) son comunes a todos los socios y se heredan de generación en generación a partir de un linaje masculino (sólo a los hijos varones). Son tierras que pertenecían al ingenio y, cuando éste cerró, fueron cedidas por el gobierno a los trabajadores que ya se estaban organizando.

Al principio, la cooperativa sólo contaba con 500 ha de caña, el resto era monte. A lo largo de su historia, mediante el trabajo de extensión del INTA, comenzó a ampliar la producción del cultivo y a sistematizarla con la implementación de mayor tecnología.

“Los ingenieros del INTA nos fueron colaborando en el cultivo con métodos más novedosos, pero la mano de obra la realizábamos nosotros mismos: padres e hijos. Todos teníamos tareas que hacer. No había horario de trabajo, se trabajaba todo lo que hacía falta”.

Con el paso de los años, los procesos organizativos se fueron ajustando. Así, cobró mayor entidad el Consejo y la Comisión Administrativa. “Como todo inicio, fue difícil. Había diferentes problemas, algunos con los asesores, otros con los directivos, además de que la situación económica era tensa. Por otro lado, siempre fue difícil convocar a la participación de todos los socios en lo que refiere a la toma de decisiones”.

Entre los años 1984 y 1986, a raíz de ciertas deudas adquiridas con el Ingenio La Florida, la Cooperativa tuvo que cederle parte de sus tierras, lo cual significó un punto de retroceso en su crecimiento y desarrollo interno. Aun así, siguió funcionando y adquiriendo maquinarias para ir transformando el sistema de cosecha. También, se comenzó a trabajar en diversificación con la producción de algodón, soja, vacunos, porotos, entre otros.

En los últimos años, en el marco del Programa para Incrementar la Competitividad del Sector Azucarero (PROICSA) y con el apoyo del INTA, la Cooperativa comenzó a trabajar en la regularización de los aspectos administrativos y contables y logró mejorar notablemente los rendimientos culturales y fabriles debido a la asistencia técnica y la implantación de semilleros saneados.

Entre las mejoras, se hicieron análisis de suelo en distintos lotes, posibilitando la realización de un mapeo de suelo según la necesidad de fósforo registrada en cada parcela. Por otra parte, se renovaron las variedades de caña, utilizando aquellas aptas para las condiciones agrometereológicas de la zona.

También, se formó a los productores mediante capacitaciones teórico-prácticas sobre las tres tecnologías críticas identificadas: manejo químico de malezas, plantación y eficiencia y planificación de la cosecha. En este sentido, se hizo hincapié en el uso seguro de los productos fitosanitarios y la regulación de la maquina pulverizadora.

Otra de las dimensiones en las que se capacitó a los integrantes de la cooperativa fue en asesoramiento contable sobre el semillero como unidad de negocio, a partir del análisis de los costos de la caña de azúcar, a cargo de especialistas del Instituto de Desarrollo Productivo de Tucumán (IDEP).

Las jornadas de formación fueron grupales, lo cual promueve el trabajo asociativo y la posibilidad de distribuir roles y funciones dentro de la cooperativa. A su vez, permite que los conocimientos se multipliquen democráticamente entre la mayor cantidad de socios y evita que la capacidad técnica quede sólo en unos pocos”, señaló el Ing. Agr. Alejandro Ottaviano, extensionista del programa.

En base a la experiencia de años de trabajo junto a estos productores, Ottaviano reconoce un cambio evidente en su mirada y forma de pensar: “Se hicieron más receptivos a la asistencia técnica. Esto tuvo que ver con la perseverancia, la presencia constante en terrero, y con generar un vínculo de trabajo que posibilite la trasferencia de tecnologías. Desde el 2013, con el trabajo de la Ing. Silvina Rodríguez como asesora y mi presencia posterior, fueron cuatro años acompañando el fortalecimiento de la cooperativa, tanto a nivel productivo como social. De esta forma, los productores comenzaron a visualizarla como una unidad de negocio”.

Con la mirada puesta en el fututo, los integrantes de la Cooperativa Mayo manifiestan la inquietud de diversificar el cultivo para lograr una fuente laboral permanente que exceda el período de la zafra. Esto se debe a que durante los tiempos de interzafra, los productores deben buscar otro ingreso económico como la cosecha de limón o frutales, lo que muchas genera migraciones hace otros puntos de la provincia y el país, modificando la economía y vida familiar y de la comunidad. Una de las líneas de desarrollo propuesta es el criadero de pollo parrillero pensando, especialmente, en los hijos de los socios.


Para más información:

Psic. Milagros Argañaraz - milagros.arganaraz@hotmail.com

Ing. Agr. Alejandro Ottaviano – ale_jao@hotmail.com

PROICSA

INTA Famaillá

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Tucumán
Personas mencionadas: María Nilce FELIPE