30 de Agosto de 2017
Noticia

El Cambio Climático desde la Agricultura Familiar

Los impactos y la adaptación ante este fenómeno fue el eje de una serie de capacitaciones para productores y estudiantes de la región. La actividad forma parte del proyecto de Adaptación y Resiliencia al Cambio Climático del que INTA participa.

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Las actividades son parte del proyecto “Adaptación y Resiliencia de la Agricultura Familiar del norte de Argentina ante el Impacto del Cambio Climático y su Variabilidad” y se realizaron en la escuela Agrotécnica La Potasa, en la EFA de Arroyo Ceibal, y productores de la localidad de Las Toscas. Los capacitadores, Diana Cortez y Francesc Puig estuvieron a cargo de guiar el debate en torno a ésta problemática que afecta a escala mundial y particularmente a la agricultura familiar.  

¿Qué pensamos cuando nos dicen Cambio Climático?. Con esta inquietud comenzaban a intercambiar las percepciones y saberes de los participantes. “Fuertes lluvias, cambios bruscos de temperatura, deterioro ambiental, gases de efecto invernadero, cambios en la biodiversidad, calentamiento global, entre otras”, contaron entre las respuestas.

“Estos fenómenos siempre existieron, la diferencia es la intensidad y frecuencia de estos fenómenos extremos”, aclara Diana y agrega que en la actualidad “en promedio se registra uno de estos fenómenos por día en el mundo”. El Cambio Climático y hay que aceptarlo sin embargo desde la agricultura familiar hay acciones que pueden por lo menos “prepararse para que el impacto no sea tan grande”.

Pero, ¿qué es el Cambio Climático?. De una manera didáctica los capacitadores graficaron técnicamente la transformación: “la atmósfera, esa capa invisible que rodea a nuestro planeta, es la responsable de que la vida sea posible en la Tierra. A través de ella, pasan los rayos solares que llegan a la superficie terrestre, siendo refractados por la misma hacia el ambiente, generando el aumento de la temperatura. A su vez, dicha capa evita que éste calor sea totalmente disipado al espacio, conservándolo durante la noche”.

Lo preocupantes es “lo que ocurre en las últimas décadas”, aclararon. “Es que ésta capa se está engrosando debido a la liberación en exceso de los llamados gases de efecto invernadero (G.E.I) como dióxido de carbono (CO2), metano (CH4), óxido nitroso (N2O) y vapor de agua (H2O) entre otros. Dichos gases, acumulados en exceso, evitan que se disipe suficiente calor al espacio, contribuyendo así, al calentamiento global”.

Focalizando el análisis en las emisiones que provoca nuestro país  preguntan, ¿qué o quiénes causan el cambio climático? y ¿cuál es la actividad que mayor influencia tiene?.  La cifras, que sorprendieron a los asistentes dicen que “el 40% de las emisiones de G.E.I. son a causa de la actividad agropecuaria; le sigue un 30% la generación de energía;  de un 15% es responsable el transporte, 10% las fábricas y un 5% la basura”.

Cuestión teminológica

Y esto cómo nos afecta, vuelven a preguntar.  “A la salud, en la producción agropecuaria, en la economía, la comunicación y la infraestructura”, fueron las respuestas.   Sin embargo, no a todos afecta a todos por igual. Una serie de conceptos ayudan a entender la diferencia del impacto.

La vulnerabilidad, concepto utilizado para explicar estas diferencias, “es el grado en que un sistema es susceptible frente a los efectos adversos del cambio climático. Está compuesta por la exposición y la sensibilidad a los eventos extremos, las que en conjunto componen el impacto potencial, y a su vez por la capacidad adaptativa de este sistema”.

Así, “la exposición es el grado en que el individuo o grupo social se enfrenta al cambio. Y la sensibilidad es el grado de respuesta que tienen ante los fenómenos climáticos. La capacidad del sistema para ajustarse a los cambios climáticos, de moderar los cambios potenciales y de sacar ventajas de nuevas oportunidades o hacer frente a las consecuencias, constituye la capacidad adaptativa, es decir, son todas aquellas acciones que podemos hacer para mitigar el efecto del evento extremo”, explican.

Alternativas posibles

La última actividad consistió en buscar alternativas conjuntas  frente al cambio climático.  Las propuestas fueron desde la difusión de información sobre la ocurrencia de eventos climáticos extremos que incluyan propuestas para afrontarlos, obras de infraestructura (canales de desagüe, defensas, reservas de agua, tajamares, entre otros). Se mencionó también la  clasificación y reciclado de basura, el ahorro de energía mediante el uso de paneles solares, molinos de viento y a la reforestación.

Como cierre del evento, se presentaron soluciones a nivel global que se resumen en cinco propuestas “para poder enfriar juntos el planeta”:

-        Nutrir el suelo: devolverle a los mismos la materia orgánica extraída por los procesos de producción agroindustrial, mediante prácticas de conservación del recurso como la cobertura de los suelos, la rotación de los cultivos, los abonos verdes y la integración con los animales.

-        Disminuir el intenso uso de los insumos químicos en la agricultura y promover modelos de producción agroecológicos con cultivos diversificados y sistemas agrosilvopastoriles.

-        Reducir la distancia que recorren los alimentos, promoviendo el consumo de alimentos frescos y los mercados locales.

-        Promover políticas públicas para que la tierra sea mayoritariamente trabajada por los agricultores familiares.           

-        Rechazar las propuestas presentadas por la llamada agricultura “climáticamente inteligente”. Ya que consideran que las mismas no representan verdaderas soluciones al problema del cambio climático. Y promover la recuperación los sistemas agroalimentarios en manos de agricultores familiares y la implementación de políticas de apoyo a la producción y el abastecimiento local. 

Referencias

Localización geográfica:
    • Argentina
    • Santa Fe
    • Reconquista
    • Argentina
    • Santa Fe
    • Las Toscas