05 de Diciembre de 2019
Noticia

El cambio climático: ¿incide también en la erosión del suelo?

El suelo agrícola es un espejo de lo que ocurre en la superficie. Al plantearse cambios de comportamiento en la atmósfera también se puede esperar que el suelo responda en igual medida.

Cambio climático
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La pérdida de suelo es la primera reacción del mismo cuando se ven alteradas bruscamente las variables ambientales que determinaban su cobertura. La erosión es respuesta directa al manejo del suelo. Es el proceso geológico por el cual los componentes del suelo pueden perderse transportados por las fuerzas naturales del viento y el agua.

La vulnerabilidad o sensibilidad de los suelos se centra en procesos físicos tales como el potencial de erosión del viento, el potencial de erosión del agua y cambios en la cobertura vegetal. Las variables meteorológicas que provocan estos tres procesos físicos están sufriendo cambios graduales manifestados actualmente en la variabilidad climática que está alterando los sistemas suelo cultivo hoy en día en nuestra provincia. Esta vulnerabilidad está en función de la velocidad con que se manifiesta la variación climática a la que se encuentra expuesto un sistema. En nuestra provincia la variación climática se expresa como eventos cada vez más extremos, fluctuo alternadamente entre largos períodos en la estación de crecimiento sin aporte alguno de precipitaciones y períodos de abundantes precipitaciones suscitadas en el lapso de pocas horas. Este hecho aumenta la sensibilidad o vulnerabilidad del sistema y dificulta su capacidad de adaptación.Si bien los suelos de paisajes secos son los que se caracterizan por tener estrés hídrico frecuente, menor capacidad de retención de agua, bajo contenido de materia orgánica y mayor susceptibilidad a la erosión, también hay que considerar vulnerables a aquellos suelos de regiones húmedas o subhúmedas que por motivos del avance de la frontera agrícola han sido desprovistos de su cobertura vegetal natural. Las plantas de los paisajes secos están adaptadas a las condiciones ambientales de humedad relativa baja. Estas plantas cumplen una doble función protegiendo la superficie del suelo, pero también ayudando a estabilizar la estructura del suelo gracias a sus profundos y profusos sistemas radiculares.

En algunas condiciones los suelos de tierra áridas y semiáridas tiene precipitaciones abundantes de manera estacional. En estos ambientes la vegetación es naturalmente escasa y la hojarasca que cubre el suelo se descompone rápidamente, como resultado es poca la materia orgánica capaz de incorporarse al suelo. Mientras la cantidad de humus incorporado sea baja también lo será la capacidad de retención de agua por parte de este tipo de suelos. Aunque la necesidad fundamental de materia orgánica se basa en que esta aporta lo necesario para que las partículas de suelo se unan formando agregados de suelos mayores que son más resistentes al paso del agua por lo tanto a la erosión.

El cambio climático es ya un hecho inminente, ante esto, los saberes populares ofrecen dos alternativas: adaptarse al mismo o darle batalla o como se las llama técnicamente; adaptación y mitigación.

La adaptación implica diseñar acciones tendientes a minimizar los efectos adversos del cambio climático y a maximizar los efectos positivos. Por ejemplo, aplicando estrategias propuestas por los estudiosos del tema, tal es el caso del EPIC, una calculadora de impacto de la erosión en la productividad, este modelo evalúa el efecto de la erosión en la productividad, usando información sobre el ambiente, suelo, crecimiento del cultivo, prácticas culturales y análisis de cambio climático.

La mitigación por otra parte, plantea el desarrollo de acciones que ataquen las causas de la pérdida de suelo. Implica modificar la forma de cultivos tradicionales en pos de lograr un aumento de la infiltración del agua en el suelo disminuyendo su pérdida por escorrentía, y así reducir los efectos del cambio climático.

A los fines de disminuir la susceptibilidad climática de los ambientes y la degradación de las tierras es necesario establecer prácticas para:

Todos los participantes del sistema, tanto productores como organismos públicos deben encontrar juntos el largo listado de respuestas posibles a esta interrogante que surge hoy en el sistema productivo. Para ello, es necesario integrar los conocimientos científicos con los saberes y la memoria de la comunidad.


 

 

Fig. 1. Escurrimiento del agua a lo largo del surco produjo el arrastre de la maloja.


Para más información:

Ing. Agr. Eugenia Zeman: zeman.eugenia@inta.gob.ar

Ing. Agr. Héctor Sánchez: sanchez.hectora@inta.gob.ar

Recursos Naturales y genéticos, gestión ambiental y teledetección

INTA EEA Famaillá

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Tucumán
    • Famaillá